Una tarde de peloteo a los ministros macristas

Durante seis horas, los dos funcionarios cuestionados por el caso del espía Ciro James respondieron los cuestionamientos de los legisladores, que pidieron que renuncien a sus cargos.
Se agarraron fuerte de su speeach anti-K y así, como pudieron, dramáticamente, aguantaron críticas feroces y pedidos de renuncia de parte de la oposición. En su larga exposición ante los legisladores porteños, los ministros más cuestionados en la trama de pinchaduras de teléfonos que lastima al macrismo, Guillermo Montenegro y Mariano Narodowski, volvieron a acusar al gobierno nacional pero no aportaron nuevos datos sobre el espía Ciro James. Los ministros se limitaron a atajar acusaciones contra ellos y contra su jefe político, el jefe de gobierno Mauricio Macri.

"En mi área no hay un sistema ilegal de escuchas. ¡Nunca aceptaría una situación así!", exclamó Montenegro, el ministro de Seguridad. Se refería al ex federal, especialista en inteligencia y encargado de pinchar el teléfono de Sergio Burstein, familiar de una víctima del atentado a la AMIA, Gerardo Ciro James. Burstein, sentado al fondo del salón San Martín, lo miraba fijamente. Y en seguida Montenegro retomó la estrategia que, desde hace un par de días, eligió el propio Macri: culpar al kirchnerismo a través de la Policía Federal. "James en ningún momento se hizo conocer como federal activo, y esto nos hace suponer que el direccionamiento de esta investigación estaba destinado a poner dudas sobre la Policía Metropolitana", acusó el ex juez, alineado en el michettismo dentro de PRO. Más tarde, repitió que "James trabajó para la Federal por más de diez años".

Narodowski reconoció que James, quien fue empleado de Educación durante el último año y medio con un exclusivo sueldo de 6.500 pesos mensuales (ver aparte), "tenía acceso al edificio del ministerio y era persona conocida allí". Pero el ministro volvió a hacer agua a la hora de describir las tareas específicas que realizaba en su cartera el especialista en inteligencia. Explicó que "sus tareas eran de asesoría externa. El señor James tenía un contrato de locación de servicios y por eso no dejaba constancia firmada. Nunca dejó ver que era un agente encubierto de la Federal".

Cada intervención de Narodowski se celebró con aplausos por un grupo efusivo de incondicionales del ministro. "¡Bravo Mariano!", arengaban los municipales y, en seguida, le respondía el sector de los docentes –enrolados en UTE, en su mayoría– con el ya clásico "Macri, basura, vos sos la dictadura".

La exposición de los ministros arrancó pasadas las 16.30. Monologaron quince minutos cada uno; después, fue el turno de los jefes de bloque de la oposición y, al final, hablaron todos los legisladores, oficialistas y opositores. La modalidad fue negociada para compensar la interpelación fallida.

El diálogo entre opositores y funcionarios se agotó rápido. Los macristas no se salieron del guión PRO. Es decir, victimizarse y culpar al kirchnerismo. Entonces, más que preguntas hubo discursos fervorosos, en el llenísimo salón San Martín, todo de madera e iluminado con diez imponentes arañas.

El primero en meter calor en la Legislatura fue el rejuvenecido Aníbal Ibarra. Como en sus exitosas épocas de fiscal de la dictadura, Ibarra aseguró que "hubo 400 llamadas entres James y la primera plana de la Policía Metropolitana. Eso no es de un aspirante. No nos tomen por tontos". El ex jefe de Gobierno castigó la propia teoría macrista basándose en que "si Ciro James los engañó, ¡váyanse todos!".

Los legisladores Martín Hourest, Patricia Walsh, Diego Kravetz, entre otros tantos, también exigieron la renuncia del dúo Montenegro-Narodowski. Los ministros no se hablaron y casi no se miraron durante las cinco horas que duró la presentación. Michettistas ambos, la papa caliente del caso James los terminó por enemistar.

A los gritos, Hourest afirmó que "el gobierno de Macri miente y es irresponsable porque deja a la ciudadanía indefensa ante la beligerancia de dos cuerpos armados en su territorio (Policía Federal y Metropolitana) que presentan grandes violaciones a los derechos humanos".

El propio Montenegro admitió que "el 62% de la nueva fuerza se compone de ex federales".

Los discursos del oficialismo fueron, presumiblemente, amistosos en exceso. Por caso, Fernando De Andreis juró que los ministros "dejaron en claro que las acusaciones sobre la vinculación de James con el jefe de Gobierno son totalmente falsas y forman parte de una maniobra política del gobierno nacional".

Los ministros también también se hicieron cargo de las críticas hacia su jefe. Ambos dieron muestras de su fe mauricista. "Usted, Narodowski, es igual que Jorge ‘El Fino’ Palacios y que Macri", acusó la legisladora Gabriela Alegre. Con una especie de humorada, el ministro respondió que "soy igual que Mauricio porque estoy en su gobierno. Sólo tengo un par de ceros menos en la cuenta bancaria".

Un tribunal de disciplina para los peronistas ausentes

Con la gestión de Mauricio Macri en el centro de la polémica por la aparición de una contratación de un ex policía que realizaba escuchas ilegales, el peronismo porteño no está dispuesto a dejar cabos sueltos para aprovechar el escenario. Y por eso un sector partidario decidió pedir que se reúna el Tribunal de Disciplina del PJ para analizar la decisión de dos legisladores del sector –Dora Mouzo e Inés Urdapilleta– de no participar en la sesión especial convocada por la oposición para pedir la interpelación de los ministros Guillermo Montenegro y Mariano Narodowski. Si hubieran ido, la oposición hubiera reunido los 31 votos necesarios para pedir la interpelación.

El pedido fue formulado por el secretario del PJ Capital, Héctor Fernández; el secretario político, Guillermo Oliveri y la vicepresidenta del Congreso metropolitano, Kelly Olmos, entre otros dirigentes. "Solicitamos que se ponga en marcha el mecanismo para convocar al Tribunal de Disciplina partidario para evaluar la conducta de Mouzo y Urdapilleta, por su ausencia en la convocatoria".

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