El temporal volvió a convertir a las calles en piletas

La lluvia volvió a instalar el bochornoso estado en que quedan diversas arterias luego de tormentas. EL DIARIO recorrió distintos barrios, captó imágenes de la problemática y dialogó con vecinos que reclaman una solución definitiva a un problema de siempre
La caída de 55 milímetros en menos de cuatro horas durante la mañana de ayer convirtió a calles de distintos barrios de Villa María y Villa Nueva en extensas lagunas, lo que originó innumerables problemas a decenas de vecinos que debieron trasladarse sorteando inconvenientes.

Como sucede en cada temporal que azota a la población, la gente acudió tanto personalmente como de manera telefónica a EL DIARIO para hacer saber públicamente su malestar.

Entre los reclamos recibidos en nuestra Redacción durante toda la jornada de la víspera, se cuenta la enfática manifestación de la vecina Tomasa Samaniego, quien reside en la intersección de Lago Argentino y Figueroa Alcorta en barrio Los Olmos.

“Es indignante esta situación. Cada vez que llueve, hago el reclamo pertinente en Atención al Vecino del municipio y me contestan que en tres días estará todo solucionado. Y no es cierto, parece una burla, porque cada vez que llueve no podemos salir de nuestras casas porque las calles son una laguna”, señaló en nuestra Redacción.

Tomasa comentó que tiene un hijo enfermo, con problemas en un riñón, y aseguró que este cuadro provocado por el temporal lo perjudica: “Tarda dos o tres semanas en escurrirse el agua, lo que se convierte en un foco de bichos, en olor a podrido, en humedad y yo a mi hijo tengo que tenerlo al margen de todo esto”.

La vecina remarcó que “somos pobres, pero no chanchos como para vivir así” y exhortó al intendente Eduardo Accastello “a caminar el barrio en un día como éstos, para que observe lo que pasa. No creo que lo haga, no creo que se quiera mojar los pies”.

"Siempre lo mismo"

Formosa al 2100, en su intersección con la ruta pesada. Otro barrio, el mismo panorama. Calles convertidas en lagunas. El agua estancada desafiando a los habitantes del lugar a llegar a sus viviendas sin embarrarse tanto.

“Es siempre lo mismo. Mirá -le dice un comerciante a este periodista- allí está la escuela Abraham Juárez y los chicos no pueden pasar por esta calle por la cantidad de pozos y agua que hay.” En efecto, frente a la sede de la Iglesia Pentecostal, transitar parece una odisea.

El recorrido de EL DIARIO continúa. En el sector del San Juan Bautista hay quejas por doquier y arterias que se transformaron en ríos.

“La costanera es muy bonita, muy linda, pero no la disfrutamos nosotros. Acá queremos poder trasladarnos sin estos problemas”, nos dice una mujer.

Desde la esquina de Bolívar y Ceballos se observa a una cuadra sitiada por el efecto del temporal de lluvia.

Una de las vecinas llamó indignada durante la mañana a este matutino para contar que “esto es un desastre, el agua ingresa a nuestra vivienda”.

"Por la vereda"

Un joven se transporta en bicicleta por una calle de barrio Nicolás Avellaneda. Observa, desde su andar en dos ruedas, que se encontrará con un escollo: el camino se ha erigido en una pileta.

“Por la vereda, hijo”, le dijo un abuelo que lo miraba desde su umbral, umbral mojado por el agua.

Sólo fueron pequeñas muestras de numerosas situaciones que se vivieron ayer en dos Villas en las que la tormenta volvió a dejar su huella, esa que ocasiona trastornos a muchos.

Un día de aquéllos

Los clientes del Banco de Córdoba, sucursal Terminal, tuvieron ayer un “día de aquéllos”. A la imaginable bronca por tener que andar bajo la lluvia y saltar por sobre el gran charco formado exactamente a las puertas del edificio bancario se le sumó una peor noticia, de la que se enteraban a medida que entraban empapados a la sala: un correcto guardia de seguridad les anoticiaba de que no había “sistema”, esa palabra que suele usarse para culpar de todas las maldades del mundo.

Es así que el personal no podía atender porque las computadoras estaban desligadas de la central. Los cajeros automáticos, también fuera de servicio.

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