"El técnico no murió".

Bianchi le deseó lo mejor a Ischia, se entusiasmó con su nuevo rol de manager, aclaró que no se meterá en el vestuario, pero no descartó volver a dirigir...
Y ahora los dejo con Carlos Bianchi...". El hombre del día acomoda el micrófono, toma un sorbo de agua, le da tiempo a los aplausos que acompañan la presentación hecha por el presidente Ameal y enseguida pronuncia una frase con sello bien bianchista: "Me da placer estar otra vez acá". Sí, él, el Virrey, el hombre de traje gris impecable, de anteojos que miran más allá de lo que ven, no sólo conserva los modos. También sus formas características: rapidez mental para contestar, claridad conceptual, facilidad para traer viejos recuerdos al presente, la fina ironía de siempre, algún que otro chascarrillo para salir del paso y esa dosis de glamour francés para llamar "Mush" a Mouche o "Noar" a Noir, "porque así se pronuncian sus apellidos". Sí, él, el entrenador que dio la vuelta al mundo por duplicado, está de regreso. Esta vez como manager, aunque se encargue de aclarar que su vieja función aún está viva en su interior. "El técnico no murió. Yo no dejé de serlo. El que sí murió fue el jugador de fútbol", aseguró.

Pero a no ilusionarse hincha de Boca nostálgico de los éxitos bianchistas, porque además de una cláusula "ética" en la que el propio Bianchi se automarginó como próximo técnico del equipo en caso de que Ischia se vaya, el Virrey se encargó de aclarar que habrá tres cuestiones en las que no se va a involucrar: "El entrenamiento, la formación y la táctica del equipo, en esas tres cosas, las más preciadas por un entrenador yo no me meteré jamás. Carlos será el patrón en esos puntos clave", marcó distancia con respecto a su antiguo rol.

¿Entonces el Virrey no volverá a ser nunca el técnico de Boca? No por ahora, aunque la puerta está abierta para un futuro, más allá de que él mismo prefirió cerrarla momentáneamente. "Yo no quiero aventurarme. Deseo que Carlos (Ischia) se quede los tres años y yo también. Como deseaba que Boca saliera campeón. No podemos hablar sobre supuestos o eventualidades. Yo acabo de llegar. Después veremos...". Y como si hiciera falta alguna otra garantía, atacó de antemano eventuales focos de conflicto con el Pelado DT. "El fútbol no va a provocar que nos peleemos con Carlos. Nos conocemos desde hace tiempo, estuvimos tres años compartiendo una habitación, fuimos DT y ayudante. En todo caso, el fútbol nos vuelve a encontrar pero no nos va a separar", remarcó, firme.

Así, en todo momento, Bianchi marcó pautas claras de convivencia, acaso porque la función de manager es novedosa en el fútbol argentino o porque su sola presencia puede llegar a confundir. "Esta función no tiene nada ver con el técnico. Pero la conozco. Ya lo hice en el París Fútbol Club, en el 91-92. Con Carlos podemos llegar a tener gustos diferentes, porque no todos se ponen la misma camisa, el mismo traje o se compran el mismo auto. El vestuario lo maneja él y si tengo que hablar con algunos jugadores, lo haré. Pero ya dije en lo que no me voy a meter, porque no tengo derecho a pasar ese muro que hay entre el manager y el técnico. Todo lo demás, se habla, se discute y vamos a llegar a un buen punto".

Sólo por momentos, resultó extraño ver a Bianchi en esa sala de conferencias de la Bombonera por la que pasó tantas veces. Y fue cuando se calzó como nunca el traje que tendrá a partir de ahora. "En algunos casos, seguro que va a pesar lo económico a la hora de tomar las decisiones. Si Carlos me pide a Van der Sar se me va a hacer un poco difícil por lo que gana, je", tiró. Y en el mismo tono, del otro lado del mostrador, explicó: "Todavía no tomé ninguna decisión con respecto a los que van a llegar. No lo hablé con el técnico. Pero más allá del arquero, es muy probable que Boca comience con el mismo plantel la temporada".

Si bien además de firmeza tuvo toques de humor, como cuando bromeó con el apellido de un periodista y lo asoció a un flamante colega suyo ("¿Bassedas dijiste?"), también contó detalles de su vuelta al ruedo: "Me agarraron en un momento de debilidad. Uno siempre pisa el palito y acá estamos otra vez". Comentó sobre Ameal: "Me encantó su sinceridad cuando me dijo que venía a contratarme porque él no sabía nada de fútbol". Evitó vanagloriarse por el éxito que supo conseguir: "Boca no me extrañó. Siguió ganando títulos y yo la pasé bien. Les di prioridad a cosas que no les había dado". Y se enojó cuando le preguntaron si el hincha de Vélez se iba a molestar con él. "Me vinieron a buscar para ser técnico, pero hoy no me necesitan".

Boca sí. Y aunque con él en otra función, la fórmula doble B está en marcha...

Comentá la nota