Tambero tandilense remató sus vacas y abandonó el negocio

Se trata de Alejandro Luro, con estancia en Azucena. Subastó casi 700 cabezas y se despidió de una actividad en la que producía 13.000 litros diarios. Disiente con sus pares y habla de "responsabilidades compartidas" entre el campo y el Gobierno.
Aunque hubiera preferido que esta nota se la hubieran hecho por el buen funcionamiento del Tambo y no por tener que cerrarlo, la caída de la rentabilidad y la dilación en los cobros se convirtieron en un cóctel letal para el tambo del productor Tandilense Alejandro Luro, quien a fines de abril decidió rematar casi 700 vacas y decirle adiós a una actividad familiar que acumulaba 35 años de historia.

Tras dejar el ordeñe definitivamente, el ya ex productor lechero, propietario de una estancia en Azucena, transmitió a LA VOZ la "fea sensación" que implica abandonar un emprendimiento al que depositó décadas de "esfuerzo y cariño".

El apellido Luro está ligado a la lechería desde hace varias decadas.

Comenzó el padre de Alejandro, con los tambos a mano. Luego se fue tecnificando y junto a unos primos, ampliaron la paleta a seis emprendimientos. Más tarde, en 2001 y por motivos personales, el entrevistado tomó las riendas de uno de los Tambos, y hasta obtuvo el primer premio en un certámen Nacional de Genética.

Pero el "muy mal pago" de la compañía que compraba su leche, -"Sancor"-, combinado con el bajo precio que viene denunciando el sector ante el Gobierno Nacional, derrumbaron aquellos fructíferos cimientos.

La empresa -indicó- "nos abonaba con tres y cuatro meses de demora", lo que sumado a un precio "insostenible", pusieron al ruralista en una sola disyuntiva: "era querer o no querer seguir perdiendo plata".

En el último tiempo, el tambo llegaba a producir 13.000 litros diarios de promedio, con un promedio diario por vaca de 26 litros.

Pero la agonía del problema coyuntural económico se fue dilatando, y "nunca aparecieron los soluciones", justificó Luro. El precio fue bajando, y el peso por litro de leche salida del tambo acordado con la Casa Rosada naufragó, porque "nunca se cumplió, y quedó en 80 centavos, y entonces era imposible, no daban los números". Pero esto se agrega -reiteró- al "horrible- cronograma de pagos de Sancor.

Ahora, con el tambo cerrado, continuará con la agricultura. De todas maneras, sólo vendió en la subasta la mitad de la totalidad de sus bovinos. Ese 50 por ciento restante se irá comercializando en forma paulatina: en 2 años, se quedará sin cabezas.

"La culpa no es solo del Gobierno"

Consultado por la realidad política, y el conflicto entre el Gobierno y el campo, Luro sorprendió con una respuesta diferente a la que habitualmente exhiben sus colegas. No mostró un veto visceral a los Kirchner, porque desde su óptica, hay "responsabilidades compartidas" de ambos lados. "No soy un convencido de una culpa exclusiva del Gobierno, los dos no hicieron bien las cosas", opinó el chacarero tandilense.

De todos modos, cuando la administración de Cristina Fernández arremetió contra la sojización, "el resto de los sectores del campo con las medidas de protesta también se vieron perjudicados en otros rubros como la leche, ya que la hacienda tuvo un deterioro y bajo el rinde, hubo que tirar leche, disminuyeron y no podían llegar los insumos, y no se dio prioridad a discutir el precio de la leche. O sea que para el, no todo era pelear exclusivamente para que bajen las retenciones de la Soja, aseveró."

Durante la subasta, Luro sintió una "fea sensación", ya que "pensé en los más de 35 años de trabajo, donde se dejaron muchas cosas en el camino para terminar así de golpe, en un día, como un bosque que uno planta y espera mucho tiempo con mucho cariño y finalmente se corta".

El remate se realizó en Chivilcoy a un precio promedio de 2711 $/cabeza.

El rodeo lechero tuvo lugar en la Sociedad Rural de esa localidad, a cargo de la firma Saenz Valiente Bullrich & Cía., mientras que las vacas fueron adquiridas por distintos tamberos de la zona.

En total se comercializaron 648 vacas (quedaron sin vender 82 animales) a un precio promedio de 2711 $/cabeza. En dicho remate se vendieron 445 vacas en lactancia a un valor medio de 2759 $/cabeza, 120 vacas secas preñadas a 2390 $/cabeza y 83 vaquillonas preñadas a 2922 $/cabeza.

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