El tamiz de las urnas abre la carrera presidencial

Por Walter Brown

Los resultados de las elecciones legislativas de mitad de mandato operan como señales inequívocas para el mundo político. Una victoria clara mantiene firme el statu quo. Una derrota diluye liderazgos y abre una diáspora en los círculos del poder. Un escenario de equilibrio alimenta la disputa por la sucesión.

Como pocas veces, la carrera por acceder al sillón de Rivadavia ya tiene anotados a una docena de candidatos que guiados por las encuestas olfatean una creciente debilidad política en el oficialismo.

Si bien quedan dos años por delante para la elección presidencial, apenas faltan 48 horas para que el tamiz de las urnas deje aspirantes por el camino y se inicie el movimiento de fichas sobre el tablero. Del resultado dependerán los alineamientos futuros, aunque ya hay quienes empezaron el operativo para recolectar voluntades y hasta ensayan fórmulas para el desafío 2011.

El pro-peronismo

Si en algo coinciden todos los encuestadores es en que una de las grandes ganadoras del domingo será Gabiela Michetti. Su triunfo y la discusión franca que la candidatura de Francisco de Narváez le planteó a toda la estructura del poder kirchnerista bonaerense le permitirán al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, posicionarse como uno de los principales aspirantes a la sucesión de Cristina Kirchner. Pero para llegar a esa instancia necesitará extender su estructura a todo el país.

A esa tarea se abocará Michetti, quien alternará su labor parlamentaria con viajes al interior para tender los puentes necesarios con referentes provinciales. Su figura acapara la atención de diferentes sectores y, si bien una candidatura presidencial de Macri le abriría las puertas a la sucesión porteña, ya ha recibido otra oferta que, de aceptarla, modificaría el escenario político futuro: el senador Carlos Reutemann quiere que sea su candidata a vicepresidenta.

El santafesino tiene el aval de los popes peronistas del centro del país, y su posición moderada, junto con una visión más ortodoxa de la política y la economía, sería una buena carta de presentación ante una sociedad que exhibe signos de agotamiento del modelo de conducción kirchnerista. Si Lole se presenta, Macri optaría por buscar un segundo mandato porteño con un gobierno nacional más receptivo a sus pedidos.

Claro que para que ello suceda, Reutemann deberá primero ganar la elección en su provincia. Una derrota ante el socialista Rubén Giustiniani no solo lo dejaría fuera de competencia, sino que alimentaría también la ilusión presidencial del gobernador Hermes Binner.

El futuro del Acuerdo Cívico

El evidente error de estrategia en que incurrió Elisa Carrió, al ubicarse en el tercer lugar de la lista de candidatos porteños del Acuerdo Cívico y Social, puede "herir de muerte" a su proyecto presidencial. Lilita está convencida de que su tarea a nivel nacional le permitirá afianzar una base estructural con la que enfrentar con chances la elección de 2011. Y que el domingo podrá exhibir orgullosa los números que la muestran como la segunda fuerza en el país. Pero si no alcanza su banca, su proyecto perderá fuerza. Afrontar un desafío electoral y quedar en la foto de los perdedores es un golpe del que difícilmente pueda sobreponerse. Si pretende mantener en pie el acuerdo gestado con el socialismo y la UCR, deberá dar paso a Binner y al vicepresidente Julio Cobos. Con Ricardo Alfonsín como impulsor de la propuesta, los radicales tratarán de capitalizar la imagen positiva que mantiene Cobos desde que se le plantó al kirchnerismo con su negativa a la aprobación de las retenciones móviles.

Fue aquella madrugada, hace poco menos de un año, en la que el poder del matrimonio presidencial comenzó a diluirse lentamente. Tras el impacto inicial, Kirchner consideró que para curar la "enfermedad" necesitaba atacarla con las mismas armas que la habían generado. Si una votación inició la caída, solo otra votación podría recuperarla. Así, decidió anticipar los comicios y jugar todas las cartas que tenía a disposición. Desde su propia candidatura, impensada tiempo atrás, hasta la del gobernador Daniel Scioli, funcionarios e intendentes. Fue una apuesta a todo o nada. Si pierde, arrastrará a todos consigo. Si gana por más de 10 puntos, recuperará el poder absoluto y revivirá su antiguo sueño de sucesión intercalada con su esposa. Pero si el resultado es equilibrado, preparará el terreno para pasarle la posta K a Scioli.

El PJ buscará moderación

Sin embargo, no todos están muy convencidos de esa apuesta. Quienes supieron trabajar para que Néstor y Cristina llegaran a la Presidencia lo harán ahora para llevar al candidato que elijan los gobernadores partidarios. En esa tarea se concentrarán desde el lunes, aunque ya tienen una certeza: los mandatarios y referentes peronistas provinciales no quieren repetir la historia reciente. Y saben que en la lista de postulantes se anotaron desde el sanjuanino José Luis Gioja, hasta el chubutense Mario Das Neves y el puntano Alberto Rodríguez Saá, entre otros. Pero tanto Reutemann como Scioli cuentan, en principio, con mayor consenso en la interna. Quien gane se sentará en la cabecera de la mesa de discusiones que buscará al mejor postulante para la sucesión. Porque aunque falten dos años, la carrera hacia 2011 se inicia el domingo.

Comentá la nota