Tarjetas: la intención de compra se duplica cuando la oferta incluye cuotas

 Tarjetas: la intención de compra se duplica cuando la oferta incluye cuotas
Un estudio privado reveló que la mitad de los argentinos bancarizados aprovechó en los últimos 30 días alguna oportunidad de descuentos que le propuso su banco. El 80% lo hizo en supermercados. Los sectores medio y bajo los usan en nafta y espectáculos. Los altos, en ropa y restaurantes
Los descuentos y las facilidades en el financiamiento que empezaron a ofrecer los bancos tras la crisis para el uso de sus tarjetas de débito y crédito marcaron un antes y un después en el comportamiento de los consumidores locales. Y parecen haberse transformado para ellos en un hábito adquirido durante los últimos meses (cuando no, incluso, en un vicio). Un estudio privado reveló ayer que la mitad de los usuarios de tarjetas aprovechó en el último mes alguna oportunidad de descuentos que le propuso su banco principal y que, entre ellos, uno de cada cuatro echó mano a más de una promoción.

El fenómeno, reflejado en la última encuesta de D’Alessio Irol, es sólo uno de los efectos del esfuerzo y la fuerte presencia que en este sentido mostraron las entidades durante el último año. En el medio de una furiosa pelea por sumar beneficios a través de sus plásticos y a la par de sus competidores, los bancos con mayor inserción en el segmento minorista enviaron un arsenal publicitario con las diversas ofertas. Según el estudio, 8 de cada 10 titulares de tarjetas recibieron información al respecto y uno de cada dos decidió sacar provecho de ellas.

Además, la encuesta demostró que las posibilidades de que

un cliente se decida a comprar un artículo o un servicio se duplican si el comerciante decide

financiárselo en cuotas. En D’Alessio Irol consultaron a los clientes bancarios si estarían dispuestos a comprar indumentaria, por un monto y con un descuento determinados. La respuesta fue dividida: si la compra fuera al contado, la concretaría el 16%; si fuera en 6 cuotas, el 33%.

"Nosotros notamos que cuando agregás cuotas a las promo, se te incrementa mucho el ticket promedio, el consumo. Eso se da sobre todo en rubros puntuales, como los electrodomésticos, que requieren una financiación más amplia que la tradicional. Pero quizá hay rubros que no justifican ampliar la financiación, porque en ellos la demanda no es tan elástica, como por ejemplo los supermercados", dijeron desde el Banco Francés, uno de los más activos del sistema en descuentos.

La encuesta demostró, además, que existe una correlación evidente entre el aprovechamiento de los descuentos y el nivel socioeconómico de los usuarios de las tarjetas, por sus diferentes canastas de consumo. En el sector de altos o medios ingresos, los beneficios en indumentaria y restaurantes son usados por el 37% y el 20% de los usuarios, respectivamente (y por el 20% y 10% en los sectores medios y bajos). La clase media, en cambio, suele inclinarse por descuentos "funcionales", como los combustibles (50%), y de entretenimiento, como los espectáculos (20%). La única gran similitud se encuentra en los supermercados, en donde entre el 78% y el 80% hace uso de los descuentos.

"Claramente, el aprovechamiento de los descuentos se dan en todos los niveles sociales. Cualquier de los dos se fija adónde realizar su consumo, y elige hacerlo adonde encuentre mayor beneficio. Sea de nivel medio, o alto", comentó el gerente de Tarjetas del banco Comafi, Sergio Strologo.

Así las cosas, los descuentos parecen haberse incoporado en estos meses como un hábito entre los bancarizados. Y dejarán una huella profunda, sin dudas, cuando las entidades decidan suspenderlos. Para la vicepresidenta de la consultora que elaboró el informe, Nora D’Alessio, éste será un problema en el futuro cercano: "Los bancos están en un tema complejo. El próximo capítulo que veremos es qué pasa cuando a un cliente esta cantidad de descuentos se le acaban", sugirió.

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