"Tenemos culpas, pero no ligamos".

Tras la caída con Tigre, el DT habló más de la mala suerte que de las carencias.
La paupérrima actuación del equipo anteanoche, conjugada con la falta de autocrítica en las palabras de Ricardo Caruso Lombardi posterior a la goleada (4 a 1) en contra, quizá fueron los razones para que ese hincha de Racing, ya fuera del estadio, expresase que "en este momento, sin dudarlo, firmo jugar la Promoción".

El miedo por el acecho del descenso directo a la Primera B Nacional se percibe en cada centro que los zagueros del equipo no pueden resolver de manera exitosa. Se huele cuando no hay respuestas ni anímicas ni futbolísticas en cada jugador. Se aprecia en cada partido que transcurre sin que un futbolista de Racing se anime a la osadía de hacer una gambeta, de intentar tirar un caño; en fin, de mostrar en conjunto que pueden hacer tres pases seguidos. Pero la opaca labor ante Tigre no se reflejaron en las declaraciones del entrenador tras el encuentro.

"Fue un partido parejo; no nos atacó mucho el rival. Tres de los cuatro goles que nos hicieron llegaron de contraataque, tras pelotas paradas a nuestro favor", explicó el DT, minimizando la diferencia que existió entre los dos. A lo que agregó con poco sustento en sus dichos: "El equipo va mejorando; mostramos una buena imagen hasta el tercer gol de Tigre".

Luego prosiguió con el mismo rumbo: "No fue un partido para que hubiese tres goles de diferencia. Tenemos culpa, pero tampoco ligamos. La pelota a nosotros nos pega en el travesaño", señaló Caruso, adjudicándole a la mala suerte la culpa de casi todos los males.

Un poco más acorde con la realidad que lo muestra a Racing en la Promoción, y cerca de caer en zona de descenso, el técnico expresó: "No nos queda mucho margen para equivocarnos. El partido ante Godoy Cruz es clave, ya que es un rival directo por el descenso". Y cuando se le preguntó por el ánimo de los jugadores explicó: "Están caídos. El problema es que cada gol del rival es un mazazo. No encuentran respuestas".

Tal su estilo marca registrada, la dura derrota no aplacó su jactancia característica: "No estoy acostumbrado a recibir este tipo de derrotas; en todo club que comienzo siempre me va bien", se vanaglorió sin pudores. Sin embargo, la historia no deja mentir y como muestra alcanza un botón: su debut como entrenador de Tigre, en noviembre de 2003, fue con una goleada adversa ante Platense por 4 a 0. Para cerrar, Caruso Lombardi tuvo una dosis de sinceridad cuando se le preguntó si imaginaba, antes de asumir en el cargo, encontrarse con un plantel con más vuelo futbolístico: "Sí, la verdad es que no pensé encontrarme con esta realidad". Una realidad que golpea cada fecha a un equipo a la deriva, pero con un rumbo fijo: sufrir hasta el final para intentar no jugar la próxima temporada en la B Nacional.

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