Por el temporal, productores de Punta Taitalo perderían sembradíos.

La producción de hojas verdes como lechuga, perejil, acelga, cebollita y hortalizas fueron totalmente arrasadas y fundidas a causa del mal tiempo. Los trabajadores de la tierra ya adelantaron que todo lo producido se echó a perder y que no tienen cómo reponer los gastos de lo que califican como "un desastre natural que afectó a toda una población de jornaleros". Hoy, desde los organismos pertinentes iniciarían un relevamiento para analizar las consecuencias de las fuertes ráfagas en la zona.
La zona de Punta Taitalo, cercana al río Paraná y ubicada al Noreste de la capital correntina, es el lugar en el cual se ubicaron desde hace más de 60 años ladrilleros y pequeños productores que se dedican a trabajar de lo que la tierra les brinda.

El sábado pasado, la tormenta hizo estragos en varios sembradíos de más de 12 productores que hoy por hoy se encuentran a la deriva, ya que, analizando las pérdidas, "no quedó nada de lo poco que ya había", dijo consternado a "época" Antonio "Gringo" Rodríguez, quien no encontraba palabras para describir lo que sintió ese sábado cerca del medio día cuando veía obnubilado cómo las construcciones, que tanto esfuerzo y dinero le costaron, volaban por el aire.

El "Gringo", como lo conocen por la zona, trabajó toda su vida en plantaciones de verduras y hortalizas y hace 61 años que se dedica a abastecer al Mercado de Concentración.

A pocos pasos de la playa Bahía del Sol, este humilde trabajador tiene media hectárea de plantaciones de hojas verdes y logró subsistir mediante un programa nacional que el Ministerio de la Producción brindó a todos estos productores ubicados en esta franja de la ciudad.

"Tenemos cuentas que pagar. Hace poco me hicieron una perforación con la cual yo estoy totalmente agradecido porque si no la hacían no podía trabajar, pero eso lo estoy pagando y si no vendo mis productos no puedo pagar nada ni dar de comer a mi familia", dijo el "Gringo" quien aseveró que una comitiva de obreros se dirigía ayer a intentar dialogar con alguien del Ministerio de la Producción, dado que es de suma urgencia solucionar este "mal paso".

A duras penas y empezando a sacar cuentas, Rodríguez para reponer postes y media sombra de sus siembras debe disponer de cerca de 6 mil pesos, ya que son cerca de 10 rollos de media sombra y más de 70 postes los que se utilizan para cubrir la producción contra el sol o la helada.

En el campo lindante, un productor de apellido Romero, hace un mes instaló en su predio de media hectárea aproximadamente el plástico que servía de cobertor contra el sol o la helada (se utiliza el plástico o media sombra según el tipo de producción a proteger). Literalmente, el viento se encargó de despegar todo el cobertor y romper los postes que, en total, costaron más de mil pesos. A eso hay que agregar que el plástico utilizado para estos tendaleros se compra en Bella Vista y los postes en la zona de "El Sombrero", lo que conlleva a un gasto en traslado nada económico.

"Nunca he visto una cosa así", dijo el "Gringo", tal vez rememorando en su mente ese triste momento.

"Los postes fueron partidos por el viento y algunos fueron arrancados de raíz para mandarlos a más de un metro de distancia de las plantaciones", expresó Aníbal Rodríguez, quien es dueño de dos mil metros y se dedica a la producción de hortalizas.

Ayer, Javier Aquino y Manuel Vidal, quienes tienen media hectárea cada uno, se encontraban arreglando los tendaleros que quedaron destrozados y ocasionó que con el sol tan fuerte se echara a perder la producción. A pocos metros, un árbol de urunday de 10 o 12 metros de altura fue derrumbado por el viento sin caer, por suerte, encima de la casa que estaba debajo del mismo. Por el lugar todo era desolación y desconsuelo, y esto lo demostró el "Gringo" con sus palabras: "A mí me tiró la moral al suelo al ver el trabajo de toda mi vida destruido". Pero no todo es desolación ya que hoy, desde los organismos pertinentes, iniciarían un relevamiento para analizar las consecuencias de las fuertes ráfagas en la zona.

"Lo único que nos queda es trabajar porque nosotros lo hacemos a sol y sombra, no tenemos tiempo para cortar puentes o rutas; sólo quiero que se reconozca nuestro esfuerzo y dedicación, en estos tiempos en que a muy pocas personas les gusta trabajar", deslizó apenado Rodríguez.

BARRIO ANTARTIDA ARGENTINA: La construcción de la capilla de "San Héctor" quedó sin techo

El fuerte temporal del sábado pasado provocó la voladura total del techo de la construcción de la Capilla "San Héctor", ubicada entre las calles Castelli y Belgrano del Barrio Antártida Argentina de nuestra ciudad.

La sede religiosa, que este año cumple 10 años en la mencionada comunidad, recibe a fieles de los barrios aledaños como el Celia y otros adyacentes. Desde sus inicios, la capilla se fue construyendo con aportes de la comunidad, haciendo rifas, bonos contribución, feria de platos, entre otros eventos.

En esta etapa, la comunidad se encontraba construyendo dos habitaciones, en un primer piso, que serían destinadas a la Catequesis de los niños y para el funcionamiento de CARITAS parroquial.

La obra, donde se había logrado levantar las paredes y la colocación de los techos con chapas de zinc, sufrió la voladura y la pérdida de los materiales de construcción.

Esperando contar con la colaboración de los ciudadanos, la comunidad de la capilla de "San Héctor" iniciará muy pronto con la reconstrucción de la misma.

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