El talibán se hace fuerte en Africa.

Cuando se habla de talibán y de extremistas islamistas, la mayoría piensa inmediatamente en Afganistán o en Pakistán. Pero muchos expertos internacionales en seguridad dirigen su mirada ya desde hace tiempo a Africa. Actualmente son los rebeldes que se autodenominan como talibán en Nigeria, en el oeste del continente, los que más preocupan a la opinión pública. Y es que no sólo en ese país, sino en la mayoría de Estados en el centro del continente, así como en la zona del Cuerno de Africa y en la costa oriental, hay grandes grupos de población musulmana.
En la mayoría de los casos, cristianos y musulmanes conviven de forma pacífica en Africa. Pero en una serie de países una minoría de extremistas islámicos luchan por ampliar su poder o, como en el caso de Somalia, por derrocar al gobierno. La asociación musulmana de Nigeria JNI condenó con dureza las actividades de la secta Boko Haram tras los fuertes enfrentamientos entre los rebeldes islamistas y las fuerzas de seguridad. El secretario de JNI, Malam Abdulkarim Mu’azu Palladan, habló de "fanáticos desviados" y de actos "no islámicos". La asociación apoyó de forma explícita a las tropas gubernamentales.

El presidente de Nigeria, Umaru Yar’Adua, un musulmán, acusó por su parte a la secta de querer impulsar una "guerra santa". Y prometió que las fuerzas de seguridad "arrancarán de raíz" el problema, tras días de combates con cientos de muertos. El gobierno de Egipto, el país musulmán de mayor población en Africa, ha conseguido con una política de mano dura que la red terrorista Al Qaida no haya podido nunca asentarse en su territorio. Ello, pese a que el egipcio Ayman al Zawahiri es el segundo de la organización, sólo detrás Osama bin Laden.

El grupo Al Qaida en el Magreb Islámico es considerado la organización terrorista más peligrosa en el norte de Africa, después de que hace casi tres años declarara su lealtad a Bin Laden. En su haber tienen, entre otros, varios atentados en Argelia. Al grupo magrebí de Al Qaida, que recluta a su seguidores también en los países del Africa subsahariana, se lo acusa también del asesinato a comienzos de año de un británico secuestrado en Níger. Expertos norteamericanos consideran que, sobre todo, la milicia somalí Al Shabab cuenta con estrechos vínculos con Al Qaida. El portavoz de la milicia presume incluso de tener en sus filas a combatientes extranjeros.

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