El temor a un mayor estatismo

Por Mariano Obarrio

Los dirigentes industriales y los empresarios en general dejaron de confiar en el gobierno de Cristina Kirchner. Las declaraciones del titular de la UIA, Héctor Méndez, demuestran que en el sector privado preocupan al extremo los liderazgos que surgirán, o no, como resultado de las elecciones del domingo próximo.

Méndez aseguró que el problema del país es la "crisis política, más que económica". En su mayoría, los industriales sospechan que el liderazgo de Néstor Kirchner tiene un plazo fijo: 2011. Pero además de creerlo, lo desean. Quieren poner un límite a su poder discrecional. Según pudo saber LA NACION, comenzaron a pensar de esa manera desde que Kirchner convalidó las estatizaciones de Venezuela a tres empresas que pertenecían al grupo Techint, hace más de un mes, con una actitud pasiva frente al líder bolivariano, Hugo Chávez.

Todos sospecharon que hubo una complicidad entre Kirchner y Chávez, que había estado en El Calafate con la Presidenta y su esposo tres días antes de ese anuncio. Y que ello prenuncia un mayor estatismo tras el 28.

La exaltación de la intervención del Estado en la economía, en todos los discursos de campaña de Kirchner, avala las sospechas de empresarios: tras los comicios Kirchner avanzará sobre el sector privado. Y su esposa gobernará por decreto si no obtiene una mayoría parlamentaria, creen.

Desde el Gobierno admiten que, ante estos discursos, tras los comicios Kirchner podrá decir que sus votos, muchos o pocos, son de ciudadanos que convalidaron lo que él denomina "el modelo". Y con ese aval actuará sobre donde crea necesario.

Un dato preocupante para muchos empresarios es la caída de Carlos Reutemann en las encuestas. Así como muchos dirigentes peronistas miran al senador y ex corredor como un potencial candidato presidencial para evitar un revés del PJ en 2011, muchos empresarios desean que el ex piloto garantice una transición ordenada en el peronismo. La caída de Reutemann agravaría la "crisis política".

El Gobierno intentó en los últimos días desmontar esos temores. El ministro de Planificación, Julio De Vido, se reunió con miembros de la UIA la semana última, contó a LA NACION un funcionario oficial. "Desde esas reuniones se recompusieron algunos roces y ahora las relaciones están razonablemente bien", aseguró una fuente. "No tomen al pie de la letra a Néstor. Esto es la campaña", dicen los empresarios que escucharon de De Vido. La UIA observa que el Gobierno quiere dividirla y darle más espacio al sector de las pymes. "Es el manual de Kirchner", se quejan. Preocupa entre ellos el lapso entre el 28 y el 10 de diciembre, cuando asumen los nuevos diputados.

Kirchner deberá tomar decisiones difíciles en ese interregno. Y les mostró los dientes cuando acusó al grupo Techint de repartir dividendos y no pagarles a sus trabajadores, lo que se demostró falso. Y cuando De Vido le impidió distribuir dividendos a Edesur, por no invertir, pero que fue leído como una represalia por las protestas por el caso Techint.

Los empresarios saben que la caída de ingresos fiscales y el aumento del gasto pondrá a Kirchner en aprietos tras las elecciones. El modelo de ajuste está en la agenda de los empresarios, la devaluación podría ser la receta pedida por muchos de ellos. Por ello Méndez instaló la preocupación por la crisis política en un escenario de probables turbulencias.

YPF quiere formar una cámara propia

* YPF, la empresa más grande del país, acaba de abandonar de la Cámara de la Industria del Petróleo y busca formar una entidad que represente al sector energético. En la firma de Repsol y los Eskenazi dicen que la energía debería tener una voz tan clara como el campo y la industria.

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