La táctica electoral de Kirchner se complica.

Admiten la resistencia de varios intendentes.
Ante las primeras reacciones adversas de su propia tropa, el ex presidente Néstor Kirchner mandó ayer a la primera línea del Gobierno a anunciar que no habrá presiones a intendentes y gobernadores para que en las elecciones de junio sean candidatos a cargos que no asumirán.

En el Gobierno reconocen que la obsesión de Kirchner es consolidar la oferta oficialista en Buenos Aires, donde él prevé encabezar la lista de diputados junto con el gobernador Daniel Scioli y con la compañía de los intendentes del PJ como postulantes a concejales.

Altas fuentes de la Casa Rosada dicen que podrían contar con "siete de cada diez" jefes comunales kirchneristas en las boletas y se preocupan por aclarar que los que no acepten competir no serán presionados. "El que considere que lo mejor para el proyecto es poner otro candidato, que lo haga", dijo un ministro a La Nacion.

Los funcionarios del Gobierno fueron enfáticos al negar que se hubiera pedido a otros gobernadores imitar a Scioli. "Nadie ha llamado a ningún gobernador", dijo el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Con palabras casi idénticas, el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, mostró su disgusto por las informaciones publicadas en los diarios sobre el rechazo de los jefes provinciales a la idea de ser candidatos a diputados. "Que me traigan a un solo gobernador que haya sido hablado por la Presidenta para que se sumara a las listas en cada una de las provincias", enfatizó. El jefe de Gabinete, Sergio Massa, añadió que "de ninguna manera" los gobernadores serán forzados a competir.

En el Gobierno dicen que, en realidad, sumar a los gobernadores podría ser contraproducente: en muchas provincias el PJ gana con comodidad sin necesidad de involucrarse en la cuestionada estrategia de las "candidaturas testimoniales", que implica pedir el voto para un cargo que no se piensa asumir. En otras, como Mendoza, si el gobernador fuera candidato correría graves riesgos de perder y vería seriamente complicada su continuidad.

Fue más bien Scioli -y no Kirchner- quien dejó trascender que todos los gobernadores podrían competir el 28 de junio. Pero al líder del PJ nacional sólo le interesa aplicar su nueva estrategia en Buenos Aires, donde su candidatura a diputado encontraba problemas para despegar en las encuestas.

Pero al conocerse la intención de que los intendentes se postulen para concejales, varios de los principales barones del PJ del conurbano anticiparon su disgusto, como informó ayer LA NACION. "Llevo 5 mandatos. Fui siempre intendente. ¿Voy a volver como concejal y renunciar? No es correcto", dijo el poderoso Hugo Curto, de Tres de Febrero, uno de los que se animó a desafiar públicamente el plan de Kirchner.

Ese sentimiento se reproducía sobre todo entre los jefes distritales de la primera sección electoral (noroeste del conurbano), que decían que no habían sido consultados antes de difundir semejante jugada política. Ayer seguía el llamativo silencio de algunos de los más tradicionales líderes kirchneristas del conurbano, como Alberto Descalzo (Ituzaingó) y Mario Ishii (José C. Paz).

El proyecto sí contó con el apoyo explícito de los intendentes de la populosa tercera sección (sudoeste del conurbano), a quienes recibió Scioli el miércoles. Ayer se anotó el caudillo de Ezeiza, Alejandro Granados: "Ya soy candidato a concejal", afirmó a LA NACION.

En busca de calma

En un intento por aquietar los ánimos, el Gobierno rompió ayer el silencio informativo del feriado de Semana Santa para aclarar que no habrá presiones para conseguir candidatos que refuercen las posibilidades de Kirchner.

Massa dijo que los intendentes que aceptaran competir darán "un testimonio", pero aclaró: "Se trata de una opción y no de una imposición".

Randazzo hizo su aporte a la ofensiva para bajar la ebullición, y dijo que "todavía no está decidido" ni siquiera que Kirchner y Scioli vayan a presentarse juntos en la lista legislativa del Frente para la Victoria.

Una fuente de la Casa Rosada añadió que Kirchner aceptará deserciones de los intendentes, pero pedirá un compromiso firme: por ejemplo, colocar a un familiar en las listas, algo que ya analizan varios de los caciques del conurbano.

Kirchner empezó a meditar el plan de las candidaturas testimoniales hace dos semanas, según relató una fuente que está al tanto de las negociaciones del PJ provincial. Pero lo había pensado para usar en el interior: poner en las listas a intendentes prestigiosos que equilibraran la previsible caída que sufrirá el oficialismo en los sectores rurales. Después, y casi sin consultarlo con nadie, extendió la idea a toda la provincia.

La semana próxima intentará convencer a algunos díscolos mientras espera que sus encuestadores le traigan datos sobre el impacto de su experimento en la sociedad. La Semana Santa lo obliga a esperar: no es aconsejable hacer sondeos en época de vacaciones. Los resultados serán clave: "Esto fue una forma de reinstalarnos en la opinión pública. Si cae mal, damos marcha atrás inmediatamente", dijo un intendente compenetrado con el plan de Kirchner.

Divididos

* Los gobernadores : salvo Scioli, los líderes provinciales del PJ se negaron a ser candidatos a diputados. El Gobierno dice ahora que nunca se lo pidió.

* Los intendentes que apoyan : un grupo importante de los líderes distritales del conurbano acepta la idea de competir para una banca de concejal que no asumirán.

* Intendentes en duda : otros, también oficialistas, creen que esa estrategia los obligaría a arriesgar el control del poder local.

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