Los talibanes muestran el alcance de su brazo

La cadena Al Yazira difundió una grabación donde el médico jordano declara que está a punto de atacar a los agentes de EE.UU. en venganza por la muerte de un jefe de la milicia en Pakistán.
El médico jordano de 36 años que se hizo estallar en una base de la CIA en Afganistán el 30 de diciembre actuó para vengar la muerte de Beitulá Mehsud, un líder de la rama paquistaní de los talibanes. El propio atacante suicida describió lo que tenía planeado hacer en un video de despedida que fue difundido ayer por la cadena qatarí Al Yazira. "Nunca olvidaremos la sangre de nuestro emir Beitulá Mehsud", dice en árabe Jalil Abu Mulai Al Balawi, en un mensaje dirigido "a los enemigos de la umma (la nación musulmana), a los servicios de inteligencia jordanos y a la CIA". El video fue publicado por Al Yazira dos días después de que la red Al Qaeda subiera a una página web utilizada por grupos islamistas un mensaje en el que señalaba que el jordano perpetró el atentado en venganza por la muerte de varios líderes talibanes a manos de tropas norteamericanas en Afganistán y Somalia.

Según la cadena estatal británica BBC, el padre del suicida, Jalil Al Balawi, dijo en Jordania que el hombre que aparece en el video es su hijo, y responsabilizó por el atentado a "la represión de los musulmanes en el mundo".

Al Balawi, vestido con ropas de campaña y flanqueado por Hakimulá Mehsud, sucesor de Beitulá, declara en la grabación que la inteligencia de Jordania y la de Estados Unidos le ofrecieron "millones de dólares" para infiltrar las milicias talibanes que operan en la zona fronteriza entre Afganistán y Pakistán, una región montañosa en la que la ley es impuesta por las tribus y los clanes locales, y que ha servido de refugio para Osama bin Laden desde 2001.

Sin embargo, el doble agente Al Balawi asegura que contó toda la trama a la dirigencia talibana y se manifiesta dispuesto a atacar a la CIA y a sus "equipos de drones" en una acción de martirio. El jordano además elogia al nuevo jefe talibán, Hakimulá: "Él seguirá con la misma metodología y el mismo camino (que siguió Beitulá) hasta que logremos la victoria".

Considerado como uno de los responsables del avance de las milicias extremistas islámicas en los sobrepoblados y fértiles valles del oeste de Pakistán, Beitulá Mehsud murió en agosto pasado durante un ataque con misiles disparados desde un avión no tripulado norteamericano, similar a los que operaba la unidad de la CIA que acordó con la inteligencia jordana para realizar la misión de Al Balawi.

El médico y padre de dos niñas se hizo estallar en la base Chapman, que la CIA opera en la provincia oriental afgana de Khost, al inicio de una reunión con el equipo al que supuestamente debía entregar información sobre el paradero de Ayman Al Zawahiri, el segundo al mando de la red Al Qaeda. Además de Al Balawi fallecieron cinco agentes de la CIA, dos contratistas privados y un agente jordano.

Ante las críticas en EE.UU. por el aparente descuido al permitir que un informante ingresara en la base con explosivos, la agencia declaró ayer que Al Balawi se hizo estallar cuando estaba a punto de ser revisado para ver si portaba armas.

La acción representó un duro golpe para la inteligencia de EE.UU., pues los fallecidos eran considerados expertos en la estructura local de Al Qaeda y de los talibanes, a los que la OTAN combate con unos 100.000 soldados, 62.000 de ellos norteamericanos, desplegados en Afganistán.

Milicianos talibanes atacaron ayer con proyectiles de mortero, sin causar víctimas, la futura sede del consulado norteamericano en la ciudad afgana de Herat.

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