Tareas de Obama: rearmar a la tropa y negociar con la oposición

El mandatario se muestra, por ahora, conciliador con los republicanos. La economía, prioridad.
Frente a la "política del No sistemático" de la oposición republicana, la falta de disciplina de su propio partido demócrata y con su agenda paralizada en el Congreso, esta semana el presidente Barack Obama dio un golpe de timón y explicó a los estadounidenses su estrategia para recuperar la iniciativa.

En primer lugar, corriéndose hacia el centro del espectro político estadounidense, Obama dejó en claro que su prioridad número uno será la economía. Todo el resto, incluyendo la reforma del sistema de salud, pasó a un segundo plano.

En segundo lugar, Obama decidió darles una nueva oportunidad a los republicanos para que se sienten a negociar con él políticas de consensos. Un buen ejemplo fue la inusual reunión que tuvo el viernes con diputados republicanos, a los que una vez más invitó al diálogo. Pero si la oposición no abandona su "estrategia del No sistemático" en el Congreso a medida que se acerquen las elecciones legislativas de noviembre, Obama pasará de la conciliación a la ofensiva y comenzará a acusarlos virulentamente de "obstruccionistas".

El presidente se plantará ante las cámaras de televisión y revelará los nombres y apellidos de aquellos legisladores que se opongan a medidas que hayan apoyado en el pasado, como la reducción de impuestos para estimular la creación de empleos o el congelamiento de gastos públicos a partir del 2011 y por tres años que acaba de proponer. Hasta ahora, sólo expuso públicamente la contradicción, pero no dio nombres.

También denunciará quiénes son los que, habiendo votado en el Congreso en contra de un proyecto, una vez finalizado el proyecto asistieron a la ceremonia de inauguración del mismo para capitalizarlo políticamente como propio.

"En este momento tenemos a Scott Brown, el nuevo senador de Massachussets que ganó las elecciones presentándose como el ejemplo máximo del republicano independiente. Pero si llega al Senado y comienza votar sistemáticamente en contra del oficialismo como lo hacen actualmente los demás legisladores del Partido Republicano, creo que Obama lo transformará en el ejemplo del obstruccionismo republicano", dijo Allan Lichtman, historiador político y especialista en la presidencia de Estados Unidos de la American University en Washington.

Según Lichtman, las medidas fiscales que anunció Obama esta semana para estimular el empleo y reducir el déficit fiscal son lo suficientemente conservadoras y moderadas, de modo que todo republicano podría apoyarlas sin ningún problema, a menos que se obstinen en su política obstruccionista.

Lichtman está convencido de que los republicanos adoptaron esta estrategia siguiendo los pasos del diputado republicano Newt Gingrich, quien con su consigna "Toda derrota del oficialismo es un triunfo para los republicanos" logró recuperar para su partido la mayoría de las bancas en las dos cámaras durante el gobierno del ex presidente Bill Clinton, en las elecciones legislativas de 1994.

Todo indica que Obama endurecerá tambien su posición con respecto a los demócratas que en su propio partido están abandonando el barco en medio de la tormenta. Ellos son todavía más problemáticos que los republicanos, cuya disciplina partidaria hasta ahora ha sido ejemplar.

La Casa Blanca es consciente, sin embargo, de que las elecciones legislativas de noviembre estarán determinadas en gran parte por lo que suceda en la economía.

Todos los sondeos de opinión indican que a la gente lo que más le preocupa actualmente es la seguridad en el empleo y cómo mantener los pagos de las hipotecas con las que pagaron sus casas. Por eso, una vez más, la vieja consigna de Bill Clinton "Es la economía , estúpido" estará en la orden del día.

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