TASAS MUNICIPALES Meoni ratificó la necesidad de un aumento del 40 %

En medio del temor a la recesión que, de la mano de la crisis financiera internacional, podría complicar la evolución de la economía provincial en los próximos meses, intendentes y empresarios, ambos con buenas razones, debaten por estas horas en torno a una medida siempre antipática: la suba de tasas, que muchas comunas ya tienen decidida para 2009.
La primera señal de esa disputa fue la reunión de la Mesa Productiva provincial de hace dos semanas: allí, la Federación de Empresarios (FEBA), hizo conocer un pedido al Gobierno de la provincia para que medie con los jefes comunales que plantean incrementar los tributos municipales. “Vamos a volver a plantearlo con urgencia en los próximos días”, aseguró el titular de FEBA, Raúl Lamachia.

Es que los empresarios están seguros que “este es el peor momento para subir tasas, porque tiene un doble efecto: genera más costo para las empresas y reduce el poder de compra”. Es decir, un efecto recesivo, según el empresario. Dos son los aumentos más temidos: seguridad, barrido y limpieza, porque al calcularse sobre ingresos brutos impacta en las ventas y alumbrado, que opera como un impuesto inmobiliario.

Sin embargo, cada vez más intendentes impulsan subas para 2009: Mario Meoni, de Junín, quiere un 40% más; Héctor Gutiérrez, de Pergamino, un 30%; Gustavo Sobrero, de Lobos, un 15%, además de crear una nueva para la disposición de residuos; igual porcentaje que Alfonso Regueiro, de Presidente Perón. En Esteban Echeverría, el Concejo Deliberante aprobó ayer una suba de 20% promedio en todas las tasas. Conurbano e interior, en este aspecto, no tienen mayores diferencias.

Cristian Breitenstein, de Bahía Blanca, que estudia el porcentaje que aumentará, dijo a DIB que “las demandas ha subido mucho, sobre todo lo que tiene que ver con la cuestión social: pedidos de subsidios, de aumento en los montos de los planes sociales”. Meoni agregó una pintura negra de las finanzas municipales: “mientras no haya modificación en la coparticipación, es imposible que no haya aumentos de tasas. No hay más margen para funcionar así”.

El tercer actor del debate, el Ejecutivo provincial, cree que todavía la sangre no llegó al río: “todos están jugando a la defensiva, actuando más sobre expectativas psicológicas respecto de cómo puede evolucionar la crisis que sobre datos reales, la situación no está desbordada no es grave”, dijo a DIB un alto miembro de equipo económico del Gobernador Daniel Scioli.

Sin embargo, el flamante subsecretario de Asuntos Municipales, Juan De Jesús, explicó a esta agencia que es necesario “contener los aumentos de tasas”, aunque aclaró que “al mismo tiempo se debe potenciar la ayuda a las comunas, sobre todo explorando los programas de Nación que pueden aportar mucho en este sentido”. El gobierno otro argumento: los dos fondos extra coparticipación votados este año por la Legislatura significarán 500 millones de pesos más para los municipios, un impacto alto medido en términos de presupuestos, sobre todo para los del interior.

Sin embargo, en diálogo con DIB, su antecesor, Alejandro Arlía, actual ministro de la Producción, consideró que “evidentemente no se le puede pedir al Estado que sea un Estado social activo, que aliente la producción, sin recursos”. Pero aclaro que es necesario que “encontrar un equilibrio” entre las dos demandas: los intendentes, que no quieren brechas fiscales y los empresarios, que quieren mantener el nivel de actividad económica a toda costa.

La clave, entonces, parece estribar en cómo asegurar las finanzas municipales sin afectar el nivel de actividad económica, “que es una de las consecuencias de una suba de tasas importante”, según explicó a esta agencia el Gerardo Otero, ministro de Economía de la Provincia durante la gestión de Felipe Solá. Con todo, Otero se inclina por la conveniencia de no tocar ahora los tributos: “no es el momento”, dijo. El economista indicó que “el problema es que las comunas no fueron haciendo el ajuste gradualmente, si lo hubiesen hecho, hoy estarían en mejor situación fiscal”.

Hay una razón extra para el aumento: en promedio, las comunas gastan entre un 50 y 60 por ciento en recolección y disposición de residuos, más salarios. Es decir, sólo un 40 por ciento de margen para el resto, incluidas las obras públicas, en un año electoral, como será 2009.

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