El temor a "la 250" rodea al Senado

Por Martín Dinatale

Hay temor, clima de confrontación y olor a una fuerte batalla. En este contexto el Senado recibió anoche de la Cámara de Diputados el proyecto de ley de medios que impulsa el Gobierno y que ya tiene media sanción. Es natural que en este escenario el fantasma de la resolución 125 del campo vuelva a merodear en el Senado.

El peronismo de la Cámara alta asegura a viva voz que tiene los votos (37 necesarios para el quórum) suficientes para darle el gusto a la Casa Rosada y sancionar en dos semanas el proyecto de ley que modificará el rumbo de las comunicaciones en la Argentina en los próximos años. Pero en reserva no son pocos los legisladores del kirchnerismo que aseguran que será "una dura batalla". Incluso hay referentes de la oposición que bromean: "Esta no será la 125 sino peor, la 250, porque será un doble golpe para el Gobierno", sostienen en abierta referencia a otro eventual sacudón similar al que protagonizó el oficialismo cuando no pudo aprobar en el Senado el aumento de retenciones a la soja por el voto no positivo de Julio Cobos.

A pesar del optimismo derrochado, ayer, por el jefe de la bancada de senadores oficialistas, Miguel Pichetto, quien aseguró que "dos semanas serán suficientes para el debate", hay varias razones para suponer un panorama complicado y el temor kirchnerista:

1- Los radicales ayer adelantaron que exigirán tres semanas de debate como mínimo, en contra de la voluntad del oficialismo. Tratarán de imponer, así, una larga lista de audiencias públicas y un extenso desfile de opositores al proyecto del Gobierno.

2- El vicepresidente Julio Cobos impondrá en su calidad de presidente del Senado una ampliación del debate en comisiones. El oficialismo quiere tratar el tema sólo en las comisiones de Presupuesto y de Libertad de Expresión. Pero Cobos, con el aval de la UCR y de otras fuerzas de la oposición, propondrá un debate en al menos otras dos comisiones. Es probable que esto no dilate demasiado la discusión porque el kirchnerismo tiene mayoría en casi todas las comisiones y podrán imponer su número para un debate acelerado. Pero será esta una muestra más de que no existe voluntad de diálogo y búsqueda de consensos que puede jugarle en contra al oficialismo en aquellos legisladores que hoy están indecisos.

3- Por mandato expreso de la Casa Rosada el bloque oficialista tiene órdenes de no modificar ni una coma lo que aprobó Diputados. Es que cualquier modificación a los más de 150 artículos que tiene el proyecto significaría, por reglamento parlamentario, que la iniciativa vuelva a ser discutida en Diputados. Esto implicaría retrasar significativamente el calendario que se impusieron los Kirchner: es decir, no llevar más allá del 10 de diciembre el debate porque allí se producirá el recambio legislativo con mayorías desfavorables para el Gobierno.

4- En la Casa Rosada temen por el comportamiento de los senadores Guillermo Jenefes, que viene de una familia dueña de medios en Jujuy; y por los chubutenses Marcelo Guinle y Silvia Giusti, que responden al gobernador rebelde del PJ, Mario Das Neves.

Con todas estas dudas abiertas, el fantasma de fracasos y zancadillas vuelve a poner nerviosos a los oficialistas. No es para menos. El Senado no sólo le jugó una mala pasada a los Kirchner. También a Fernando de la Rúa con la ley Banelco y todas las denuncias de coimas. El Senado pasó a ser en los últimos años una Cámara difícil y mucho más propensa al escándalo. Fácil de temer para quienes ejercen el poder.

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