El tarifazo y la sorpresiva ausencia de Julio De Vido

El tarifazo y la sorpresiva ausencia de Julio De Vido
Se quedó en Buenos Aires por el conflicto por la facturación de servicios
CARACAS (De una enviada especial).- La creciente tensión en Buenos Aires por el tarifazo de gas y la disputa del Gobierno con las empresas prestadoras de electricidad por los aumentos provocaron un hecho de los más destacados en un viaje de Cristina Kirchner a esta ciudad. Por primera vez no viajó con ella el ministro de Planificación, Julio De Vido, el embajador paralelo con la administración chavista durante los seis años del kirchnerismo.

El viaje de De Vido estaba en la agenda del funcionario desde los días previos, pero sorpresivamente, cuando todos lo esperaban al arribar anteayer a esta capital, el ministro no estaba. Todos lo buscaban por el lujoso hotel Tamanaco, donde se hospedaron la Presidenta y la delegación de empresarios que participaron de las rondas de negocios.

Desde su entorno confirmaron a los medios argentinos que efectivamente no viajaría. Quedaba claro que el conflicto por el aumento en las tarifas del gas y el crecimiento en los montos a pagar en las boletas de electricidad preocupa sobremanera en Buenos Aires como para que De Vido haya tenido que quedarse en el país.

El ministro de Planificación, de estrecho vínculo con Chávez, suele moverse en estas tierras como en su casa. En medio del convulsionado clima en la Argentina con temas pendientes para el Gobierno -la definición en el Congreso sobre las facultades delegadas, el tarifazo, el fútbol, la crisis en Santa Cruz y las denuncias de Alberto Fernández de que la Casa Rosada lo espía- la Presidenta decidió adelantar la partida.

Apenas terminada la actividad oficial en esta ciudad, con reunión, almuerzo y acto de por medio junto a Chávez, Cristina Kirchner decidió cambiar los planes de vuelo previstos para la madrugada y adelantó la partida para la tarde. Antes de que la caravana saliera rumbo al aeropuerto de Maiquetía, la comitiva debió sortear el fuerte dispositivo de seguridad ante la marcha en contra de las reformas que quiere Chávez en la educación.

La jefa del Estado estaba ayer ya repuesta del mal de altura que la afectó en su paso por Quito y que la había obligado a llegar antes a esta ciudad. Incluso, por unas horas quedó virtualmente como la única presidenta en este país. Chávez se había quedado en Ecuador, en los actos por la asunción del segundo mandato de Rafael Correa. Ayer, el bolivariano bromeó con la afección de la Presidenta. "Mira qué lindo día, fresco", le dijo al recibirla, y le aclaró que la ciudad estaba a 1000 metros sobre el nivel del mar. "Afortunadamente", sonrió la Presidenta.

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