Las tasas altas atraen ahorristas

En tres semanas, los depósitos subieron en $ 1.167 millones. El dólar estable también fue determinante. Es más negocio poner el dinero en una entidad financiera que gastarlo. Riesgos para la economía.
De a poco, el nivel de plazos fijos se va recomponiendo. En las tres primeras semanas de noviembre, el stock de depósitos de empresas e inversores particulares creció en $1.167 millones, de acuerdo con los últimos datos del Banco Central. El freno a la salida de ahorros desde los bancos fue consecuencia directa de la suba de las tasas de interés. Por primera vez en la era Kirchner, los rendimientos financieros son más altos que la inflación.

La estabilidad del dólar, a partir de comienzos de noviembre, también fue determinante para que los ahorristas dejaran la plata en los bancos. Pero esa tranquilidad se logró a través de un súbito aumento de las tasas.

Algunos ejemplos: antes del recrudecimiento del terremoto internacional, un plazo fijo de más de un millón de pesos rendía alrededor del 0,5% mensual contra una inflación real que no bajaba del dos por ciento. Tras la quiebra del banco estadounidense Lehman Brothers y la profundización de la crisis, el rendimiento de las colocaciones más grandes trepó al 2,1% por mes, una cifra equivalente a la inflación. Durante este mes, las tasas bajaron algunos puntos: un depósito mayorista otorga 1,5% por mes, el doble de la inflación real estimada para noviembre. Mientras, el dólar escaló menos del uno por ciento. Es la primera vez desde que asumió Néstor Kirchner que es más negocio poner el dinero en una entidad financiera que gastarlo.

La tasa que las entidades financieras les ofrecen a los pequeños inversores también retrocedió algunos puntos, pero continúan en niveles elevados. De acuerdo con la encuesta oficial, los plazos fijos a 30 días rinden 15 a 16% anual en promedio. Para las colocaciones a más de 60 días, el porcentaje va de 17 a 19. A comienzos de año, con una inflación superior a la actual, las tasas rondaban el 10% anual.

La estrategia, planeada por el Banco Central, da sus frutos. Con el empeoramiento de la crisis, Martín Redrado se fijó como objetivo que la gente y las empresas prefieran tener pesos ahorrados en los bancos antes que cambiarlos por dólares.

De todas formas, el stock de plazos fijos del sector privado se encuentra todavía por debajo del nivel que mostraban antes de la crisis. De los 65.700 millones de pesos que había en los bancos, ahora quedan 63.041 millones. Son 2.659 millones menos. Lo cierto es que, a lo largo de noviembre, los depósitos se elevaron en 1.167 millones de pesos, por lo que se recuperó parte de la huida.

La calma del dólar, lograda a través de mayores controles por parte del Gobierno y del Banco Central, permitió a su vez una recuperación de las reservas. En el mes escalaron 1.133 millones de dólares, y se sitúan en 46.071 millones. Todavía restan 890 millones para alcanzar el nivel que tenían a mediados de septiembre, cuando se exacerbó la crisis internacional.

La expectativa en la City es que las tasas positivas en términos reales se sostengan, lo que a su vez le pone un piso alto al costo de los créditos. Como se sabe, esa realidad le quita dinamismo a la actividad económica.

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