"Tengo la lista de los amigos del poder que compraron dólares"

Redrado le dijo anoche a Clarín: "Si hasta hoy me defendí, ahora paso al ataque".
Ayer fue otro domingo agitado para Martín Redrado. Pero a eso de las 22,45 su voz sonaba calma, aunque insistente para remarcar que en el hall del Banco Central los policías, a quienes conocía por sus habituales tareas en la institución, lo llamaron Presidente, lo trataron son suma amabilidad y en gesto permanente de disculpa, le aclararon que le impedían ingresar a su despacho por órdenes superiores.

Después de ese episodio y en diálogo telefónico con Clarín, Redrado anticipó un cambio de estrategia. Lo dijo de este modo: "Si hasta hoy me defendí, ahora paso al ataque. Tengo las listas específicas de los amigos del poder que compraron dólares".

¿Puede anticiparnos algunos nombres?

No por ahora.

¿Pedirá aclaración sobre el fallo de las camaristas?

No es necesario El fallo es muy claro y no me revoca en el cargo. El presidente del Banco Central sigo siendo yo.

Pero no puede ejercer ¿Qué va a hacer ahora?

Espero el llamado de la Comisión Bicameral.

Desde que asumió como titular del Banco Central, Redrado apeló a sus contactos internacionales y logró pertenecer a ese exclusivo club de los presidentes de los bancos centrales del mundo. Nunca faltó a las reuniones de Basilea en Suiza o los seminarios organizados por la Reserva Federal de EE.UU. que se realizan en Jackson Hole.

Cuando Cristina Kirchner lo echó por decreto, uno de los llamados que recibió fue el del poderoso presidente del Banco Central europeo, Jean-Claude Trichet.

Un testigo de esa conversación contó que Trichet le encomendó comportarse como "los verdaderos capitanes que no abandonan el barco". No fue el único. También le hicieron llegar mensajes el titular del Banco Central de Francia, el de Italia, el jefe de la Reserva Federal de Nueva York y el de Dallas, entre otros.

Este fin de semana, después de consultar a su equipo técnico el sábado y a sus abogados, ayer Redrado apeló al factor sorpresa cuando se presentó por la tarde al Central junto con su escribano y el abogado Jorge Valerga Araoz. Aunque luego de la denuncia a Aníbal Fernández, se enteró que la causa fue a manos del cuestionado juez Norberto Oyarbide.

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