Una suspensión que se conoció en China en plena madrugada

La Cancillería dice que se mantiene una misión comercial con unos 50 empresarios.
Iba a ser la presentación internacional más importante de los 25 meses de gestión de Cristina Fernández de Kirchner. No podía esperarse menos de una visita de Estado al país que avanza como una tromba hacia el primer lugar en el podio planetario y que ya es el segundo socio comercial de la Argentina.

Estaba todo listo para dar la vuelta al mundo. La Presidenta despegaría este viernes de Buenos Aires en el Tango 01 y, tras una serie de escalas y una breve estadía en España, arribaría el lunes a Beijing.

Ese mismo día sería la recepción que la Embajada le brindaría junto a la comunidad argentina.

El martes comenzaría la actividad propia de la visita Oficial de Estado, la más alta categoría en la diplomacia internacional, que cada presidente sólo puede efectuar una vez a un país durante la duración de su mandato.

Por la tarde la recibiría el Presidente Hu Jintao, quien por la noche agasajaría a la comitiva argentina con la cena de honor en el Palacio de la Asamblea Popular, a un costado de la imponente Plaza de Tiananmen.

El miércoles esperaban a la Presidenta el primer ministro, Wen Jiabao, y el presidente de la Asamblea Popular, Wu Banggou. En medio de estas actividades, había tiempo para que Cristina recibiera el doctorado honoris Causa de la University of International Business and Economics y hablara en la Academia de Ciencias Sociales. Después, seguiría a Shangai.

El programa había sido confirmado a Clarín por una importante fuente de la Embajada argentina en China el lunes por la noche, martes por la mañana en China.

La fuente contó que en la sede diplomática se había trabajado con denuedo en las últimas semanas para cerrar la agenda y, al tanto de los rumores, consultó con preocupación a Clarín: "No se suspende el viaje, ¿no? Sería un desastre".

Aunque la Presidenta y su marido analizaban la posibilidad de suspender la gira desde la semana pasada, la Cancillería argentina había seguido adelante con los preparativos, procurando no inquietar a los chinos.

El lunes mismo, este cronista retiró una nota del Ministerio de Relaciones Exteriores para poder tramitar su visa. Era el mediodía de ayer cuando, después de cumplir con ese trámite, esperaba para ser recibido por el secretario político de la embajada china. Fue entonces que una secretaria se acercó y pidió disculpas: "el secretario recibió una llamada urgente y no lo va a poder atender".

En ese momento, y tras recibir el aviso de la Presidenta, el canciller Jorge Taiana empezaba a alertar a los orientales sobre el cambio de planes. Ya era la madrugada del miércoles cuando el embajador César Mayoral fue despertado con la noticia.

"Los chinos mostraron comprensión", contó con resignación una fuente de la Cancillería.

La gira comercial seguirá en marcha, pero ya no será lo mismo. "Para hacer negocios en China, es muy importante llegar de la mano de las más altas autoridades del Gobierno", había contado el director de la Cámara de Comercio Argentino-China, Ernesto Fernández Taboada.

Cinco años después de la visita de Kirchner y el posterior sueño oficial con un diluvio de inversiones chinas, el vínculo con China, nada menos, volvió a trastabillar.

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