Los tambos, cercados por las deudas

El bajo precio de la leche y la suba de costos por la sequía complican los números.
El saneamiento financiero que puso en marcha el sector agropecuario, luego de la salida de la convertibilidad, ha comenzado a resquebrajarse. Los primeros en mostrar este síntoma han sido los tambos, muchos de los cuales tienen en marcha procesos de intensificación muy eficientes, pero se han visto afectados en el último año por el bajo precio de la leche y el aumento en los costos de producción, derivados de la sequía que afectó a las principales cuencas lecheras del país.

El nivel de endeudamiento que arrastran por estos días los productores de leche ha comenzado a preocupar a la industria que, a través de programas específicos, intenta aportar herramientas operativas para sortear la coyuntura.

El último monitoreo sobre desempeño productivo, económico, financiero y patrimonial realizado por Sancor, en setiembre del año pasado, sobre sus proveedores de leche había comenzado a encender luces amarillas. "Vimos que muchos productores exhibían mejores indicadores productivos, pero estaban afectados por serios problemas económicos y financieros", admitió Jorge Giraudo, gerente de relaciones y Comunicaciones de la cooperativa.

Con el transcurso del presente año, y a raíz de los problemas derivados por la falta de agua, el cuadro de situación se habría agravado. "Quizá se mejoró algo en lo productivo, bajó en lo económico pero se profundizó el problema financiero", explicó el directivo.

Las razones de este mayor endeudamiento hay que buscarlas, entre otro factores, en la carencia de crédito para capital de trabajo, una operatoria que resultaba indispensable para poder reemplazar el forraje que no creció, debido a la falta de agua, por la compra de grano.

Según admiten los propios productores lecheros, la falta del financiamiento bancario los obligó a contraer deudas comerciales, a tasas más altas (hasta cuatro por ciento mensual) y a corto plazo, que son muy difícil de consolidar. La inexistencia de crédito para la reconversión de pasivos, que permitiera integrar las deudas comerciales dispersas, a plazos de cancelación más largos y con una tasa anual de entre el 12 y el 14 por ciento, dificulta la limpieza financiera.

No fue gratis. El proceso de intensificación encarado por muchos establecimientos, en pos de mejorar la productividad, ha modificado las necesidades de financiamiento, según explicaron Alejandro Galetto y Raúl Ávila, del Área de Producción Primaria de Sancor. Los técnicos disertaron el miércoles en Devoto, en el marco de las Terceras Jornada de Formación Empresarial organizadas por la cooperativa láctea. "A partir de la información aportada por los monitoreos de 1999 y 2008, la intensificación se tradujo en un aumento de más del 237 por ciento de los gastos de alta concentración estacional, entre los que figuran las siembras, la confección y uso de reservas, compra de concentrados, entre otros, y que son los que tienen mayor demanda de fondos líquidos", explicó Galetto. Para hacer frente a este tipo de gastos, en forma holgada, el productor debería tener acceso a una liquidez equivalente al 65 por ciento de su facturación mensual.

Debido a la falta de forraje en los campos, muchos tambos se vieron obligados en los últimos meses a comprar maíz para recomponer la dieta, lo que enrojeció aún más los números. En un establecimiento con 300 vacas, un camión con 30 toneladas del cereal aporta la ración para 20 días y representa un costo adicional de 16 mil pesos.

Ayuda. El monitoreo realizado por la cooperativa el año pasado, sobre los 1.400 establecimientos productores de leche, mostró que 450 productores están dispuestos a adoptar herramientas productivas y de gestión para, en algunos casos, mejorar, y, en otros, corregir sus números. A través de las necesidades en común que se detectaron (ya sea productiva o de gestión), un especialista en la materia será el encargado de aportar la solución.

El programa, denominado de Desarrollo Tecnológico, tiene dos objetivos: uno industrial, a través del cual Sancor buscará mejorar la calidad, cantidad y estabilidad de la leche a lo largo del año; el otro es de gestión para el propio establecimiento. "Buscamos que el tambo tenga flexibilidad, ya que la volatilidad del negocio lechero es independiente de los Gobierno y del clima. El productor debe tener preparada la empresa para maximizar sus ingresos en los buenos tiempos y a sostener el negocio en los momentos malos", indicó Giraudo.

Además de mejorar la gestión, el programa tiene como aspiración de máxima aumentar, sobre el universo de productores que participen de la iniciativa, un 10 por ciento la producción anual de leche.

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