También ganó en Perico

Por Esteban Talpone.

Cristina eligió más kirchnerismo. El día después de la derrota electoral del oficialismo, lejos de plantearle a la sociedad nuevos desafíos, prefirió descargar ante los periodistas una maraña de números sin sentido.

Cristina eligió más kirchnerismo. El día después de la derrota electoral del oficialismo, lejos de plantearle a la sociedad nuevos desafíos, prefirió descargar ante los periodistas una maraña de números sin sentido. No habló de nuevos proyectos, no convocó a la oposición y el desconcierto matizó su discurso. Del INDEC ni noticias. De autocrítica, ni hablar.

Tal como hizo Carlos Menem cuando intentó disimular un revés eleccionario diciendo "ganamos en Perico", la jefa de Estado optó por destacar que en El Calafate el kirchnerismo alcanzó el 60 por ciento de los votos. Pasarán los años y la frase seguirá retumbando en los oídos de los argentinos.

Pero no es casualidad que en la pingüinera patagónica haya merecido semejante apoyo (en rigor de verdad, el 55%). A El Calafate llegaron durante los últimos años los beneficios que otras regiones del país (como Tartagal) siguen esperando. Hasta allí llegaron la obra pública discrecional, los negocios inmobiliarios para los amigos y un sinfín de prerrogativas que el poder va sembrando a su alrededor.

El último domingo, lejos de El Calafate, Cristina tuvo otra buena noticia. El Frente para la Victoria también ganó en Perico, donde alguna vez triunfó Menem. El intendente Rolando Ficoseco se presentó como candidato testimonial y no asumirá la banca de concejal para la cual fue elegido.

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