Tablita: ínfimo impacto en Córdoba

Menos del cinco por ciento de los trabajadores de la provincia gozarán del alivio fiscal. La medida beneficia a los empleados de Buenos Aires y las provincias patagónicas.

La decisión de eliminar la “Tablita de Machinea” tendrá un impacto casi nulo para empleados y autónomos de Córdoba. Es más, la medida oficial, desde el punto de vista geográfico, sólo beneficiará a los trabajadores privilegiados de las provincias más ricas o con mayores ingresos per cápita.

De acuerdo a las últimas cifras del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones correspondientes al primer semestre de 2008, sobre un total de alrededor de 470 mil empleados en blanco que hay en la provincia, menos de 20.000 perciben ingresos netos superiores a los 7.000 pesos mensuales.

En tanto, el número de trabajadores autónomos que podría gozar de este beneficio es aún inferior: alrededor de 5.000; en total, no más de 25.000 cordobeses verán algo más de plata en sus bolsillos una vez que se elimine la vigente escala para el pago del Impuesto a las Ganancias, que está previsto que el Congreso apruebe antes de que finalice el año.

La eliminación de la tablita no sumará demasiados votos, pero sin dudas es un guiño a los sectores medios que son más reacios a apoyar a este gobierno, como los habitantes de la ciudad de Buenos Aires. Allí, por ejemplo, alrededor del 10 por ciento de los trabajadores gana más de 7.000 pesos. En la provincia de Buenos Aires, el porcentaje de eventuales beneficiados baja al siete por ciento, pero igual es superior al cinco por ciento de impacto que tendría en Córdoba. Donde proporcionalmente se beneficiarán más empleados es en las fieles provincias patagónicas, empezando, cómo no, con Santa Cruz; allí aproximadamente el 20 por ciento de los trabajadores gana más de 7.000 pesos mensuales. Esa cifra ronda el 18 por ciento en Chubut y el 16 por ciento en Neuquén. En tanto, en Tierra del Fuego, el 15 por ciento tendría un alivio en la carga de Ganancias. En contraste, en las provincias más pobres el impacto es virtualmente nulo: en Santiago del Estero y Formosa, menos del dos por ciento de los empleados accede a sueldos tan altos como para ser alcanzados por esta medida. En tanto, beneficia a menos del cuatro por ciento de los trabajadores de las provincias de Catamarca, La Rioja, Tucumán, Jujuy y Misiones.

¿Efecto boomerang?

Si se observa con cierto detenimiento el impacto de esta medida, anunciada por el propio gobierno nacional como “contracíclica” y “redistribucionista”, salta a la vista que sólo beneficia a una mínima porción de los trabajadores. Esto se debe a que la “tablita” alcanza nada más que a aquellos que ganan más de 7.000 pesos por mes, de bolsillo. Según el gobierno, en todo el país hay alrededor de 240.000 asalariados y 120.000 autónomos que gozarán el alivio fiscal. En el caso de los empleados, menos del cuatro por ciento recibirá este beneficio. Vale acotar que el salario promedio bruto en Argentina apenas supera los 3.000 pesos.

En definitiva, la eliminación de la tablita, si bien corrige asimetrías en el cálculo del impuesto, a nivel macro sólo tiene el efecto de poner en manos de la franja de mayores ingresos una cantidad de ahorro superior. Ahora bien, ¿cuál es el riesgo? Algunos analistas se preguntan, no sin razón, si este aumento en la capacidad de ahorro no se volcará hacia uno de los productos con más demanda en el mercado: el dólar. En ese caso, el Gobierno se habrá debilitado por partida doble: resignará unos 1.300 millones de pesos de recaudación fiscal y a la vez una parte importante de ese monto podría minar las menguandas reservas del Banco Central.

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