"Tenemos el derecho y el deber de decir las cosas"

El prelado brindó una conferencia en Catamarca a la que asistieron dirigentes y funcionarios.
El Cardenal y Arzobispo Emérito de Paraná, monseñor Estanislao Karlic visitó Catamarca por segunda vez. Llegó especialmente a dictar el retiro del clero diocesano, pero también se hizo un tiempo para dar una charla sobre "El perfil del católico en la vida política". La clase política de Catamarca y público en general se dieron cita en el salón auditórium del hospital San Juan Bautista, donde el reconocido prelado disertó sobre el rol de los católicos en los procesos sociales y políticos.

En una entrevista exclusiva concedida a El Ancasti, Karlic abordó la política desde la mirada de la iglesia.

-¿Cuál es su visión de la política?

Entendemos que la vocación política es dignísima y muy difícil, por lo tanto. De parte de la Iglesia siempre tendrá el ofrecimiento de su doctrina y el pedido de la honestidad y sabiduría. La responsabilidad es de los dirigentes políticos y del pueblo en cuanto a su conducta cívica. Todos tenemos que asumir que el sujeto de la política es el pueblo, y de ahí, su responsabilidad en la selección de sus dirigentes y también en la consideración de las normas y leyes, comenzando por la Constitución Nacional. Es necesario crecer de forma permanente en la educación cívica y en la búsqueda de los grandes servidores del pueblo. El político es un servidor.

-¿Cuál es el rol de un obispo y de los sacerdotes ante hechos sociales que conmueven a un pueblo?

La línea hacia el servicio que hace la iglesia en momentos de paz es dar la gran doctrina del bien común, de responsabilidad de los dirigentes. Una responsabilidad que nunca se controla simplemente por las leyes, sino por la conciencia. Hay que ser muy generoso y que sobreabunden las ideas a favor del pueblo, sea el poder Judicial, Legislativo o Ejecutivo.

Cuando llega el momento de algún problema, desde el punto de vista moral, tenemos el derecho y el deber de decir las cosas, como y cuando corresponda. Hay que tratar de estar presente y acompañar la vida cotidiana. Y también tenemos, todos, el deber de vivir en una Nación en paz. La paz debe ser el modo normal de vivir en una sociedad; no hay que vivir crispado, violentado ni temeroso, sino en confianza.

-¿Qué opina de los ex sacerdotes que dejaron sus hábitos para dedicarse a vida política?

La vida de consagración sirve para conocer y fomentar todo lo que es el misterio de la vida que nos haga caminar en este mundo hacia la vida eterna. Es seguir a la vida de la gracia de Dios, y para eso, nosotros renunciamos a otros caminos -muy buenos que también son de Dios- como el bien de la familia, el bien de la política y otros.

Nosotros debemos exhortar a quién tenga vocación de líder, conductor político, a que siga ese camino. Pero quienes entregamos nuestra vida a Dios tenemos otro servicio, que sirve también al otro (por la política), cuando se habla de honestidad, moral y el servicio universal. La doctrina de la iglesia es muy clara.

-En agosto próximo se cumplirán 33 años del asesinato de monseñor Enrique Angelelli. ¿La iglesia posee en sus filas sacerdotes que tengan un oído en la Biblia y el otro en el pueblo?

La iglesia está enseñando en todas las universidades y colegios católicos que debemos hacer lo mejor por el bien común. Queremos enseñar a través de la predicación; y si nos dicen que debemos hacer más, tienen razón. No solamente se tiene presencia en el pueblo a la manera que pudo hacerlo él (por Angelelli). Cuando estábamos haciendo pastoral, era muy lindo trabajar con monseñor Angelelli. Compartimos muchas actividades apostólicas.

Seguro, no es suficiente lo que estamos haciendo ahora, pero hay mucha gente que hace todo lo que más puede. Algunos no tienen ciertas actitudes y quiera Dios que siempre crezca el interés por la justicia social. Por favor, déjennos hablar de Dios, y así hablaremos mejor de la justicia social. Con un oído en Dios y otro en el pueblo. Si escucho a Dios voy a entender lo que Dios está pidiendo para el pueblo.

"Es necesario crecer de forma permanente en la educación cívica y en la búsqueda de los grandes servidores del pueblo. El político es un servidor". Arzobispo Emérito

de Paraná.

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