También apuran la reforma política en la Provincia

El oficialismo iniciará contactos con la oposición en busca de consenso. Sería una norma similar a la nacional.
Con la premisa de que la reforma política en la provincia de Buenos Aires sea aprobada antes de fin de año, el oficialismo iniciará en los próximos días contactos con distintos sectores de la oposición en procura de llegar a consensos que allanen de sobresaltos el paso del proyecto por la Legislatura. La intención de los legisladores del Frente para la Victoria pasa básicamente por establecer un correlato con el proyecto que impulsa el gobierno nacional aunque con algún retoque, todavía por definir, que podría acarrear una fuerte polémica.

En líneas generales, el proyecto que se está analizando en el PJ bonaerense que terminará desembarcando en la Legislatura, instaura las internas simultáneas, abiertas y obligatorias para todos los partidos políticos, un sistema que, con algunas variantes, tuvo un paso fugaz por la Provincia.

En sintonía con la reforma que impulsa la Nación, estas internas serán obligatorias para todos los partidos políticos, incluso para aquellos en los que haya lista única, que habían sido eximidos de participar cuando estuvo vigente la anterior legislación.

Pero la obligatoriedad será también para todos los empadronados, que deberán concurrir a votar en las internas. De todas formas, habrá una salvedad: quien no quiera hacerlo, deberá anotarse previamente en un registro que se abrirá al efecto.

PISOS Y SISTEMAS

Uno de los aspectos más polémicos que abordaría la norma tiene que ver con los requisitos que deberán reunir los partidos políticos para ser reconocidos y poder así participar, primero de la interna, y luego de la elección general.

En la Provincia, el oficialismo está impulsando que cada fuerza deba reunir un piso de afiliados equivalente al 5 por mil del total del padrón. Es decir, por cada 1.000 electores, deberá contar con 5 afiliados.

Esta exigencia supone una valla alta para varias fuerzas, que podrían quedar afuera de la competencia electoral. Y en términos de comparación, en el oficialismo se dice que, con ese requisito, todos los partidos estarían en condiciones de garantizar un fiscal por mesa.

Para avalar ese tamiz, en el Frente para la Victoria lanzan algunos ejemplos. "Mientras en Argentinas hay 33 partidos nacionales en condiciones de presentar candidato a presidente y 27 millones de electores, en México existen 5 partidos con casi 75 millones de electores", dicen para referirse a la "abundancia" de ofertas partidarias.

Y añaden que en la Provincia existen 73 fuerzas reconocidas para ir con candidato a gobernador. "Esto hay que arreglarlo", concluyen.

El otro dato relevante de la reforma tiene que ver con la posibilidad de que se cambie el sistema de reparto de bancas que se ponen en juego. En el caso de las internas, rige el método de "mayoría y minoría" que obliga a obtener el 25% de los votos para conseguir representación en las nóminas partidarias que luego compiten en la general. Y en la mayoría de las ocasiones se transforma en una valla insuperable para las listas minoritarias.

En tanto, las elecciones bonaerenses se rigen por el sistema de cociente, un mecanismo que favorece claramente a las listas que ganan la elección y que, en consecuencia, acumulan la mayoría de los escaños en juego.

Pero con esta reforma, se buscaría avanzar con la puesta en práctica del sistema D'Hont que se usa para el reparto de cargos en el caso de los diputados nacionales. Básicamente, este método baja las exigencias en cuanto a la cantidad de votos a conseguir para entrar en el reparto de bancas, de manera que facilita el acceso a los cuerpos de legislativos de las fuerzas minoritarias.

"Se busca instaurar un sistema más participativo", dicen quienes están al tanto de las negociaciones. También, confiesan, se apunta a evitar "fugas" de aquellos que ven imposible ir a una elección interna y obtener representación.

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