Temor en el macrismo por el costo político

El jefe de gobierno decidió acusar en persona al kirchnerismo para frenar las especulaciones
Preocupación. Esa es la sensación que dominó anteanoche en la cúpula del gobierno porteño. La versión de que el espía Ciro James tenía alguna relación con la familia del jefe de gobierno, Mauricio Macri, después de que una diputada denunció que había trabajado en el Correo Argentino durante la concesión que tenía la familia del ex presidente de Boca Juniors fue la gota ?dicen? que rebasó el vaso.

"Acá se mezclan todas las cosas: en la causa por las escuchas ilegales, que se inició en un juzgado de Misiones, los allanamientos sólo se ordenan en las dependencias porteñas. Nadie investiga quién y por qué dio la orden a James; ni siquiera se piden informes a la Policía Federal, dependencia de la cual dependía el denunciado", comentó indignado uno de los ministros del gabinete porteño.

Esa fue la razón por la que se decidió que ayer fuera el propio Macri quien encabezara la conferencia de prensa durante la cual el gobierno deslindó las responsabilidades referidas a la contratación del espía por parte del distrito.

Las formulaciones que realizó el jefe de gobierno apuntaron directamente al juez de la causa, Norberto Oyarbide, a quien los funcionarios locales señalan en conversaciones privadas como ejecutor de una operación política que atribuyen directamente al ex presidente Néstor Kirchner y al jefe de Gabinete de la Nación, Aníbal Fernández.

Según Macri, es Fernández quien tiene que explicar por qué un agente de la Federal pinchó teléfonos a raíz de una orden que salió de esa dependencia.

Según indicaron durante la conferencia de prensa los funcionarios porteños, en el Ministerio de Educación, conducido por Mariano Narodowski, donde James trabajó, nunca supieron que era agente de la policía.

Pero sí lo sabían en el Ministerio de Justicia y Seguridad, cuyo titular es Guillermo Montenegro. Así lo reconoció el ex juez federal: "Era un aspirante para entrar en la Policía Metropolitana", dijo.

Según entiende el macrismo, lo único que se le puede endilgar al gobierno local es la falta de comunicación entre un ministerio y otro.

Curiosamente, reconocen las llamadas entre James y Jorge Palacios, el cuestionado ex director de la Policía Metropolitana, y Jorge Chamorro, su actual conductor. Sobre este punto,

Montenegro sostuvo que no le consta la existencia del intercambio de llamadas. "No son 80 llamadas. Serán 4 o 5 porque se hicieron con un Nextel", dijo.

Y es en este punto en donde los propios funcionarios no pueden responder algunas preguntas: ¿cualquier aspirante a policía llama al jefe y al ex jefe de la fuerza? Según Montenegro, Chamorro ya dio las explicaciones correspondientes al juez de la causa. Incluso, anoche, volvió a respaldarlo.

En el gabinete porteño dicen que están convencidos de que es una operación de inteligencia pergeñada por el gobierno nacional, lo que no los libra de temer por los costos que podría ocasionar este affaire en la opinión pública con vistas a proyecciones políticas futuras.

Por lo pronto, la relación entre Montenegro y Narodowski, dos ministros michettistas, ya no es la misma.

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