Tartagal aún espera la ayuda prometida

Casi seis meses después del aluvión de barro que destruyó gran parte de la ciudad, los vecinos se quejan porque la asistencia no alcanza
TARTAGAL.? El 9 de febrero pasado, un aluvión de barro destruyó gran parte de esta ciudad. A casi seis meses de la tragedia, la frustración y la impotencia de los afectados es creciente porque a los daños sufridos se agrega la desazón de comprobar que, a pesar de los anuncios oficiales de ayuda, lo que recibieron apenas fueron paliativos y, en el caso de la reparación de casas, las obras realizadas no justifican los montos presupuestados.

A ello se suma una denuncia que involucra al intendente, Sergio Leavy, quien tuvo la coordinación de la asistencia (ver aparte).

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner estuvo el 11 de febrero en esta ciudad y en la esquina de 9 de Julio e Independencia, por donde ella pasó, todavía Román Ferreyra, de 57 años, duerme con su mujer y un hermano en una carpa con tres colchones. Instalador sanitario y propietario de un terreno de 740 metros cuadrados, Ferreyra perdió todo porque su casa fue destruida.

"El alud lo que hizo fue complicar la situación de la pobreza. Hay gente que se ha quedado sin nada de nada", subrayó la Presidenta durante su visita.

En diálogo con LA NACION, la vecina Graciela Tolay dijo que quisera que la Presidenta "volviera a Tartagal y le preguntara aunque sea a uno de los vecinos dónde han dejado [alguna ayuda nacional]. Nadie les ha dado un peso para que reconstruyeran su casa. Está el señor de la esquina, don Ferreyra; aquí están los periodistas viendo que no hay nada. No han dado nada".

Otra vecina, Evelyn Salvatierra, recordó: "La Presidenta me llevó de la mano. Dijo en ese momento que me ayudarían, pero la única ayuda que recibí fue del gobierno provincial. No llegó nada; no llegaron electrodomésticos y sólo vimos por la tele a otros vecinos que recibían ayuda y salían inconformes". Salvatierra tiene dos hijas, una de 5 años y otra de dos meses.

Graciela Tolay, que coordinó las ayudas en esa cuadra, no recibió la asistencia para arreglar su casa. Puntualizó que en la cuadra vivían 26 familias en 14 viviendas. A 15 de ellas les entregaron casas y mobiliario, pero a las once que se quedaron sólo les dieron alimentos el primer mes y un subsidio de la provincia de entre 4000 y 8000 pesos.

A Ferreyra le destinarán una casa nueva de dos dormitorios, un baño, cocina y un pequeño fondo. Pero el tenía en su amplio lote, a cuatro cuadras de la plaza, una construcción de material y otras habitaciones de madera, donde funcionaba su taller de instalador sanitario. Entre otras cosas, perdió todas las herramientas.

A la vuelta, a la casa de la avenida 20 de Febrero N° 13 también llegó la Presidenta. Gerardo Saracho recordó que la acompañaban el gobernador, Juan Manuel Urtubey, y el ministro del Interior, Florencio Randazzo. "Vio en persona todo lo que pasó y dio directivas a toda la gente para que ayudara", dijo Saracho, que recibió 30.000 pesos de ayuda. Deducidos impuestos, afirma que quedaron 24.600 para refacciones que alcanzaron para construir una habitación para cocina y el piso de otra. El aluvión de barro que invadió su casa agrietó una pared que deberá arreglar solo. Además, perdió todo el mobiliario. Desde la Nación sólo recibió una cocina, una mesa, una heladera, un lavarropas y camas, aparte de 4000 pesos de la provincia. De ropa y calzado, nada porque le dicen que se necesitan "números grandes", que no llegaron.

El 17 de febrero, tras la visita presidencial, las autoridades de Salta, Tartagal y la Nación firmaron un acuerdo que preveía la construcción de 627 viviendas, la refacción de redes cloacales, acueductos, pavimentos y gas domiciliario por algo más de 159 millones de pesos.

A seis meses, las mayores quejas se dirigen a los aportes prometidos para electrodomésticos, pero sobre todo a las reparaciones de las viviendas y a la falta de respuestas en materia de herramientas de trabajo. Además, el relevamiento efectuado permitió conocer que la asistencia alimentaria a las familias afectadas se brindó diariamente durante un mes con ayuda del Ejército y luego continuó durante dos meses espaciadamente.

Jorge Pecho, que vive junto al puente de la avenida Packham que cruzó la Presidenta, contó que recibió tres sillas, una mesa, una heladera pequeña y dos camas, una de ellas con colchón, y $ 4000, a pesar de que perdió todo. En la casa, por $ 24.600 se hizo un revoque de 70 centímetros y una tapia de 10 metros. No alcanzó, sin embargo, para cubrir los gastos para reparar los dos baños que quedaron destruidos. Su padre tenía un taller de sastre y también se queja: "No hemos recibido nada de lo que se había prometido".

En Villa Saavedra, en la calle Islas Malvinas, donde estuvo el 10 de febrero la ministra Alicia Kirchner en medio del barro, Juan Carlos Sandoval le reclamó en ese momento que cumplieran con la ayuda prometida. Le entregaron una mesa, un placard, un lavarropas y 4000 pesos. Y le construyeron un baño y tres paredes para hacer dos piezas sin puertas ni ventanas con un presupuesto de $ 23.500. Otro vecino comentó que por dos tapias se pagaron $ 24.600.

Los trabajos de reparación en Tartagal fueron encargados a empresas privadas y a 108 cooperativas de desocupados y piqueteros que en sus presupuestos incluyeron $ 5000 para asesoramiento técnico, $ 5000 para alquiler de maquinarias y $ 5000 por herramientas. Pera no se ven profesionales en las obras, según señalaron a LA NACION la presidenta del Concejo Deliberante, Olga Ferrer, y el edil Miguel Parra, que comentaron que en ningún momento recibieron respuestas a los pedidos de informes hechos al intendente sobre las ayudas recibidas y tampoco los dejaron participar en las asistencias en la emergencia.

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