La tasa de desempleo creció más en los sectores más pobres

En el nivel socioeconómico muy bajo, subió del 15 al 22% en un año; en el medio-alto, se mantuvo
El segmento de la población con más bajo nivel socioeconómico es el que más está sufriendo los efectos de la crisis.

El impacto se traduce en un incremento significativo de la tasa de desempleo y en un deterioro de la calidad de las ocupaciones. En concreto: se eleva el porcentaje de personas que están subocupadas en tareas inestables, lo cual se traduciría en un avance del cuentapropismo informal, de tareas muchas veces intermitentes, y disminuye el índice de ocupados plenos en puestos laborales precarios, lo que podría explicarse por destrucción de puestos asalariados en la economía no registrada. Esa caída es más pronunciada que la observada en el universo de empleos en blanco.

Las conclusiones surgen del análisis de una encuesta del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, que muestra que poco más de un tercio de las personas económicamente activas ubicadas en el estrato socioeconómico más bajo mantiene un puesto de empleo precario; un año atrás, ese índice llegaba al 47%. Es decir, gran parte de los trabajadores cayó de la precariedad a una situación todavía peor.

Los puestos en negro son más vulnerables por su naturaleza, y también porque los propios empleadores son muchas veces microempresarios vulnerables. Se trata, además, de un segmento que queda al margen de las políticas de protección, como los subsidios otorgados por el Gobierno en los últimos meses a empresas formales que los reciben a cambio de no despedir.

La muestra da cuenta de que un 28% de las personas del estrato social más bajo tienen un subempleo inestable (tienen alguna ocupación que les genera un ingreso, pero menos de 35 horas semanales), mientras que en 2008 eran un 21 por ciento.

Según el relevamiento, entre 2008 y 2009 la tasa de desempleo subió del 15 al 22% entre las personas de menor nivel educativo. El índice es del 12% (igual que un año atrás) en el estrato siguiente, calificado de nivel bajo, en tanto que en el medio bajo trepa al 16%, frente al 9% de 2008, y se reduce al 6% (estable) en el grupo poblacional mejor posicionado. La encuesta se hizo entre 466 personas en grandes centros urbanos.

El sondeo mide también el porcentaje de la población que accede a un empleo con plenos derechos y, en este caso, el índice de ocupados entre los más vulnerables es del 16%, frente al 59% del estrato medio alto. En este grupo se observó una caída de la proporción de personas con ocupación formal (que en 2008 fueron el 66%), pero no hubo correlato en un alza de la desocupación. Eso podría explicarse por el hecho de que hubo quienes quedaron fuera de las empresas y buscaron desarrollar alguna actividad propia. El índice que sí varió, en rigor, fue el de subocupados inestables, que, de todas formas, es bajo en este grupo social: del 2 al 6% entre el año pasado y el actual.

La estratificación

Para definir los estratos socioeconómicos, explicó Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social, se utiliza una metodología que busca determinar el grado de educación del jefe de hogar y de sus pares del vecindario en que vive. Así, por ejemplo, en el piso más bajo, el promedio de años en el sistema educativo es inferior al de la primaria completa. La ubicación de hogares en uno u otro segmento tiene que ver también con el acceso a determinados bienes y servicios tecnológicos, tanto en el hogar del encuestado como en los de la zona en que vive. Esa categorización apunta a factores que son más estables en el tiempo (en comparación con los ingresos recibidos en un período) y que determinan la calidad de vida.

Otro dato significativo es que el desempleo creció del 5 al 8% en los trabajadores de entre 35 y 59 años. Fue en ese grupo en el que se perdieron puestos informales, con un desplazamiento de las personas afectadas a alguna actividad inestable. La tasa de empleo precario cayó del 39 al 29%, y el subempleo inestable subió del 11 al 16%. El incremento de la cantidad de subocupados se observó también en la población más joven y en la de mayor edad.

Los movimientos observados en el ámbito informal se sumaron a una expansión de ese segmento, en el que los trabajadores quedan al margen de derechos como la obra social, la jubilación futura, las asignaciones familiares o eventuales indemnizaciones. Un 53% de los encuestados respondieron que no contribuían a la seguridad social, dos puntos por arriba del índice relevado en 2008.

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