Qué tapa el Gobierno con la puja con los dirigentes agropecuarios

Una gruesa torpeza del dirigente ruralista Hugo Biolcati reavivó el fuego del conflicto que el Gobierno mantiene con el campo desde aquella polémica Resolución 125 de retenciones móviles, y le vino “como anillo al dedo” al Poder Ejecutivo este nuevo round de una puja inacabable y tediosa que ya nos tiene hartos a todos. Le vino bien para tapar agujeros en su gestión.
El titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA) pretende hacernos creer que ponía las manos en el fuego por el ministro de Planificación Julio De Vido, que lo convocó cuatro veces en enero y febrero con la condición de mantener ese diálogo en la más absoluta reserva. Biolcati, tal vez, olvidó recordar que el kirchnerismo los quiere ver arrodillados a los presidentes de las cuatro entidades que componen la Mesa de Enlace, pero sobre todo a Eduardo Buzzi desde que en aquel acto del 25 de mayo del 2008 en el Monumento a la Bandera -en Rosario- llamó a los chacareros y a la sociedad toda “a erosionar” el Gobierno de los Kirchner.

Si los lectores de los panoramas nacionales de Agencia NOVA repasan cuanto se escribió cada domingo durante los 125 días de conflicto del año pasado podrán recordar que siempre remarcamos que esta pelea le permitía al Ejecutivo tapar el comienzo del sinceramiento final de tarifas de servicios públicos y precios y el grave clima de inseguridad que afectaba (y afecta), sobre todo, al Conurbano.

Justo con Julio De Vido se avino a dormir Hugo Biolcati. El peor enemigo. ¿Nunca escuchó, este dirigente, a Elisa Carrió en sus constantes denuncias contra el ministro? La citamos -a Carrió- por tanto respaldo que la líder siempre manifestó para con los reclamos de la Mesa de Enlace y porque siempre se supuso es escuchada entre los popes de la Coalición Cívica.

Entonces, pasó lo que tenía que pasar con un Gobierno que, acorralado por una compleja y negativa coyuntura política, económica y social, al igual que en el 2008, necesitó recurrir al primer puchinbal que tenía a mano: el funcionario rompió los códigos y, por intermedio del vocero presidencial Miguel Nuñez (que con esta intervención desmintió los rumores que dan cuenta de que es mudo), ventiló los pormenores de los encuentros con el responsable de la SRA y provocó en la dirigencia agropecuaria un cimbronazo de aquellos.

El kirchnerismo apeló a la peor maldad, a todas sus artimañas, para dejar en ridículo a Biolcati. Primero ventiló las negociaciones por medio de quien oficia de virtual y principal responsable de la estrategia comunicacional de Néstor KIrchner, el periodista Horacio Verbitsky, quien en el diario Página 12 descorrió el velo del diálogo del funcionario y el dirigente. Dejó que circulara esa versión hasta las 21 del miércoles por la noche cuando, en Bahía Blanca, el presidente de la Sociedad Rural negó, por enésima vez, los encuentros con De Vido, y decidió romper los códigos a las 22 cuando Nuñez ofreció una conferencia de prensa para brindar detalles de las negociaciones.

De esta manera el Gobierno divulgaba esa información 48 horas antes de la realización del acto de la Mesa de Enlace en el marco de la Fiesta Nacional del Trigo realizado este último viernes en Leones (Córdoba) con la idea de evitar la adopción de medidas de fuerza por parte del campo; y, una vez que desparramó gasolina sobre el área de Mario Llambías, Carlos Garetto, Eduardo Buzzi y Biolcati con esa conferencia de prensa del vocero presidencial, les disparó más presión aún el jueves por la tarde cuando los popes campestres estaban reunidos en la Rural para aclarar el entuerto, con la convocatoria de la ministra de la Producción Débora Giorgi para dialogar el martes de esta semana.

La Mesa de Enlace hizo lo que mandaba la hora, convocó a una medida de fuerza precisamente hasta el martes porque, en caso contrario, en Leones los iba a aguardar la reacción de los chacareros y un desmadre.

Debe haber influido –y mucho- lo que sucedió con el titular de la SRA para que la expectativa de los productores respecto del acto del viernes en Córdoba fuera menor, la asistencia de gente de campo fue muy escasa y pese a que los organizadores se esforzaron por gritar a los cuatro vientos que había en el Predio Ferial de Leones más de 10 mil personas, la convocatoria no superó las tres mil personas.

La dirigencia logró salvar la ropa a medias. Al encuentro faltaron intendentes de renombre de la región que siempre estuvieron en los actos; y a la hora de los discursos, Hugo Biolcati volvió a asegurar y hasta jurar que la Mesa de Enlace va a seguir unida “pese a los errores que uno pueda llegar a cometer”, para reconocer, de esta forma, su grado de ingenuidad a la hora de aceptar dialogar con el Gobierno a espaldas de sus pares. Hizo el mea culpa justo en momentos en que desde las filas de adherentes y productores de la Federación Agraria disparaban gritos de “vendido”.

Sobre la puja, es como concluíamos en medio del viaje de regreso de Córdoba con un colega que se ocupa de temas del campo en la TV: cuando la realidad política, económica y social quema, el kirchnerismo elige a la Mesa de Enlace como puchinbal porque sabe que nunca los va a cautivar, jamás los enamorará, son votos perdidos, entonces los provoca una vez más y de pronto la cobertura mediática vuelve a centrar la atención en un nuevo round Gobierno-campo con la diferencia de que hoy por hoy ya estamos todos hartos de las idas y venidas de ambos contendientes.

En Leones, el campo llamó a no votar a los candidatos de Kirchner. Lo hicieron, desde el palco, Carlos Garetto (Coninagro), Mario Llambías (CRA), Hugo Biolcati (SRA) y Eduardo Buzzi; y, abajo, con la distribución de un panfleto –profusamente ilustrado- que rezaba: “En los últimos cinco años tuvimos que acostumbrarnos a que nos falten la electricidad, el gas y el combustible; en los próximos años tendremos que acostumbrarnos a que nos falten la leche, la carne y el pan. Aún estamos a tiempo: En las próximas elecciones legislativas no vote los candidatos de KIrchner”. El panfleto no tenía autoría.

La política comunicacional del Gobierno que lidera Verbitsky posibilitó que la pelea con el campo y la grosera torpeza del titular de la SRA relegaran a un segundo plano la renuncia de Carlos Alberto Reutemann al bloque del Frente para la Victoria y la diáspora que hay en las filas de esa estructura partidaria, además del tarifazo en servicios de luz y gas, aumentos considerables en alquileres, expensas y peajes; subas significativas en los precios de alimentos y artículos escolares y la sangría que está afectando a trabajadores de todos los rubros porque, frente a la crisis económica, las suspensiones y despidos están a la orden del día. Y la frutilla del postre de la indigestión es la inseguridad.

Ahora parece que, para los medios, la principal actividad de la semana a cubrir será el encuentro de la ministra Débora Giorgi con la Mesa de Enlace; entonces, pongámonos el disfraz de payaso y apretemos el pomo que es carnaval para estar el martes a las 14 en la sede gubernamental de Diagonal Sur y hacer de cuenta de que es cierto lo que miente Guillermo Moreno con las cifras del Indec.

Tema fundamental el conflicto con el campo mientras la realidad aprieta por todos los otros costados y no tenemos forma de cubrir tanto desfasaje inflacionario e inestabilidad laboral derivada de una crisis que tiene a las corridas al ministro de Trabajo, Carlos Tomada, más la inseguridad que en los últimos días tiene como víctimas a efectivos policiales.

El Gobierno ganó definitivamente la pulseada por las retenciones; va a invitar a la Mesa de Enlace a una mesa de concertación social y va a acceder a reclamos en lo macroeconómico, pero, a espaldas de Eduardo Buzzi, va a seguir por la vía del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, distribuyendo panes y peces por doquier entre pequeños y medianos latifundistas. La línea de bajada de recursos y otros paliativos para que los ruralistas hagan frente a sequías u otros males va a seguir encauzándose directamente por el camino que marca Casa Rosada-intendentes-productores.

Puede invertirse ese sendero por el de productores-intendentes si la asistencia se aplica de idéntica forma que Moreno hizo con “la capitana” Analía Quiroga, la ex enemiga de Néstor Kirchner, oriunda de la bonaerense localidad de Pellegrini, quien desde que dejó Carbap (una de las entidades más fuertes y combativas de la CRA) grita a los cuatro vientos que “esta crisis no se soluciona con paros”.

Moreno tiene programados mil contactos con gente de campo de todo el país. Los tiene contenidos en una enorme carpeta con un listado y una cifra, la que necesita cada productor. Está guardado bajo mil llaves. Algunos compromisos los cubrirá personalmente y muchos otros por la vía telefónica. Un confidente del funcionario contó a Agencia NOVA que ya han acordado en Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos con cinco capitanes agropecuarios del nivel de la Quiroga, que no es poco por el predicamento que tienen en cada región. Ninguno, es obvio, está ligado a la Mesa de Enlace.

Esta semana van a recalar en la Casa Rosada 70 intendentes radicales puros y radicales K de la provincia de Córdoba. Ya se escribió en sucesivos panoramas que el Gobierno está realizando un trabajo “de hormiga” con los jefes comunales, por encima de gobernadores, y más de uno ha ventilado públicamente llamadas de Néstor Kirchner para preguntarles “¿Cuánta plata necesitás?”. Nunca antes desde la Casa de Gobierno se tejió una telaraña que obliga -como ahora- a los intendentes a venir hasta la Rosada hasta para cambiar el cuero de la canilla de un baño público.

El tema es que “la caja” la comanda el ex presidente y, dicen en Olivos y la Rosada, recursos sobran. “Si dimos vuelta a la pro-milica Quiroga todo es posible”, confiaba a Agencia NOVA una de las espadas K que trabaja junto a Moreno.

El portazo de Carlos Alberto Reutemann al bloque del FpV lo generó el mismo Gobierno. Hay una relación muy aceitada con Hermes Binner y hasta parecieron ponerse de acuerdo cuando el mandatario santafecino salió con los tapones de punta a criticar al “Lole” y recordar que no hizo nada pese a que tuvo en sus manos la solución antes de la inundación –del 2003- que se llevó puesta a media capital provincial; y llegó al extremo de culparlo de ordenar la represión que dejó varios muertos el 19 y 20 de diciembre del 2001.

Esas críticas las efectuó horas después de entrevistarse con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, con la que volverá a encontrarse en un acto de anuncio de obras publicas en Rosario en los próximos días. Divide y reinarás es el lema del kirchnerismo, que va a tejer y romper alianzas de manera esperada (la renuncia, por ejemplo, del ex gobernador salteño Juan Carlos Romero al bloque de senadores del FpV) y de las no deseadas, pero están abiertos a cualquier situación favorable o no. Les encanta el quilombo, se mueven como peces en el agua cuando afloran conflictos.

Fiel al estilo que lo caracteriza desde el 25 de mayo del 2003, Néstor Kirchner va a tensar la cuerda al máximo, en medio de ese clima de conflictividad permanente, para torcer voluntades rumbo a los comicios de octubre. Y el anclaje fundamental serán los jefes comunales y gobernadores afines.

El dilema para la oposición será cómo afrontar una campaña sin recursos y cómo se las ingeniarán la UCR, el socialismo y la Coalición Cívica para no aglutinarse en alianzas como las de Francisco De Narváez, Mauricio Macri y Felipe Solá, donde se ve a las claras que al común de la gente le va a costar separar al ex gobernador bonaerense de la figura del titular del PJ, como sucedió cuando Roberto Lavagna acordó ir en una fórmula presidencial con el radical Gerardo Morales en las últimas elecciones presidenciales. La gente lo registraba como el “padre de la criatura” e ideólogo del plan económico K.

Asoman días de turbulencia en lo político y, sobre todo, en lo económico y social. Va a aflorar una Mesa del Diálogo o concertación social. Como dijo Néstor Kirchner la pasada semana, “va a ser, tal vez, el peor de los últimos 100 años”; Carlos Tomada oficia de bombero entre los empresarios y los gremios y, entre éstos, comienzan las paritarias de los docentes nacionales y bonaerenses y hacen fila el resto de los sindicatos para protagonizar una negociación salarial a la cual estará atada, por primera vez desde que se aprobó la movilidad salarial, el aumento para la clase pasiva.

El ex presidente, en carácter de titular del Partido Justicialista, no esquivó el pasado martes, en Avellaneda, el desmadre que provoca la inseguridad, la brasa que le quema en las manos al mandatario provincial Daniel Scioli, tema que tampoco eludió la fina pluma de Martín López Lastra en el Panorama Político Bonaerense de este fin de semana (leer “Preocupaciones no menores”).

Con una estructura de casi 55 mil hombres y 9 mil en actividad que prestaron servicios durante la última dictadura militar, casi resulta obvio suponer que cada gobernador de la provincia de Buenos Aires deba “negociar” para dormir con el enemigo en cada uno de los días de gestión. El tema es que 2009 es año electoral y el kirchnerismo está preocupado porque los uniformados no “escupan el asado” y pateen el tablero como vino sucediendo hasta el reciente caso del empresario Leonardo Bergara, mientras se sucede una rara caza de uniformados por parte de la delincuencia.

En el kirchnerismo y organismos de derechos humanos ligados al Gobierno sospechan que exista complicidad de las fuerzas policiales en estos últimos casos para fogonear el reclamo del nuevo jefe de la Policía, Juan Carlos Paggi, por una baja en la edad de imputabilidad de los menores. Puede haber algo más detrás de estos casos, por ejemplo un “sentémonos a negociar” en año electoral. La duda nació de la inmediata resolución del caso del oficial Aldo Roberto Garrido, tras el cual Daniel Salcedo dejó su cargo a Paggi, que debuta pidiendo la baja de la imputabilidad cuando, desde la Corte Suprema, Carmen Argibay, Eugenio Zaffaroni y Elena Highton de Nolasco y la Iglesia salen a poner freno ante ese reclamo.

Pero si el panorama oscurece demasiado siempre habrá para los K una Mesa de Enlace a la cual putear o mojarle la oreja, sobre todo si entre los hombres de campo hay dirigentes que tienen la ingenuidad de Hugo Biolcati. Pensar que una semana después de aquel polémico voto “no positivo” de Julio Cobos escribimos en Agencia NOVA que “Buzzi se alió con los poderosos (SRA y CRA) y los pequeños chacareros quedaron con las manos vacías”.

Pensar que en aquel análisis hicimos referencia a la respuesta del entonces titular de la Sociedad Rural Argentina, Luciano Miguens, y del líder de Confederaciones Rurales Argentinas, Mario Llambías, pocas horas después de la votación en el Senado, cuando, al unísono, de cara a la pregunta sobre cómo seguía el conflicto, exclamaron: “¿Qué conflicto? ¡El conflicto terminó!”

Pero, muchachos (funcionarios K), la gente ya se está apiolando de que convocan a la prensa a un carnaval y festival de payadores mientras al común de los argentinos nos fagocita la inflación, nos preocupa la situación laboral y salarial; nos distraen con portazos de políticos que, como el camaleón, cambian de colores según la ocasión, y nos mata la delincuencia a la vuelta de la esquina. (www.agencianova.com)

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