Tándem La Voz-Juez tergiversa causa Carbonetti

Pocas veces fue Luis Juez tan obvio políticamente. Y los comentaristas de La Voz tan burdos y alienados. Ante la insostenible situación de Ortiz Pellegrini, un verdadero protegido por el diario del monopolio Clarín en Córdoba, el senador electo mostró en la Legislatura la torpeza de su juego. Y en el camino al aeropuerto la repitieron obedientes.
Juez no sólo fue previsible porque confesó, ante periodistas, que la decisión de anunciar la renuncia del jefe de su bloque justo ayer respondía a la intención de aprovechar el abrumador clima futbolero que inunda el escenario mediático (ver página 3), sino además porque buscó desesperadamente correr el eje del asunto en dirección a Domingo Carbonetti.

Juez jugó esa carta sabiendo que cuenta con la ayuda de La Voz del Interior y el sistema satélite de Clarín para potenciar la falacia.

En la edición digital de La Voz, un comentarista se refirió al tema con ignorancia y resentimiento. ¿Por qué ignorancia? Porque dice barbaridades como que no se sabe si Ortiz Pellegrini violó la ley. Que lo que hizo el legislador es solo una falta grave desde lo ético. Sencillamente lamentable. Es abrumadora la prueba sobre los hechos que demuestran que Ortiz Pellegrini litigó contra el Estado. Algo que está específicamente prohibido por el artículo 88 de la Constitución Provincial, y penado con el cargo de "indignidad" en el artículo 99. Ortiz Pellegrini no violó una ley, violó LA LEY, es decir la Constitución de la Provincia. ¿Por qué resentimiento? Separando los factores piquiátricos, cuestión que nos excede, la postura de eso que La Voz llama comentario denota un enorme estado de contrariedad. Seguramente el hecho de haber, primero, ignorado el caso Ortiz Pellegrini en sus páginas, y ya en el final del proceso, haber sostenido al legislador juecista contra viento y marea, aun con información falsa como la que publicó en la edición de ayer (ver página 4), le debió provocar un verdadero sentimiento de frustración. Frente a esto, la actitud fue acompañar a la goebbeliana táctica de Juez y apuntar a Domingo Carbonetti. Desesperadamente, el grupo Clarín en Córdoba, para referirse a Ortiz Pellegrini hablará de Domingo Carbonetti.

Pero sucede que el hecho que se ventila en la Legislatura en relación al bellvillense no tiene ningún punto de contacto jurídico con el de Ortiz Pellegrini.

Es de una ignorancia ostensible o de una mala fe sin límites pretender eso.

Con sólo analizar la información del expediente que trata ahora la comisión de Asuntos Institucionales se podrían enterar en La Voz que el cargo que se le atribuye a Domingo Carbonetti es el haber actuado como abogado en el juicio de divorcio del matrimonio De la Sota-Riutort siendo presidente del Jury de Enjuiciamiento. Es decir, haber litigado en una causa de orden privado, no, como en el caso de Ortiz Pellegrini, que litigó contra el Estado. El artículo 88 de la Constitución no prohíbe actuar como abogado a los legisladores, prohíbe actuar como abogado contra el Estado. Carbonetti sí deberá responder por una supuesta falta en este tema, porque las normas establecen que, siendo presidente del Jury de Enjuiciamiento, está prohibido litigar en cualquier ámbito porque se supone que ocupa un lugar con facultades para actuar sobre funcionarios judiciales. Eso puede, y se verá cómo y con qué fundamentos se expide la comisión respectiva y posteriormente el plenario de la Cámara, ser sancionado según corresponda. Pero de ninguna manera es causal de "indignidad", como establece el citado artículo constitucional. No hay en el asunto Carbonetti una actuación contra el Estado (con el correspondiente costo económico para el Tesoro provincial), sino una actuación como abogado en una causa privada. Esa es la diferencia sustancial entre un hecho y otro.

Hay además un elemento que no por formal deja de ser contundente en este asunto, y que los amanuenses del periodismo juecista ignoran casi con desprecio. Sin embargo marca otra diferencia de sustancia entre los casos Ortiz Pellegrini y Carbonetti. Los Legisladores, en este tipo de situaciones, deben ser juzgados por sus pares. Así lo determina la ley. Para eso, ante un hecho sospechado de ilegal, se debe plantear lo que se conoce como "cuestión de privilegio", figura que da curso al proceso de investigación, cuando la misma es aprobada por el cuerpo legislativo. Pero sucede que la actuación que ahora se le cuestiona a Carbonetti corresponde a un cuerpo legislativo anterior, es decir el del período 2003-2007. Jurídicamente debió ser ese cuerpo legislativo quien debió impulsar el cuestionamiento. No es retroactivo el efecto de este tipo de situaciones.

Es decir, hay evidentes cuestiones de fondo y de forma entre una situación y otra. Sin embargo, Juez acostumbrado a los favores y ventajas que le otorga la tergiversación aluvional de la opinión pública, por la alineación sin fisuras de la Voz a sus falacias, volvió a elegir el camino de amplificar la paja del ojo ajeno, para no hablar, para ocultar, para no dar respuestas sobre la viga en el propio.

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