Taficeños reclaman semáforos y se quejan del servicio de agua potable.

Taficeños reclaman semáforos y se quejan del servicio de agua potable.
Hablan los vecinos y el intendente.
“¡Aquí no hay semáforos!”, contestaron al unísono, exasperados, los primeros asistentes de un bar de Tafí Viejo a la pregunta de LA GACETA: ¿cuál es la mayor necesidad del municipio?

Música de jazz de fondo y una mañana mansa daban el marco del mitin. “No hay señalización en las calles”, se quejó Luis Vera, que relató que en su labor sabatina en la radio del lugar aún no logró persuadir a los concejales para que legislen al respecto.

Otro vecino, Orlando Riviere, se refirió a la “crisis de cultura de tránsito que caracteriza al municipio”. “Y, además, los varitas se concentran a lo largo de la avenida Alem, en dos o tres cuadras. El problema empeora al inicio de clases; los pases de las avenidas son muy peligrosos para los chicos”, sostuvo.

Para un tránsito tranquilo, según confiesan los vecinos, la alternativa más segura es pertenecer al lugar, ya que el conocimiento del lugar permitiría soslayar el obstáculo de circular sin señalización vial.

“Hace falta que la SAT, cuando concluya los trabajos en las cañerías levante los escombros y señalice”, añadió Vera. En ese sentido apuntó -y señala-, que en la esquina de Cochabamba y Sargento Cabral sorprende la existencia de un pozo, producto de una refacción, en el medio de la calle. Rodeado por trozos de madera atados con cintas en las que se lee: “peligro”.

Cristina Murúa y Antonio Zerrizuela conforman un matrimonio de discapacitados que, como tantos otros vecinos, sufre los cortes de agua. “Acá hay agua de 8 a 11 y de 18 a 23; el resto del día, la cortan; dicen que ahora la están arreglando”, contó Antonio. El obrero, que trabajaba en la instalación de cañerías, comentó que el servicio de agua se interrumpe para alimentar a otros barrios pero que con la obra eso se solucionará.

“Por la calle San Juan corre noche y día el agua de cloacas. Después nos dicen que nos cuidemos del dengue, pero qué nos vamos a cuidar con las cloacas y el agua que hay que juntar”, dice María Magdalena Albornoz en un tono de resignación.

Un remisero destacó el mal estado de las calles, en particular de la San Juan, única que conduce a la zona turística de Alpapuyo.

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