Tamberos autoconvocados retomarán los reclamos

Los productores lácteos que se nuclearon espontáneamente, luego de la "muy mala" asamblea informativa que el viernes pasado brindó la Mesa de la Lechería provincial, volverán a protestar activamente, como lo hicieran antes de Navidad.
El descontento se percibió de inmediato en el ambiente, al promediar el viernes la reunión convocada por la Mesa de Productores de Leche de Santa Fe en Nuevo Torino.

Las explicaciones vacías de respuestas que brindaron los directivos de la entidad, remarcada como "una cámara de empresarios", enfervorizaron los ánimos de los tamberos que ven cómo se declina el futuro de su actividad hacia el lado más oscuro.

Saber que Guillermo Moreno, el secretario de Comercio Interior de la Nación -que es el dueño de la última palabra en todas las actividades legalmente lucrativas del país, al menos- obligó frente a escribanos públicos a las 20 industrias más grandes a pagar el peso por litro de leche entregado desde los tambos, no es suficiente a pesar que lo indique el acuerdo al que sólo habían adherido en esa condición de envergadura Nestlé y La Serenísima. Son precisamente estas dos las que dicen pagar un peso, pero haciendo una cuenta poco clara, realizan descuentos en las liquidaciones por excedentes de producción de meses que pueden remontarse a mediados de 2008, con lo cual el pago real no supera los 89 centavos. Por supuesto que, una por arreglos comerciales y la otra por precisar la protección del Gobierno para no sucumbir ante una marea de deudas, operan de esta manera sin estar bajo la lupa de "don Guillermo", aprovechando esta muestra de libre albedrío que brinda la obediencia. Hay otros casos como el de SanCor, que firmó el acuerdo, que escuchó las palabras poco gentiles que presionaban con la destinada "Ley de Abastecimiento" desde algún rincón del Ministerio de Economía, y horas después ya anunció la imposibilidad de pagar un peso por litro, a pesar que su directivo Sergio Montiel, reconozca la seriedad de la situación en los campos agravada por la sequía, donde se respondió con "endeudamiento" la compra de alimento para el ganado.

Para terminar la lista de ejemplos, es muy particular la acción de Corlasa, que recibe la leche, la procesa y sale a vender su producto a cuenta y orden de los tamberos, por lo tanto el mercado mayorista le pondrá precio al trabajo del inicio de la cadena láctea. Para las pequeñas industrias, es imposible aspirar a acercarse a un peso por litro de leche recibida.

Así estamos, esto es lo que somos, las cosas se hacen mal y después cada uno las interpreta a su gusto, sin temor a las amenazas, con tal de sacar la nariz afuera del agua y sobrevivir un rato más. Sin embargo, los trabajadores del campo, los que cada madrugada salen a ordeñar ya no aguantan, no hacen pie ni tienen fuerzas para seguir subsistiendo en una marea que sube en discordancia con las escasas lluvias.

El reclamo

Por todo esto, y tal como se había dejado claro en el Club Juventud Moderna, los productores lácteos deben salir a demostrar su fuerza para conseguir ser escuchados, para que se revierta la indiferencia del Gobierno y se arriben a soluciones eficaces y posibles. Lo que quiso evitar la dirigencia de MEPROLSAFE con sus consejos sobre fomentar la paciencia, finalmente se llevará a la práctica la semana entrante.

El lunes por la noche en la Sociedad Rural de Esperanza se llevó a cabo una reunión en la que participaron 28 tamberos, que representaban a muchos otros, allí se decidió accionar el reclamo. En un comienzo se hablaba del día viernes, pero finalmente sería a mediados de la semana cuando se repita algún bloqueo de plantas industriales como el que espontáneamente se hiciera antes de Navidad en Bella Italia. Sin repetir el escenario, los Autoconvocados pedirán por su dignidad, por el real valor de su trabajo y por la urgencia de una política que los salve de la desaparición.

Los que se organizan de esta manera, se desligan de MEPROLSAFE luego de una reunión considerada "muy mala" y se disponen al reclamo, motivados por los consejos de Alfredo De Angeli y la defensa genuina de la actividad, mientras entre lunes y miércoles se ïcocineïen Buenos Aires un nuevo valor para la leche, que continuará repitiendo la triste historia de los imposibles, los incumplimientos y la ausencia de relación con la realidad de las partes.

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