Por temor, los tucumanos optan por las cajas de seguridad como refugio

La disponibilidad en el mercado es baja. La AFIP observará su contenido.
Las cajas de seguridad siempre fueron una buena opción para evitar algunos imprevistos desagradables, como los que sufrieron los ahorristas argentinos durante los dos momentos más críticos de los últimos 20 años: la hiperinflación que acabó con el gobierno del entonces presidente Raúl Alfonsín, y la crisis de 2001, bajo el mandato de Fernando de la Rúa.

Los directivos de los bancos que operan en la provincia revelaron que disponen de pocas cajas de seguridad, ya que son muy solicitadas por los clientes y que se exige una serie de requisitos para acceder a esta opción.

Tanto las autoridades del HSBC como las del banco Galicia revelaron que, desde hace un año, no tienen disponibilidad de cajas de seguridad, debido a que todas se encuentran ocupadas. Esta entidad ofrece cajas de seguridad en alquiler para que los clientes guarden allí sus objetos de valor (documentación personal, joyas, acciones) con la mayor tranquilidad.

En cuanto al banco Santander Río, sólo tienen cajas chicas, cuyo costo es de $ 1.400 anual, comentaron a LA GACETA fuentes directas de la empresa.

En este caso el costo es debitado de la cuenta del ahorrista, pudiendo optar por débitos cuatrimestrales o anuales con renovación automática. El Grupo Macro tiene disponibilidad, pero para sus clientes. “Sólo contamos con cajas para los clientes que tengan cuenta corriente con una antigüedad de dos años, por lo menos”, aseveró la encargada del banco, Jorgelina Weibel.

La lupa de Echegaray

En medio de este boom por las cajas de seguridad, el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, estaría evaluando indagar sobre el contenido de esas cuentas, con la finalidad de detectar dinero en negro. Si bien la idea no es que inspectores abran las cajas, la intención es que, a través de una declaración jurada, las casi 500.000 personas que disponen de estas cajas detallen los bienes guardados. Este año se presenta con problemas para cumplir con los compromisos fiscales en un contexto internacional complejo, que arrastró a las ventas externas y el ingreso de divisas. De allí la necesidad del Gobierno de apelar a todas las herramientas disponibles para mantener una recaudación adecuada.

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