Tarjeta roja para dos aliados K

El comité de ética del PS los separó por “incitar a la violencia” en un congreso. “Es persecución ideológica”, denunció González.
El Partido Socialista expulsó a Ariel Basteiro y a Oscar González, los principales representantes del sector del partido cercano al Gobierno. El comité de ética los separó por “incitar a la violencia, conduciendo a afiliados en forma deliberada para impedir” el congreso nacional del PS en Costa Salguero, en el que las líneas oficialistas y opositoras se enfrentaron con los golpes y palazos, además de revolear sillas y romper vidrios por doquier. “Lo que hicieron excede cualquier consideración política”, dijo la jefa del bloque socialista en Diputados, Silvia Augsburger. “Es una persecución ideológica. Quieren acallar el librepensamiento y la disidencia. Son unos pequeños émulos de Torquemada, que quieren reeditar los procesos de Moscú desde un suburbio rosarino. Son una especie de lefebvristas que ofician sus sanciones de espaldas a los afiliados”, los acusó González, que apelará la medida ante los órganos partidarios y la Justicia Electoral.

La comisión de ética tenía el pedido de expulsión desde los incidentes en el congreso partidario del año pasado, cuando se iba a decidir la intervención del PS bonaerense, cuyos dirigentes apoyan al kirchnerismo. Finalmente, la intervención se votó en otro congreso en La Pampa, sin acceso a la prensa y con un importante operativo de seguridad.

En el acta en la que informaron la expulsión de Basteiro y González, el órgano partidario sostuvo que permitieron que los expulsados hicieran su descargo y presentaran sus testigos “quedando resguardado su derecho a defensa”. “Se considera que la petición de la expulsión de ambos denunciados está plenamente justificada, tanto por la gravedad de los hechos de los que se los responsabiliza como por el daño que la trascendencia pública de los mismos le ocasionó al partido”, sostuvo el comité de ética, que también encontró culpable a González de ocupar un cargo en el Gobierno sin la autorización del PS nacional: es el secretario de Relaciones Públicas de la Jefatura de Gabinete.

“Es casi un trámite que define un organismo independiente a la conducción política”, sostuvo Silvia Augsburger, alineada con el titular del PS, Rubén Giustiniani. “Frente al accionar concreto de Basteiro y González, que impidieron con métodos violentos que el congreso se realizara, la comisión de ética consideró que les correspondía la máxima sanción”, estimó.

“Tras ese lenguaje leguleyo se oculta una resolución orquestada desde un órgano partidario integrado por gente desconocida, que pertenece a un grupo referencial de Giustiniani, y que intentan deshacerse de dos militantes que piensan de manera distinta. Fue todo una puesta en escena giustinianesca”, cargó González contra el presidente del PS. “Se pone en evidencia cuando sonríe desde el Salón Azul del Senado junto al empresariado agrofinanciero, que toman bancos y merodean las rutas con fines extorsivos”, advirtió.

“No nos notificaron. Se ve que funciona mejor la secretaría de prensa que el comité de ética”, ironizó el funcionario nacional. “No aceptaron ninguna de las pruebas que ofrecí. No fue un proceso, sino una decisión anticipada. Vamos a apelar ante el congreso nacional partidario, que va a ser manipulado, y luego ante la Justicia Electoral”, anunció González. “Seguramente tendrá que hacer una manifestación el gobernador Hermes Binner, que siempre estuvo en contra de estas represalias”, estimó el dirigente. En su espacio se mostraron enojados con el gobernador de Santa Fe: aseguraron que él les había garantizado que no los iban a expulsar, con la condición de que fueran a elecciones internas.

“Nosotros llevamos a los únicos testigos. Ellos no aportaron ninguno. Yo no participé de los puñetazos. Es todo mentira”, se defendió el diputado Ariel Basteiro. Los dirigentes sostuvieron que, hasta que no haya una sentencia definitiva de la Justicia electoral, Basteiro y González seguirán siendo secretario general del PS bonaerense y secretario de Acción Política, respectivamente, pese a la existencia de la intervención, a la que impugnaron en la Justicia.

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