Táctica electoral y exabrupto

Por: Ricardo Kirschbaum

El kirchnerismo ha consolidado el rumbo de su táctica de la antinomia letal. Según Néstor Kirchner, el estratega principal, y la presidente Cristina Fernández, su ejecutora, lo que está en juego el 28 es mucho más que una elección de medio término.

Lo que ese día se decidirá, dicen, es si el oficialismo conserva o no la mayoría. Si la conserva, el "modelo" sigue adelante; si la pierde, el "país explota" o "peligra la estabilidad democrática".Son dos los argumentos que se han desplegado. Néstor cree que el triunfo o empate de la oposición le quitará al Gobierno la principal palanca para votar leyes necesarias para sostener su proyecto. Cristina le pintó rasgos conspirativos a partir de un diálogo abiertamente opositor entre el jefe de la Sociedad Rural y un periodista. En el primer caso, las dificultades y obstáculos surgirían de la nueva situación legislativa, mientras que en el segundo sería la oposición la que se encargaría de terminar con el Gobierno.

Si esto fuera sólo una táctica electoral para atraer más votos mediante el método de meter miedo al futuro, sería igualmente preocupante. Pero si se agrega el condimento de la conspiración, usando el exabrupto de quienes esgrimen argumentos "republicanos" para atacar al Gobierno, se está tirando nafta al fuego. Esta tensión política no es buena para nadie. Para el Gobierno, las elecciones se han convertido en una prueba muy severa. La oposición, en tanto, vislumbra por primera vez un cambio en la correlación de fuerzas, aunque esa hipotética situación será dañosa principalmente para el oficialismo. Los síntomas de un reagrupamiento interno en el PJ alrededor de Reutemann son problemáticos para un kirchnerismo que, aún obteniendo alguna ventaja en Buenos Aires, deberá pelear para poder influir en la candidatura de 2011.

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