Las tarifas de luz alcazan una suba de hasta 400%

Las tarifas de luz alcazan una suba de hasta 400%
La polémica estalló luego de comprobarse que las subas, anunciadas en octubre pasado, afectar más a casas de familias de clase media y media-baja y no a los de mayores ingreso como estaba pensado.
El comienzo de año trajo consigo sorpresas para usuarios y consumidores, dado que al aumento de costos de peajes y transporte público se sumaron las facturas de luz con incrementos superiores al 400%, que podrían derivar también en una suba de las expensas.

La polémica estalló luego de que los clientes comenzarán a recibir las facturas con el esquema tarifario que el Gobierno autorizó el año pasado el cual contemplaba aumentos para usuarios de altos consumos pero los mayores incrementos se registran ahora en casas de familias de clase media y media-baja de escaso consumo eléctrico.

A partir de este plan, los usuarios que superen las escalas permitidas deben pagar el triple por cada kilovatio consumido, sino además hacer frente a una multa.

Los aumentos no se deberían sólo a las subas anunciadas por el ministro de Planificación, Julio De Vido, el 31 de octubre de 2008, sino al Programa de Uso Racional de la Energía Eléctrica (PUREE) que implica "multas" para los que menos ahorran.

"A partir del primero de octubre -por retroacividad de la medida-regirá un subsidio diferencial para los usuarios considerados como grandes consumidores. Abarca sólo a los residenciales de mayores ingresos", había señalado De Vido.

El PUREE eliminó los "premios" para usuarios que no exceden una determinada cantidad de kilovatios establecida oficialmente, pero ratificó el sistema de "castigos" para quienes desoyen la solicitud del Gobierno para ahorrar energía.

Las facturas comenzaron a llegar a los domicilios el miércoles 7 de enero pasado y no se hizo esperar el rechazo de los usuarios a pagar valores tres, cuatro y hasta casi cinco veces más elevados que en los bimestres anteriores al primero de octubre.

Los representantes de consumidores sostienen que los aumentos son "irracionales" e insisten con los reclamos deben darse, en primer lugar, ante las empresas prestadoras del servicio, y luego ante el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE).

La autorización oficial indicaba que los hogares que consumían hasta 1000 kilovatios no tenían que abonar "multas" y que las subas iban a ser escalonadas de acuerdo a cómo los usuarios excedían el consumo "ideal".

Así, las familias que consumían de 0 a 1.000 kilovatios por hora bimestrales (kwh) no iban a pagar multa-castigo; de 1.001 a 1.400 kwh, 35 pesos de multa-castigo; de 1.401 a 2.800 kwh, 112 pesos; y más de 2.801 kwh, 412 pesos.

Pero, un informe de Defensa y Usuarios del Consumidor (Deuco) sostiene que las últimas facturaciones están muy lejos de esos valores, por lo que su titular, Pedro Busetti, pidió al Gobierno que elimine el PUREE para los hogares.

Según DEUCO, quienes consumen hasta 651 kw/h bimestral, registran en sus facturas aumentos del 12%; hasta 901, 17%; 1001, 116%; 1201, 125%; 1401%, 21%; y más de 2800, 425%, que codificados a pesos superan lo establecido.

Para el Gobierno los aumentos eran para "750 mil usuarios residenciales, 44 mil comerciales y 2.700 industriales", pero los representantes de los consumidores tambien disienten de esos datos.

Aseguran que los incrementos afectaron a 5.030.677 clientes abastecidos por las distribuidoras Edenor, Edelap y Edesur y la transportadora Transener, de los que 4.315.000 son domicilios de Capital y el Conurbano bonaerense.

El titular de la Unión Argentina de Inquilinos, Radamés Marini, advirtió que los nuevos costos que deberán enfrentar los consorcios de edificios podrían desencadenar en aumentos de expensas, un índice que creció un 250% por sobre la media de inflación de 2008, que se ubicaría en el 7,5%.

"El incremento es especulativo", dijo Marini y aseguró que consiste en un "abuso de descarga" sobre los inquilinos que deben hacerse cargo porque los rentistas no están dispuestos a participar del pago del gasto de los edificios.

Busseti y Marini coinciden en que la "sobrefacturación" es para contrarrestar el "drástico" recorte de subsidios que el Estado le aplica a las empresas, poniéndole fin en medio de la crisis mundial a una política llevada adelante desde 2003.

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