Telerman vuelve y advierte que no será candidato kirchnerista.

Dice que el ex presidente "no consulta a nadie"; quiere formar su propia coalición.
CARILO. El mundo fashion y con toques impredecibles de Jorge Telerman se basa por estos días en una combinación de largos paseos en bicicleta, playa y comidas en familia, música de Tom Waits y una sesuda lectura del filósofo judeo-holandés del siglo XVII Baruj Spinoza.

A pesar de la poca, muy poca, política que puede encontrarse en ese cóctel urbano trasladado a la arena, hay también una incógnita a punto de develarse.

"No voy a ser el candidato del kirchnerismo en octubre", dice el ex jefe de gobierno, a modo de prólogo de una charla con La Nacion que se extenderá por casi dos horas, y en la que el peronista más sofisticado del país afirmará su deseo de volver a competir electoralmente si es que las elecciones porteñas se desdoblan.

"En las legislativas no definimos un sí o no a Kirchner, sino el sí o no a Mauricio Macri." Impulsaría una candidatura en el contexto de una coalición porteña con socialistas, democristianos, ex aristas y "peronistas que no estén atados a Néstor Kirchner". Descarta así las propuestas que le han llegado desde el Gobierno, la Coalición Cívica y hasta del radicalismo cobista.

La pelea por la Capital será clave en el año que se inicia. Sabe que distanciados Aníbal Ibarra, Alberto Fernández y hasta Miguel Bonasso, al kirchnerismo le quedan pocas fichas por jugar en ese terreno. Apenas Daniel Filmus o Carlos Heller, en un escenario en el que llevan las de perder frente a macristas y referentes de Elisa Carrió.

Telerman se acomoda en la butaca frente al mar y toma un sorbo de café. Entonces le quita relevancia a las ofertas que, según reconstruyó La Nacion, delegados kirchneristas le habrían hecho llegar a cambio de poner su nombre al frente de la lista K de candidatos.

"En octubre se va a plebiscitar la gestión del Gobierno, y ahí no quiero estar. Ya discutí a Kirchner cuando tenía mucho más para perder que ahora", afirma, en recuerdo de su ruptura con el Gobierno meses antes con las elecciones porteñas de 2007, que dieron el triunfo a su sucesor Macri.

"Me extraña de buenos, inteligentes y hermosos amigos que recién ahora se dan cuenta de que Kirchner no consulta a nadie y de que es autoritario", monologa, en tiro por elevación a Felipe Solá. Como para cerrar el asunto, afirma que "el kirchnerismo es un proceso político en retirada", y de inmediato da a entender que su disposición es pelear un lugar dentro del peronismo.

?¿Por qué dar esa pelea?

?Dejé el periodismo y me inicié en política porque me fasciné con la renovación que encarnó Antonio Cafiero. Creo que ahora hay que volver a reordenar y reorganizar al peronismo. Si no lo hacemos, habrá derrota en 2011 y estará bien que sea así.

?¿Y quien podría encabezar ese cambio?

?Creo que Reutemann podría ordenar un proceso como ese, que ponga orden y renueve al partido.

La referencia elogiosa al ex gobernador de Santa Fe ?en la que también coincide con el gobierno kirchnerista?vuelve a traer la charla a una conversación ya lejana con el hoy jefe de Gabinete, Sergio Massa, con el que Telerman comparte amigos en común, como Pablo Fontdevila, ex colaborador de Palito Ortega.

"Ser su candidato y tener que defender a Kirchner ante los periodistas me haría tentar de risa. No puedo hacer eso cuando lo critiqué hace un año. Se lo dejé en claro", comenta, con histrionismo y gestos ampulosos.

La vuelta al ruedo político será el mes próximo con su organización, Fuerza Porteña, que tiene en la Legislatura unos siete legisladores, al mando del ex ARI Alejandro Rabinovich.

Referentes de la Coalición Cívica, la UCR cobista y el socialismo también se comunicaron con él durante los últimos meses. A pesar de reconocer a "algunos amigos" en esos partidos, hacer un acuerdo con los socialistas porteños que dirige su ex ministro Roy Cortina sería algo que le gustaría mucho, según dice.

Pero para eso falta mucho, dice mientras toma el último sorbo de café. Se acomoda el sombrero de paja, los anteojos oscuros y el bolso playero antes de despedirse.

La incógnita, o al menos la principal que giraba en torno del ex jefe de gobierno, ha sido develada.

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