Teherán no cree en lágrimas reformistas

Luego de la masiva manifestación del domingo, en la que murieron al menos ocho personas, el gobierno del ultraconservador Mahmud Ahmadineyad lanzó una ofensiva contra sus enemigos políticos.
El régimen iraní recrudeció su ofensiva contra la oposición con el arresto de al menos siete activistas apenas 24 horas después de que estallaran en el país las peores y más cruentas protestas de los últimos seis meses. Según diversos sitios de web opositores, las fuerzas de seguridad detuvieron este lunes a dos colaboradores cercanos del ex presidente del país, el reformista Mohamad Jatami, y a tres asesores del líder del movimiento de oposición verde y ex candidato presidencial, Mir Husein Musavi.

La página web Jahannwes explicó que agentes de seguridad arrestaron a Morteza Haji, ex ministro y director general de la fundación pro reformista "Baran" en su oficina, y a su adjunto Hasan Rasuli en su casa, ambos cercanos a Jatami. Asimismo, fueron detenidos Ghorban Behzadian Nayad y Mohamad Bagherian, miembros de la plataforma electoral del ex primer ministro Musavi, explicó por su parte la televisión estatal por satélite PressTV.

Por su parte, la página web Fararu informó del arresto del activista opositor Emad e-Din Baghi, ganador de varios premios internacionales por su lucha en favor de las libertades mientras que el sitio opositor Parlemannews dio la noticia de la detención de Alí Reza Bahesti Shirazi, asesor de Musavi. Según la fuente, Baghi, historiador y periodista conocido por su defensa de los derechos humanos y por ser el fundador del comité de defensa de los presos, fue arrestado en su domicilio.

Horas antes, el sitio internet Jaras, gestionado igualmente por la oposición, había informado que la Policía detuvo esta madrugada al ex ministro iraní de Asuntos Exteriores y relevante figura de la oposición, Ibrahim Yazdi.

Ninguna de las informaciones ha podido ser corroborada por otros medios, ya que el gobierno iraní ha prohibido a la prensa internacional trabajar en la calle y cubrir las manifestaciones de la oposición.

De acuerdo con la web, las fuerzas de seguridad ingresaron en la madrugada en el domicilio de Yazdi en Teherán, poco después de haber arrestado también a su sobrino. El ex ministro, líder del proscrito Movimiento Libre, fue uno de los principales actores de la revolución que en 1979 desalojó del poder al último sha de Persia, Mohamad Reza Pahlevi. Jefe de la diplomacia iraní en el primer gobierno posterior al alzamiento, se desligó del poder cuando los clérigos comenzaron a apropiarse de los principales puestos de responsabilidad política en el país. Durante las pasadas elecciones, Yazdi expresó su apoyo al movimiento de oposición reformista de Musavi, y se mostró favorable a un cambio en el actual régimen.

Yazdi ya había sido detenido durante las protestas que estallaron tras conocerse la polémica victoria electoral del presidente ultraconservador Mahmud Ahmadineyad, que la oposición pro reformista considera "fraudulenta".

Desde entonces, los opositores han aprovechado toda efeméride o celebración para renovar sus protestas contra el gobierno. El domingo, miles de personas volvieron a salir a las calles en una jornada sangrienta en la que murieron al menos ocho personas, según cifras facilitadas por el Consejo Superior de Seguridad Nacional a la televisión estatal.

Las muertes han ahondado la crisis política y social que Irán atraviesa desde los controvertidos comicios de junio y han colocado al régimen ante una compleja encrucijada. (EFE)

Irán oculta el cuerpo del delito

El cadáver de Alí Musavi, sobrino del líder reformista Mir Husein Musavi, se convirtió en un nuevo motivo de disputa entre la oposición y el gobierno ultraconservador de Irán. El hermano de la víctima, que murió el domingo en las protestas opositoras en Teherán junto a otras siete personas, denunció que el cuerpo "desapareció" de la morgue del hospital Ibn Sina de la capital iraní. "Lamentablemente se han llevado el cadáver. Nadie se responsabiliza por su desaparición y no nos dan respuestas", aseguró Reza Musaví. De inmediato, el régimen de los ayatolás desmintió la información difundida por "medios afines a la corriente conspiradora" y aseguró que el cadáver de Alí "fue guardado para completar la investigación policial, realizarle la autopsia y encontrar nuevas pistas". La oposición denunció que el gobierno del presidente Ahmadineyad busca ocultar los cuerpos de las víctimas para evitar que sus funerales desencadenen una nueva ola de protestas.

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