Tartagal: prevén lluvias hasta el miércoles y hay temor a un brote de dengue.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anunció lluvias para esta jornada en el extremo este salteño, donde se ubica Tartagal, lo que complicaría las tareas de ayuda a los pobladores, muchos de ellos sin casa tras el aluvión.
Con una máxima de 33 grados estimada para esa zona, el organismo oficial indicó que hacia la "tarde-noche" podrá despejarse el cielo, y darle respiro a los castigados habitantes, así como a quienes están abocados a la reconstrucción del lugar.

Sin embargo, para el lunes, martes y miércoles, el SMN también anunció que seguirán las lluvias.

Ayer Tartagal amaneció con lluvias, de todos modos pudieron retirarse las casi 24 toneladas de acero retorcido y rieles doblados, que formaban el puente ferroviario arrasado por el aluvión de agua y barro, con lo cual el panorama se mostraba mucho más alentador.

Tras la visita de la semana última de la presidenta Cristina Kirchner, los pobladores, muchos de ellos resistentes a abandonar el lugar, reclaman que lleguen de parte de las autoridades "soluciones" para reparar sus viviendas, muchas de ellas sin techos o seriamente afectadas por el temporal.

Precisamente, desde el Gobierno se anunció una inversión cercana a los 150 millones de pesos para rearmar la ciudad y dotarla de gas natural domiciliario (a pesar de producir 223 millones de metros cúbicos al día, carece de ese esencial servicio), dos redes de cloacas nuevas y plantas potabilizadoras.

Por su parte, el gobernador, Juan Manuel Urtubey, anunció que se construirán 600 viviendas en Tartagal, para remplazar las arrasadas por la crecida del río.

En tanto, desde el hospital local, se indicó que hasta el momento no hay casos confirmados de dengue -infección peligrosa ante este tipo de situaciones- aunque se mantienen a algunas personas "en estudio", de manera preventiva.

Por ello, se piden que se extremen las medidas de higiene, de manera de evitar cualquier brote infeccioso.

Las autoridades sanitarias pidieron a la población que evite el contacto con mosquitos y utilice los repelentes que se les reparte a los damnificados por el aluvión.

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