El temor a perder el trabajo congela la demanda de préstamos personales

El temor a perder el trabajo congela la demanda de préstamos personales
Las cifras del Banco Central revelan un estancamiento en esas líneas. Además de las tasas y el tipo de cambio, los bancos lo atribuyen a una mayor sensación de “inestabilidad laboral”
La vida de los préstamos personales en la Argentina era, hasta hace unos días, sólo comparable a la del japonés Enemon Kawaguki. Éste, un entusiasta ingeniero de la automotriz Mitsubishi, logró su fama en la historia por haber sobrevivido a las dos bombas atómicas de 1945: había sido alcanzado por la primera, en Hiroshima, y pudo ver más tarde la segunda, a pocos kilómetros, mientras era atendido en un hospital de Nagasaki. En el sistema financiero local, este año, el conflicto con el campo y la crisis subprime lograron arrasar prácticamente con todo el crédito en el país: las altas tasas obligaron a los bancos a discontinuar las hipotecas y los préstamos prendarios, y a atenerse a una fuerte caída en la demanda de las empresas. Pero, en medio de este desorden, las únicas líneas que resistieron con cierta firmeza fueron las destinadas al consumo.

Eso, claro, hasta hace unos días. Porque ahora la crisis empezó a cobrarse, también, la vida de los préstamos que se habían mostrado más dinámicos durante el 2008. Y la primera razón que esgrimen para esto los propios banqueros es el desempleo; es decir, la creciente sensación de “inestabilidad laboral” que ven en sus clientes. Según cifras del Banco Central, el stock de los préstamos personales quedó virtualmente estancado desde comienzos de diciembre y empezó a mostrar caídas intermensuales de hasta $ 128 millones. Este descenso es el primero significativo que se percibe en estas líneas desde septiembre de 2003, y obliga a los bancos a restringir sus negocios, convalidando una menor rentabilidad mediante colocaciones en el Banco Central.

“Lo que predomina en la gente es la duda sobre cómo sigue la historia: la preocupación de su permanencia laboral frena cualquier decisión de toma de crédito para anticipar consumo, porque produce que determinadas cosas empiecen a ser vislumbradas con mayor grado de incertidumbre. Más allá del tipo de cambio, la preocupación que se ve es el desempleo: lo que retrae la demanda es la incógnita de saber si se va a tener un flujo de ingreso asegurado o no”, comentó a El Cronista el gerente de finanzas de un banco privado.

Los préstamos para individuos tocaron un máximo de $ 27.768 millones el 25 de noviembre de 2008, pero desde entonces empezaron a caer, hasta ubicarse en los $ 27.490 millones el 12 de enero de este año. El escenario llevó a los bancos a reducir sus tasas de interés en 300 puntos básicos para este segmento en los primeros días del año (ver aparte). Y esa decisión produjo, inmediatamente, una “suave” reactivación de las líneas, que se percibe a medias en las cifras oficiales (hasta los $ 27.573 millones). “Producto del estancamiento que existe y de la necesidad de hacer colocaciones, los bancos tuvieron que reacomodar muy suavemente hacia abajo sus tasas. Pero están a prueba y error”, explicó a el CEO de Notibancos, Gustavo Giraldez.

Para el oficial de cuentas de uno de los bancos líderes, la “cosa está muy difícil desde noviembre”. E influyen, dice, muchas variables, como “el alza de las tasas y el tema laboral”. “Eso lo podemos palpar bien nosotros. Había, por ejemplo, personas que venía realizando horas extras, y eso se veía reflejado en sus ingresos; pero ahora se las recortaron, y no pueden afrontar un préstamo para determinadas compras”, contó.

La menor demanda dejó sin muchas alternativas a los bancos a la hora de hacer rendir su fondeo. Con tasas pasivas de hasta 16%, las entidades deben atenerse a rendimientos menores, de entre 12% y 15%, con colocaciones en el Central. “Está complicado. El nivel de negocios está cayendo: no sólo a nivel retail, sino de empresas. Se elige al Central porque no queda otra, pero en términos de márgenes vamos a pérdida. Tenemos que prestar sí o sí”, agregó el gerente.

Comentá la nota