"Tenemos una democracia corporativa y delegativa"

Hernández dialogó con El Tribuno sobre las diferencias entre el modelo de país que proponen las normas y la realidad actual.

Enérgico defensor de la Constitución Nacional, Hernández estuvo en Salta para participar de las jornadas sobre federalismo que se realizaron en el Centro Cultural América y dialogó con El Tribuno sobre las diferencias entre el modelo de país que proponen las normas y la realidad actual.

"El uso de la billetera presidencial naturalmente afecta a las autonomías provinciales. En 2007 al distrito más rico de la Argentina, que es la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, le tocaron 16.775 pesos por persona y a Salta 3.075 pesos", destacó el especialista.

Siendo un estudioso del tema del federalismo, ¿qué cree es lo más urgente por resolver para cambiar el modelo actual de país?

Argentina se caracteriza por ser un país con una profunda decadencia del estado de derecho donde hay una enorme distancia entre lo que dice la Constitución sobre la organización de la República Federal y la realidad que estamos viviendo.

Estos 25 años de democracia nos demostraron que lo más importante que tenemos es haber conservado la democracia. Y es cierto que tuvimos avances institucionales muy importantes como la reforma constitucional de 1994, con la sanción de Constituciones provinciales y 115 Cartas Orgánicas municipales. Pero fuera de eso, lo que se advierte hoy es una decadencia institucional muy seria.

¿Cómo se manifiesta esta decadencia?

Tenemos una democracia de tipo corporativo y delegativo que está indicando un subdesarrollo de la cultura política, constitucional y democrática. Hoy estamos en manos de un hiperpresidencialismo, lo cual significa que la presidencia va más allá de las competencias acordadas, ante un muy débil comportamiento del Congreso que no ejercita adecuadamente sus atribuciones legislativas ni de supervisión política.

Además hay un insuficiente ejercicio del control de constitucionalidad por parte del Poder Judicial. De manera que hoy la Argentina presenta una democracia delegativa en lugar de una democracia deliberativa, porque gobiernan muy pocas personas por medio de decretos y resoluciones.

Un ejemplo es lo que sucedió con la resolución 125 sobre retenciones a las exportaciones. También lo que ocurre ahora con el proyecto para las AFJP, que implica una resolución de muy pocas personas, un debate muy inoportuno para el país y una intención muy clara de violar la Constitución y obtener rápidamente caja que permita enfrentar de la mejor manera posible el año electoral 2009 o los problemas que tiene el Gobierno con el pago de la deuda, entre otros aspectos.

¿Es el único sentido de la modificación que se propone?

Nada más. El debate para mejorar el sistema de las AFJP podía haberse realizado en otra instancia. Hoy la Argentina tiene prioridades más importantes como, por ejemplo, volver a cumplir la Constitución.

¿En qué aspectos?

Es inconcebible que estemos a 12 años del 31 de dic de 1996, que fue la fecha fijada por la disposición transitoria sexta de la Constitución Nacional para la sanción de la ley convenio de coparticipación impositiva.

Hoy tenemos un uso de la billetera presidencial que naturalmente afecta a las autonomías provinciales y municipales. Lo único que rige hoy el federalismo fiscal es la arbitrariedad. Todo esto está utilizado con un sentido político.

Analizando el gasto público federal de 2007 por distrito y por persona, al distrito más rico de la Argentina, que es la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, le tocaron 16.775 pesos por persona. El segundo distrito, curiosamente, fue Santa Cruz con 14.475 pesos.

El promedio para la Argentina por persona es de 5.545 pesos. A Salta le tocaron 3.075 pesos y a Córdoba 3.002. La provincia de Buenos Aires, con 14 millones de habitantes, recibió 2.632 pesos. Esto indica que sólo la arbitrariedad rige el destino del gasto público federal.

Y la relación de los gobernadores con la Presidencia...

Los gobernadores no están cumpliendo como corresponde sus funciones porque si uno lee el artículo 75 inciso 2 de la Constitución sabe que son los primeros que tienen que acordar con el presidente la ley convenio de coparticipación impositiva, que después tiene que se aprobada por mayoría absoluta en el Congreso y por las legislaturas provinciales.

Esto es lo que se llama un federalismo de concertación y fue uno de los avances de la reforma de 1994. Este debate no ha empezado todavía en Argentina. Es gravísimo.

Los gobernadores no están en condiciones de debatir con la Presidencia porque el diálogo es sólo individual y, como tienen necesidades económicas y políticas, quedan subordinados a la Nación.

De tal manera, si uno analiza institucionalmente el federalismo argentino se va a dar cuenta de que el poder lo tiene la presidencia asentado en los gobernadores, que a su vez influencian a los intendentes y legisladores nacionales. Realmente no está funcionando bien la federación.

¿Cuál podría ser el camino para el cambio en el contexto actual?

He propuesto que haya un foro o asamblea nacional de gobernadores, como ocurre en otras federaciones, para que se pueda avanzar en el cumplimiento de la Constitución.

El tema más urgente que tenemos es el fiscal pero las violaciones constitucionales en materia federal no terminan ahí. El problema de la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, es muy delicado. Los ciudadanos del interior tenemos que pagar todavía la Justicia civil, comercial y penal de la Ciudad de Buenos Aires porque el lobby de jueces hizo que fuera así.

¿Cómo llegamos a este punto?

Han sido distintas las causas que llevaron a la centralización del país. Una de ellas es la concentración del poder político, económico demográfico y cultural en el área metropolitana de Buenos Aires.

No se puede dejar de tener presente que en menos del 1 por ciento del territorio nacional está casi el 35 por ciento de la población del país y en un radio de no más de 500 kilómetros a partir del puerto de Buenos Aires está casi el 80 por ciento de la riqueza y la producción.

Hace falta un nuevo ordenamiento territorial. Hay que avanzar en los corredores bioceánicos y la apertura de los pasos cordilleranos porque necesitamos cambiar esta realidad.

Debemos fortalecer las economías regionales e impedir las migraciones internas. Muchos habitantes del Norte argentino terminaron en el segundo o el tercer cordón del área metropolitana de Buenos Aires, donde están los índices más elevados de violencia, miseria y exclusión social.

La Argentina necesita estadistas que lleven adelante el proyecto republicano y federal. Pero desgraciadamente el destino del gasto público se orienta a la ciudad de Buenos Aires y algo al área metropolitana, con una intencionalidad política que no tiene en cuenta la visión grande de la Argentina que persigue la Constitución.

El perfil

Oriundo de Córdoba, Antonio María Hernández es abogado constitucionalista, director del Instituto de Federalismo, investigador, docente, ex diputado y ex convencional constituyente de la Nación.

Estuvo en Salta para participar de las jornadas de debate que se realizaron en el Centro Cultural América desde el jueves hasta ayer y que contaron también con la presencia de otros destacados disertantes como el constitucionalista Daniel Sabsay.

Durante el encuentro se analizaron cuestiones políticas, económicas e históricas del país y Hernández presentó su libro "Aspectos Fiscales y Económicos del Federalismo Argentino".

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