Táctica desesperada K para no quedarse sin Daniel Scioli

Por: Pablo Ibáñez

A pie de página, el «otrosí» lleva las firmas de Daniel Scioli y Sergio Massa: es un anexo al descargo puntual sobre las testimoniales en el que, a modo de testamento, el gobernador y el ministro aceptan la postulación como diputados y la eventual asunción como tales.

Sin coma de por medio, asoma el atajo: «sin que ello implique abdicar del derecho» que la Constitución y las leyes les imponen. Traducción: sin renunciar al beneficio legal de que, llegado el momento, puedan decidir no asumir el cargo por los que compiten.

Son, apenas, seis líneas en las que Scioli y Massa -como anexo del escrito que presentó el domingo el apoderado del PJ, Jorge Landau, en la Cámara Nacional Electoral- critican el «carácter proscriptivo» de las impugnaciones y su «cariz mediático».

Fue, de algún modo, una concesión. Los fantasmas sobre un revés a la candidatura de Scioli forzaron a Néstor Kirchner a recurrir a lo indeseado: una declaración, aunque ambigua, de Scioli manifestando que, al aceptar ser candidato, asume que jurará como tal.

Surrealismo

Una táctica desesperada que alumbró en Olivos durante un fin de semana largo donde abrumaron las versiones intrigantes sobre el fallo adverso de la Cámara Nacional Electoral, contaminada por versiones surrealistas sobre complots y conjuras de todo tipo.

Este diario adelantó desde el viernes el pánico del Gobierno sobre un eventual revés en la Cámara que suprima a Scioli de la boleta K y desactive la maniobra que pergeñó Kirchner para potenciar, con el gobernador en la lista, el caudal electoral del 28 de junio e impedir amigos de caciques distritales con listas de la oposición.

Al final, a pesar de la resistencia de Scioli, se eligió el recurso más simple, el que hace varios días sugirió Landau en Olivos:

-Néstor: si Daniel y «Massita» manifiestan su voluntad de asumir, las impugnaciones se quedan sin argumento -opinó el apoderado.

-Entonces que lo hagan... -se iluminó el patagónico.

-A Scioli no le va a gustar -acotó un ministro.

-Que lo haga, después vemos -buscó cerrar el capítulo Kirchner.

Es, por estas horas, lo que más desea aunque, ayer mismo, recibió indicios de que con el «otrosí» incorporado al expediente, los camaristas Santiago Corcuera, Ricardo Munné y Alberto Dalla Vía tendrían elementos para habilitar la postulación del gobernador.

Un karma: el intríngulis de Scioli y Massa se potenció con la advertencia sobre otros candidatos, entre ellos, Nacha Guevara -que tuvo que mostrar su acta de nacimiento, como Clotilde Acosta, en 1940 en Mar del Plata- por flojedad en los papeles sobre la residencia.

Ayer, Scioli se encerró en el mutismo. No dirá más que lo que dijo hasta ahora y que, de manera más elegante, afirma en el «otrosí» que se incorporó el domingo al expediente: que llegado el momento tomará una decisión que, se sobreentiende, es no asumir.

Un enredo para el gobernador: si dice que asumirá, se somete a futuros pases de factura por una promesa incumplida; si dice que no asumirá, da motivos para que en la Justicia volteen su candidatura.

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