Talento que seduce a la corona

Compañeros en los Pumas, pero rivales totales en la definición de hoy, Santiago Fernández y Agustín Figuerola anticiparon el gran duelo entre el monarca Hindú y el CASI
En caliente, algunos portagonistas lo calificaron como una guerra, pero se entendió que esa palabra, que tanto rechazo causó, apuntaba a una referencia sobre lo ardoroso y apasionante que se prevé la función de clausura de temporada. Es que dos gigantes medirán fuerzas para ver quién puede establecerse en el gobierno. Hindú pretende prolongar por cuarto año su mandato (viene de dar tres vueltas olímpicas en forma consecutiva), mientras que el CASI está deseoso de recuperar un sitial que como nadie más veces ocupó (su cosecha es de 33 títulos), pero que desde 1985 a esta parte solamente alcanzó en una ocasión (2005). Los dos sueñan con el trofeo, independientemente de la fogosa rivalidad que los distancia. La coincidencia se nota en lo que padecieron el último en el capítulo previo a este encuentro decisivo: a la Academia le costó dejar en el camino a Alumni (éxito por 15-9) y a los torcuatenses les costó bastante eliminar a La Plata (victoria por 17-15).

Cuando sea la hora de salir a escena, la Catedral arderá y ellos también se mimetizarán con ese ambiente de excitación. Pero en la vigilia, la reunión de Agustín Figuerola (CASI) y Santiago Fernández (Hindú), en el mismo lugar donde hoy pelearán con cuerpo y alma, se dio con absoluta armonía. Distendidos, como indiferentes a la tensión -al menos eso transmitieron- que puede provocar encontrarse en un momento tan movilizante, ambos se animaron a delinear en palabras un bosquejo de lo que creen que puede ocurrir una vez ejecutado el kick-off: "En estos 80 minutos se define y resumimos todo lo que hicimos en el año. Los dos equipos nos jugamos mucho; es el último partido de la temporada y por supuesto que queremos terminar con un festejo. Estar en esta instancia es lo mejor que le puede pasar a un jugador, y esperamos hacer un buen partido, que las cosas nos salgan bien", indicó Fernández, centro torcuatense de 23 años. Figuerola, su compañero en el plantel de los Pumas pero ahora un rival más, declaró con similar cautela: "Nosotros buscamos olvidarnos de lo que fue todo el año. Se trata del último partido y queremos cerrar la temporada de la mejor manera. Estamos ansiosos y con muchas ganas. Sinceramente, nos merecemos ganar, por el esfuerzo que hicimos para sobreponernos a momentos difíciles. Imagino un partido muy, muy duro, movido. ¿Revancha? No, lo que pasó en 2008 (N. de la R.: fueron eliminados en las semifinales) ya se superó, pero es verdad que este año fuimos a su cancha y nos comimos 50 puntos. Pero más allá de esos antecedentes, queremos ganar por nosotros mismos. Salir campeones sería una alegría, un premio por el sacrificio que hizo el grupo en el año", indicó el Nº 9, de 24 años.

Los torcuatenses pueden marcar con mayor énfasis la huella que ya dejaron, aunque Fernández trata de quitarse de encima esa jerarquización que puede otorgarle el tetracampeonato: "Tenemos las mismas ganas y ambición de siempre, como si se tratara de la primera vez. Cada principio de año nos planteamos lo mismo: hacer borrón y cuenta nueva, olvidarnos de todo lo anterior. Bueno, por eso queremos vivir al máximo este momento". Desde la óptica personal, el centro confiesa que "éste es el año que más estoy disfrutando. Es especial ganarle al CASI en su cancha, sería algo espectacular, pero bueno... no tenemos que jugar el partido antes. Ellos vienen con las mismas ganas y posibilidades que nosotros; sólo espero que nos vaya bien".

Figue hizo referencia al ciclo que comenzó hace dos años, con el cambio que encauzó al equipo académico a partir del nuevo staff técnico: "Nos costó mucho llegar hasta acá, pero ésto es consecuencia de un proceso que sabíamos que iba a ser largo y difícil. Aunque no salimos campeones, en 2008 nos fue bien; ahora necesitamos un título para coronar todo el trabajo. Nos merecemos festejar. Tenemos un plantel numeroso, que se sacrifica un montón y estamos con muchas ganas de cortar con todo lo malo". Cada uno tiene sus motivos sentimentales y técnicos para promover la ilusión, pero el que más lúcido esté para imponer su corazón y sus ideas será proclamado rey.

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