La tarjeta de débito, lo mejor para los viajeros

Informe especial: cómo manejar el dinero en las vacaciones fuera del país. Para usar plásticos hay que tomar recaudos. ¿Qué conviene más, llevar dólares o reales a Brasil?
Daniela y Juan Miguel parten de vacaciones hacia Río en enero y aún no decidieron qué hacer con sus finanzas. Dudan si llevar dólares, comprar directamente los reales acá o "tarjetear" la mayor cantidad posible de gastos para pagarlos en pesos a su regreso. Les desconfían a los traveller’s checks (cheques de viajeros) porque no saben bien cómo funcionan, pero sí barajan guardar los sueldos de ambos en las cuentas donde se los depositan, para extraer allá reales en algún cajero automático. Según pudo establecer Crítica de la Argentina tras consultar a bancos y casas de cambio, la del cajero es la mejor alternativa. Pero también tiene sus costos y riesgos. Si usted está entre los afortunados que ponen proa al extranjero este verano, sepa qué datos debe averiguar antes de decidir qué llevar en la billetera.

Lo primero a tener en cuenta es el "spread" cambiario. Es decir, la diferencia entre el tipo de cambio al que bancos y cambistas compran y venden divisas, de la cual extraen su ganancia por esas transacciones. Esa brecha es del 1% para el dólar (la moneda foránea que más circula entre los argentinos) pero trepa hasta el 4 ó 5% para monedas de países vecinos, como Brasil, Uruguay o Chile.

Si Juan y Daniela compran 1.000 dólares en una casa de cambios de la City, por ejemplo, pagarán $ 3.830 por ellos. Con esos mil dólares, si encuentran una buena casa de cambios carioca que no les cobre comisiones exorbitantes, obtendrán 1.720 reales. Si compran directamente los reales, tendrán que tener cuidado con la cotización: en casas de cambio como Piano o Puente Hermanos los conseguirán a $ 2,18 y se harán de 1.757 reales. En las más chicas les cobrarán más y en la sucursal céntrica del Banco do Brasil un poco menos, pero con trámites más engorrosos. Pueden llegar a ahorrar hasta 50 pesos por no "pasar" por el dólar, pero también gastarlos de más si compran muy caros los reales. En los barrios más alejados del centro, las divisas suelen encarecerse aún más.

La misma comparación se aplica a quienes tengan planeado visitar los demás países limítrofes. Y a quienes preparen las valijas para volar a Europa, que deberían comprar euros antes de partir de Ezeiza. En los últimos años, cuando empezó a masificarse como instrumento de ahorro, el "spread" del euro se redujo y apenas supera en algunas décimas el 1% que cuesta pasar del peso al dólar.

Si se dosifican las extracciones de efectivo durante el viaje, la tarjeta de débito es la opción más económica. Lo primero que debe saber el turista es cuánto le cobrará por cada operación el banco emisor del plástico. El precio al cliente varía muchísimo según la política comercial de cada entidad, aunque todas afrontan los mismos costos. Las dos grandes redes internacionales de cajeros (Mastercard Cirrus y Visa Plus) les facturan a las entidades locales u$s 3 por cada transacción, aunque el usuario acuda a sus servicios en una playa vecina de Uruguay o en una isla de la exótica Polinesia.

Lo que paga el cliente por cada operación puede ser cero, porque algunos bancos, como el Sáenz, bonifican todas las operaciones en el extranjero y otros, como el HSBC, lo hacen con sus socios vip, dueños de cuentas Premier. Pero también puede superar los $ 20, como ocurre con el Hipotecario, según los últimos datos del Régimen de Transparencia del Banco Central (ver infografía).

Los bancos estatales cobran menos. El Ciudad, por caso, sólo carga los 3 dólares del costo internacional y el IVA local sobre ese monto. El Nación, 11,43 pesos en total. El Francés, uno de los privados más grandes, cobra $ 8 más el 0,5% del monto retirado. Si se hacen sólo tres o cuatro extracciones durante los 15 ó 20 días de un viaje promedio, el costo es siempre inferior al de comprar dólares para luego cambiarlos en el destino. Eso sí: no se ponga a chequear el saldo ni a verificar sus últimos movimientos porque cada dato que pida le costará como una nueva operación.

El otro determinante es la cotización a la que le cambiará las divisas el cajero. La mayoría de las entidades usa su tipo de cambio de referencia, que suele equivaler al de las casas de cambio de la City. Convienen más los que se rigen por la cotización del Nación, siempre inferior.

La desventaja –especialmente para viajes largos– es que, a diferencia de las de crédito, las tarjetas de débito no se reponen en el exterior en caso de pérdida o robo. El cliente tampoco está cubierto del riesgo de desmagnetización del plástico, como advirtieron a este diario voceros del Ciudad. Por eso allí recomiendan un mix entre débito, algo de efectivo y una tarjeta de crédito para eventualidades.

Los traveller’s checks –que emite American Express en dólares– son la opción más segura, porque sólo sirven como efectivo con la firma del dueño y el número de serie que le asigna el banco emisor. La desventaja es que, aunque se compran a la par (con u$s 100 se consiguen cheques de ese mismo valor), sólo se cambian sin descuentos en Estados Unidos. En los demás países, la rebaja que les aplican los comerciantes puede llegar al 10 por ciento.

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