Tendría un cabaret un familiar del policía que no quería cerrarlos

La cuñada del comisario inspector Hugo Benvenutto, que hace algunos días renunció al cargo de segundo jefe de la Unidad Regional I de esta ciudad, regentearía desde hace varios años en General Acha el Gato Azul, un cabaret situado cerca del acceso a esa localidad, a unos metros de la ruta nacional 152.
Fuentes municipales informaron a este diario que la licencia comercial de la whiskería está a nombre de la mujer de un hermano del comisario inspector, que renunció al cargo de subjefe de la UR-I de Santa Rosa después de la polémica por el control de los cabarets, surgida tras una reunión entre distintas autoridades en Macachín. Según se dijo oficialmente, en su renuncia adujo que lo hacía por "cuestiones personales y muy delicadas".

En esa ocasión, Benvenutto había dicho que se oponía al cierre de los cabarets en la provincia porque de lo contrario las personas que trabajan en este tipo de lugares pasarían a hacerlo en la clandestinidad, lo que dificultaría aún más los controles.

En aquel entonces, a mediados de septiembre de este año, estuvo acompañado por integrantes de la Brigada de Investigaciones y el Equipo de Abordaje a Incidentes Críticos (EDAIC), que también coincidieron con el ahora ex subjefe de la UR-I. Además estuvieron el intendente de Macachín, Jorge Luis Cabak, y los concejales.

Traspaso.

Después de la polémica, el suegro de Benvenutto se habría presentado en la Municipalidad de General Acha, donde habría solicitado que la licencia comercial de la whiskería, que hasta ese entonces estaba a nombre de su hija, ahora figurara él. Consultó los trámites que debía hacer para lograr el traspaso y pidió al personal municipal que hiciera todo rápido para resguardar a su pariente, que según él, ocupaba un cargo importante en la Policía de Santa Rosa.

La autoridad, ahora en proceso de retiro, había asumido su cargo en la UR-I a principios de este año, coincidentemente con su ascenso al rango de comisario inspector. Antes, se había desempeñado como jefe del Comando Radioeléctrico y de la Oficina de Accidentología de Santa Rosa. Tenía 27 años de antigüedad en la fuerza.

Cierre.

A los pocos días de esto, el cabaret permaneció cerrado debido a que la cuñada del ex funcionario policial había dejado de regentear el local. De todas formas, LA ARENA supo desde la municipalidad achense se convocó a la mujer para que regularizara la deuda que desde hace un tiempo mantenía en concepto de licencia comercial, y que superaría los cuatro mil pesos.

Más allá de que hubo varias citaciones, nunca asistió para acordar un plan de pago con la comuna, aunque trascendió que con la financiación que el municipio le iba ofrecer, la deuda se iría a unos 7.500 pesos.

Ahora todo indicaría que el cabaret estaría por abrir nuevamente sus puertas, pero a nombre de otra persona, ajena a la familia política de Benvenutto. Pero no se estableció si continuaría funcionando como Gato Azul o lo haría con otro nombre.

Jefatura.

Cabe recordar que el jefe de policía, comisario general Ricardo Baudaux, negó que sea responsabilidad de la fuerza sugerir qué hacer con los cabarets en La Pampa. "Eso depende del ámbito político", le dijo a este diario.

"La policía nunca va a dar una sugerencia sobre la conveniencia de abrir o de cerrar ese tipo de locales y es porque respetamos a las autoridades con competencia y aplicación en el tema, que son las municipales", expresó el jefe policial, para quien la trata de personas y la existencia de prostíbulos es una cuestión que tiene mucha importancia y que es muy compleja como para que se la limite a dar una visión puramente policial. "Acá hay componentes sociales y humanísticos que nos exceden", reconoció.

Denunció que fue obligada a prostituirse en Lonquimay

Una joven santiagueña de 24 años, identificada con las iniciales LV, denunció en su provincia que fue obligada a prostituirse en una whiskería de Lonquimay, sitio del que habría logrado escapar el 4 de octubre. La noticia, que fue difundida ayer por el diario digital Nuevo Diario Web, de Santiago del Estero, precisa que la mujer era víctima de la explotación sexual en un local nocturno denominado Good Night.

La historia habría comenzado hace unos cuarenta y cinco días, cuando la joven, junto a una amiga oriunda de República Dominicana, fue tentada por el propietario del local nocturno para realizar distintos trabajos. Según relató en su denuncia, durante el contacto que mantuvo con esta persona, que es oriunda de esta localidad, constantemente le enviaba dinero para que pueda ahorrar y de esta manera comprar el pasaje. Atraída por una mejor forma de vida, decidió trasladarse con su amiga y terminaron instalándose en Lonquimay.

Con el correr de los días, la joven fue obligada a prostituirse en el lugar. Con el dinero que obtenía debía pagar su comida y el alojamiento. Posteriormente, se les habría comenzado a impedir salir del edificio, principalmente en horario diurno.

Presuntamente, el 4 de octubre, aprovechando un descuido del propietario, escapó de la casa de citas y, haciendo dedo, logró subir a un camión que la llevó hasta la ciudad de Córdoba. Allí hizo dedo nuevamente y logró llegar hasta Ojo de Agua, en su provincia natal, donde fue asistida por efectivos de Gendarmería Nacional y pudo viajar hasta la capital santiagueña.

Una vez en suelo santiagueño y, luego de recibir contención de su pareja, decidió contar en forma personal su situación a los integrantes de la División Trata de Personas de la policía provincial.

Investigación.

Los integrantes de la División ya habían tomado conocimiento del caso con anterioridad. Fue cuando la pareja de la mujer se acercó y contó lo que estaba sucediendo.

Según informó el medio santiagueño, en forma clandestina y sin que se enterara el propietario del local nocturno, desde Trata de Personas comenzaron a tener contacto, vía celular, con LV, llevando adelante el caso. "Vía telefónica comenzó a recibir contención y ayuda por parte nuestra", afirmó a Nuevo Diario uno de los integrantes de la División Trata de Personas.

Prácticamente estaba todo planificado para realizar un allanamiento en Good Night, pero terminó siendo innecesario porque la mujer logró escaparse. Ahora, se encuentra bajo tratamiento profesional.

La causa fue girada a los estrados del Juzgado Federal local, a cuyo cargo se encuentra Guillermo Molinari. En las próximas horas podría ordenarse la detención del propietario del local.

Versión policial.

Ante la gravedad de la denuncia LA ARENA se entrevistó con autoridades policiales de la Comisaría Departamental de Catriló, con jurisdicción en Lonquimay, quienes aclararon que la mujer santiagueña y una amiga de República Dominicana abandonaron la localidad el 14 de septiembre y no el 4 de octubre. "Nunca expresaron que estaban privadas de su libertad", dijo Oscar Roldán, jefe de la comisaría. Y añadió: "El 10 de septiembre se hizo un control, ordenado por la policía provincial, a unas seis mujeres que estaban en ese local de Lonquimay y todas contaron que estaban allí por propia voluntad".

Según el uniformado, la mujer santiagueña declaró en sede policial que había llegado al local nocturno por "recomendación" de su amiga dominicana. "Relató que tenía a su pareja en Santiago (del Estero) pero que él no sabía que estaba trabajando en el sitio nocturno de la ruta nacional 5". El policía indicó que tiene en su poder una constancia de la exposición realizada en la subcomisaría por LV y su amiga en la que expresaron que "abandonaban la localidad para volverse a Santiago del Estero por razones personales".

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