"Tengo un equipo bárbaro".

El Coco viajó a Europa lleno de confianza en su plantel y no se achica pese al tamaño de los rivales. "Acá hay que ganar todo", desafió.
Ropa deportiva. Gorrita. Los anteojos oscuros que caracterizaron su ciclo anterior y también la bufanda que sumó para éste (al menos mientras dure el frío polar). Y la voz de siempre para hacer un comentario al paso que no es al paso. Porque Alfio Basile es así. Le gusta dejar sentencias a su andar. "Tengo un equipo bárbaro y hay que ganar todo", dice esta vez, en el hall del aeropuerto internacional de Ezeiza. El saludo con la mano derecha hacia las cámaras y allá va. Rumbo a la gira por Europa en la que tratará de darle forma a su Boca modelo 2009.

"¡Grande, Coco!", le grita un hincha desde el hall principal del aeropuerto, mientras él sube las escaleras mecánicas que llevan al primer piso. Y vuelve a saludar. Un nene le pide un autógrafo, se detiene y se lo firma. Se lo ve contento. Lo resguarda, adelante y atrás, su grupo. El Panadero, el Ruso y el Profe que son Díaz, Ribolzi y Dibos. "Estoy súper contento con este plantel, con el equipo que se está formando. Hay la mejor onda", agrega el Coco, con su vocabulario juvenil a pesar de los 65.

De tan buen humor se encuentra Basile, aunque no le gustan mucho estos viajes largos, que la notera del programa Zoom le propone tragarse el gas de un globo de helio para ver si se le afina la voz y lo acepta. Se divierte. Pero su voz, lógicamente, no cambia ni un poco. No hay caso... Mantiene el tono grave y arenoso. Y se despide con el clásico "bye" y sigue camino hacia Migraciones.

Más atrás vienen el Pato Abbondanzieri y Martín Palermo, juntos, siempre juntos. No está Román Riquelme, quien anticipó su viaje para resolver unos trámites personales en España y se sumará en el camino. Y ahí no más aparece el Negro Ibarra, otro sobreviviente del ciclo dorado que comenzó hace más de una década. "Estoy muy contento de seguir. Si no era en Boca no jugaba más. Ahora tengo que hacer un buen trabajo en la pretemporada", explica, después de haber cerrado su contrato entre el viernes y el sábado y sin tener siquiera un entrenamiento con el grupo.

Los pibes andan esparcidos en distintos grupitos. Javier García y Viatri. Mouche y Leo Díaz. Noir, Sauro, Forlin, Nico Gaitán, Philippe. Para ellos, aunque ya tienen algunos viajes, lo de las giras es más novedoso. Por ahí también se mueven los que volvieron y los nuevos: Insúa, Marino, el chileno Medel, el uruguayo Gunino. "Federico no está en las mejores condiciones físicas, hace tres meses que no jugaba, pero vamos a hacer un trabajo especial con él. Quiero que juegue con Román", dice Basile sobre el Pocho. Y enseguida agrega de los cuatro refuerzos: "Estoy muy conforme con los que me trajeron, son los que había pedido. Ahora quiero verlos en el campo de juego". Recién el miércoles ante el Manchester United, a las 13.30 de la Argentina, los podrá observar en el campo, en el debut del nuevo ciclo. Y también el jueves, en el cierre de la Audi Cup, frente al Bayern Munich o el Milan, por el tercer puesto o la final...

Una recorrida por el duty free shop, algunas compras para llevar y también para retirar a la vuelta, y rumbo a la puerta de embarque número 3. El vuelo 246 de British Airways espera para partir rumbo a Londres, con escala en el aeropuerto de Guarulhos en San Pablo, y de ahí trasladarse hacia Munich. Finalmente, a las 12.38 desde la Terminal A, el avión de BA despega. Allá va Coco, allá van todos. A la gira en la que empezará a tomar forma el nuevo Boca.

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