Las tácticas de los justicialistas

Por: Ricardo Kirschbaum

A las candidaturas "testimoniales" del oficialismo, el peronismo disidente les está oponiendo una estrategia de "corte de boleta" con el objetivo de debilitar la candidatura de Kirchner y garantizarle a los intendentes que su caudal de votos no se verá afectado.

Kirchner había pensado en los intendentes bonaerenses como una forma de amarrarlos políticamente y evitar así la tentación, por múltiples formas, de De Narvaez-Macri-Solá. Este método "antitraición" se completa con el manejo discrecional de fondos para intendencias siempre necesitadas de la ayuda federal.

El contragolpe del PJ disidente es tratar de que los intendentes sigan con su juego electoral pero que insten a cortar boleta. Se trata de un recurso electoral que puede ser prometido, en un tiempo generoso en promesas, pero que recién mostrará si fue o no eficaz en el momento de contar los votos. Los intendentes, duchos en estas batallas que han atravesado de la mano de Menem o de Duhalde, reiteran lealtades pero, primero, quieren asegurarse su propio futuro político.

El perfil moderado que exhibe Néstor Kirchner en la campaña, aconsejado por sus asesores, está quitando asperezas que puedan ser utilizadas por una oposición que, dividida, busca un eje de crítica que logre penetrar en los sectores más humildes del conurbano, bastión del kirchnerismo,

Kirchner especuló con una oposición dividida y cuando esa realidad se consolidó en la Provincia, ya no tenía sentido la polarización que había ensayado hasta la semana pasada. La táctica plebiscitaria intentaba que el PJ cierre filas alrededor del kirchnerismo. Ahora, cambió el tono del discurso pero no el contenido. Lo que antes era amenazante y colérico, ahora se pone en escena con una delicadez inédita. Sólo es una táctica.

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