La temporada de calamar cerró con pésimas capturas

Apenas se descargaron 62.877 toneladas, uno de los peores registros de la historia. Por otra parte, se acumularon dificultades para monitorear el estado biológico del recurso.
Diferentes índices negativos marcan el cierre de la temporada de calamar illex 2009, que en términos de pesca puede considerarse la peor de los últimos dieciséis años.

Según datos del Inidep plasmados en el Informe Técnico 33/09, las capturas totales hasta el pasado 31 de agosto apenas alcanzaron las 62.877 toneladas.

La cifra marca una baja aproximada del 75 por ciento en relación a las dos últimas temporadas y profundiza la crisis del sector potero, afectado además por la retracción de los mercados internacionales.

Del volumen global descargado, precisamente la flota potera obtuvo 53.275 toneladas mediante la participación de 94 buques (76 argentinos y 18 FPAIM), de acuerdo al instituto.

En tanto, los arrastreros argentinos (217) declararon capturas por un total de 9.601 t., de las cuales el 51 por ciento (4.926 t.) las obtuvieron buques fresqueros y el 41 por ciento, buques congeladores (3.963 t.).

Respecto a la actividad fuera de nuestra Zona Económica Exclusiva, también fue pobre.

Las estimaciones señalan que entre las semanas 1 y 18, se capturaron aproximadamente 60.000 t.; mientras que del área norte salieron unas 3.500 t. más.

Por otra parte, el panorama es preocupante de cara al futuro debido a los escasos datos con que cuentan los científicos para proyectar la evolución el recurso.

Vale señalar, por ejemplo, que el crucero para la evaluación del Stock Bonaerense Norpatagónico y para la estimación de índices de abundancia de juveniles del Stock Desovante de Primavera no se realizó.

¿La razón de esta suspensión? "Debido a la falta de disponibilidad del Buque ´Dr. Eduardo Holmberg´ durante los primeros 7 días del mes de abril", señala el texto del informe técnico.

Al mismo tiempo, desde el Inidep apuntan otras dificultadas originadas en cambios significativos en la distribución y abundancia del recurso y la falta de observadores a bordo de la flota comercial a partir del 18 de mayo.

Es decir, el grado de incertidumbre que de por sí tiene la actividad se verá incrementada para el próximo año; aunque un dato permite alentar alguna esperanza: entre 2004 y 2005 las capturas pasaron de 76.845 toneladas a 146.096. Quizá el crecimiento se repita en 2010.

Renuncio el presidente de la CAPIP

El titular de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), Damián Santos, presentó su renuncia con carácter indeclinable aduciendo encontrarse en un estado de indefensión ante los ataques perpetrados por los trabajadores de la pesca a las viviendas de los empresarios. Reveló que debió sacar a su familia de la ciudad por razones de seguridad ya que la beligerancia que ha tomado la huelga pesquera supera los límites de una protesta sindical y un reclamo salarial. Dijo que su actividad se transformó en muy riesgosa, y corre peligro su familia, y cuestionó la falta de intervención del Estado.

Santos realizó un enérgico repudio a los sucesos del martes donde se atacó la sede de la Cámara y varios domicilios en la zona sur de la ciudad de Puerto Madryn. Condenó la metodología que le imprime al conflicto el Sindicato de la Alimentación.

"Es lamentable que se repitan estos hechos vandálicos, porque no tienen nada que ver con un reclamo salarial. De la misma forma que lo repudia toda la sociedad, nosotros también lo hacemos, pero nos vamos acostumbrando a que las cosas pasen", relató al tiempo de calificar como "demasiado grave, lo que pasó en la CAPIP y en las casas particulares".

El empresario dijo que se hace muy difícil entender el desarrollo de esos acontecimientos sin que haya intervención para evitar esos hechos de vandalismo, ya que sobre el mediodía del martes era un secreto a voces que los desmanes se iban a producir.

"Por todas estas situaciones, he presentado la renuncia a la presidencia porque creo que no tiene sentido intentar luchar por las cosas de una manera, cuando después se desencadenan cosas como estas", relató refiriéndose directamente a los desmanes en las casas de los empresarios.

Santos señaló que "lo venimos planteando desde siempre y lo dijimos cuando dimos el último aumento, advertimos que no son negociaciones sino imposiciones y en definitiva el hecho de que uno tenga que alejar a su familia de la casa, y que todo parezca algo normal hace que uno deje este tipo de actividades, porque realmente si uno no tiene protección del Estado pasan a ser muy riesgosas".

Sostuvo que desde el Estado no hay garantías personales ni sobre los bienes y eso fue determinante en la decisión de su alejamiento de la titularidad de la CAPIP. "No sólo estaban tomadas las plantas, a las tres de la tarde sabíamos que iban a venir a nuestras casas. Le avisé a la policía, puse en alerta sobre lo que podía pasar, y a pesar de eso actuaron con total impunidad violentando los domicilios, lo cual es demasiado grave", repudió.

"Es muy difícil después sentarse con esa gente a negociar. Nos sentimos muy desprotegidos, uno no quiere focalizar en nadie en particular pero hay un estado de indefensión de la sociedad ante estas cosas que es muy grave", consideró el empresario pesquero.

Indeclinable

Consultado si la renuncia había sido aceptada, Damián Santos indicó que la misma era indeclinable. "Porque esto me ha ocasionado problemas familiares importantes. Mi familia se tuvo que ir a Buenos Aires, no ha quedado nadie aquí. Realmente si bien uno tiene sus ideales y quiere pelear para que las cosas mejoren poniendo el lomo, cuando se exceden los límites y uno no tiene respuesta, se siente dejado de lado. Llevaba tres años en la presidencia de la Cámara, creo que se han intentado hacer las cosas bien, pero en uno de los puntos clave, que son las negociaciones salariales, no tenemos margen".

Comentá la nota