Tendrá su casa tras vivir 30 años en una prestada

Más de 7.000 inscriptos presenciaron ayer el sorteo del padrón general del megaemprendimiento habitacional de Lomas del Tafí. La ceremonia se realizó en la Caja Popular de Ahorros, pero la mayoría de los interesados siguió el desarrollo por medio de un circuito cerrado de TV en Central Córdoba.

MULTITUD. Más de 7.000 personas concurrieron al club Central Córdoba para seguir el sorteo que se realizó en la Caja Popular de Ahorros. LA GACETA/ ANALIA JARAMILLO

“Mamá: vas a volver con una casa en Lomas de Tafí”, presagió Alejandro. El niño, de seis años, le dio un beso a Rosa Navarro, su madre, y se despidió. Lo que ella nunca imaginó era que su hijo había predicho lo que terminó sucediendo unas horas más tarde. Ayer, a las 11, por los parlantes ubicados en el Club Central Córdoba, Rosa, de 37 años, escuchó una voz que leyó “5.106”. Las lágrimas inundaron su rostro. Era su número. Ella es una de los casi 3.000 afortunados que, desde ayer, tendrán una casa propia en el complejo habitacional Lomas de Tafí.

Rosa pasó la noche en el Hospital Padilla, donde trabaja como enfermera. Cuando terminó su turno, se fue directo al club. Ni siquiera tuvo tiempo de sacarse el uniforme. “Estoy muy cansada, pero no quería perderme el sorteo”, señaló mientras comía caramelos para mantenerse despierta. Vive con sus padres, su hijo y tres hermanos en un pequeño departamento que les presta su tío desde hace 30 años. “Sólo hay tres dormitorios y un baño para los siete”, contó. Ayer cumplió su sueño, y dentro de unos meses podrá vivir cómoda, junto con su hijo, en una casa propia.

En el Club Central Córdoba, la alegría de los ganadores se confundía con los nervios de los que todavía esperaban ver en la pantalla que su número había salido en el sorteo. Algunos se mordían las uñas; otros miraban atentos una pantalla de televisión mientras apretaban la entrada entre sus dedos; muchos eligieron amenizar la espera y calmar la ansiedad charlando con el que estaba más cerca. Desde temprano, miles de aspirantes invadieron el club. Allí, a través de un circuito cerrado de televisión, siguieron atentamente el desarrollo del sorteo, que se realizó en la Caja Popular de Ahorros.

Silvina Povesan apenas podía hablar. Las lágrimas de emoción le mojaban las mejillas. Miraba su entrada y no podía creerlo: su número - el 9.396- había salido en el sorteo. “Siempre anhelé tener un techo propio”, dijo entre sollozos la mujer de 28 años. En su casa de Villa Urquiza viven nueve personas: ella, su esposo José, sus hijas, Yamila y Valentina, su mamá, sus dos hermanos y dos sobrinas. Por falta de espacio, tuvieron que colocar una cama en el living y transformarlo en un dormitorio. “Mis hijas, mi esposo y yo dormimos en la misma habitación”, se lamentó. Pero esa incomodidad sólo durará unos meses más, hasta que le entreguen su nueva casa.

Cuando un niño cantor anunció que en el sorteo había salido el número 1.238, Juana Brizuela, de 45 años, levantó la mano y sacudió un papel. Así indicó que ella era una ganadora más. “Mis cuatro hijas siempre se quejan porque mi esposo y yo nunca pudimos darles una vivienda digna”, comentó la mujer. “El sueldo de mi marido no alcanza para nada. Pero por suerte ahora todo cambiará”, dijo sonriente, aunque todavía no caía en el hecho de que ya tenía casa propia.

Desde que se casaron, hace 25 años, Ana Villagra y José Fernández, de 48 años, nunca tuvieron dinero suficiente para comprar una casa. Viven junto a sus tres hijos, su nuera y su nieto en una pequeña construcción de tres dormitorios en el fondo de la vivienda de los padres de Ana. “Desde hace 26 años sueño con tener una casa”, contó la mujer, que ayer cumplió su anhelo junto a casi 3.000 tucumanos más.

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