Suspenden el servicio de seguridad privada y la Policía no da abasto

El incremento de la actividad turística enfatiza la problemática de inseguridad de la Terminal de Ómnibus de esta Capital. El Gobierno de la Provincia aún no renueva la concesión de la empresa de seguridad privada San José SA.

Con el inicio del éxodo turístico en la capital correntina, la Terminal de Ómnibus se ha transformado en uno de los principales focos de inseguridad tanto para los pasajeros como para los empleados que atienden las ventanillas y los puesteros de la zona.

Ricardo Miño, inspector de transporte de la Estación Terminal, explicó a EL LIBERTADOR que la situación de inseguridad que viven los correntinos en esta época es una constante que se repite todos los años, "pero ahora se nota mucho más, ya que el Gobierno no renovó la concesión a la empresa privada que se ocupaba de vigilar la estación". Miño explicó además que, siendo que esta empresa proporcionaba un servicio rotativo de 5 de la mañana hasta pasada la medianoche, el Gobierno de la Provincia, de no reactivar las licitaciones, debería diagramar con mucho cuidado un nuevo sistema de seguridad integral. "El predio es grande y hay demasiada gente circulando", señaló.

Cabe recordar que el contrato de la firma San José SA de seguridad privada venció el 31 de diciembre último, por lo que, según manifestaron los empleados de diferentes empresas de transportes, la policía no da abasto, particularmente en esta época, en la que el éxodo turístico aumentó en un 100% y, por las actividades pautadas para lo que resta del mes de enero en la provincia, se espera que esta cifra, por lo menos, se duplique. "La venta e pasajes ha aumentado en un 65% sólo en los servicios dentro de la provincia, a eso hay que sumarle el incremento que experimentaron las empresas nacionales", manifestó Julián Nuñez, encargado de la ventanilla de Empresa Práctico.

AUMENTO DE ALQUILERES

Responsables de las empresas transportistas se quejaron de la falta del personal de San José, siendo que el año pasado se produjo un aumento en los alquileres de las boleterías a fin de incorporar nuevos servicios y mejorar los ya existentes, entre los que -se suponía- iba a estar la implementación de sistema de protección, control de los espacios de circulación del público y organización vial dentro del predio y en los alrededores. "Si nos dan servicios, no discutimos la suba, de hecho hasta el momento nadie se quejó, pero ahora nos encontramos con que no hay seguridad", manifestó un comerciante de la Terminal a este medio.

En tal sentido, oficiales de la Comisaría de la Estación aseguraron a EL LIBERTADOR que frente a esta problemática se vieron obligados a reforzar el servicio, que ahora cuenta con la colaboración de agentes de la División de Canes, particularmente entre las 7 y las 9 (horario en que arriban la gran mayoría de micros provenientes de Capital Federal) y entre las 19 y las 22, horario pico para las firmas de trasporte regional.

No obstante, en una recorrida por el lugar, pudo notarse la presencia de tal sólo tres agentes. "Una cifra irrisoria", coincidieron un grupo de pasajeros frecuentes de Empresa Silvia. Sin embargo, destacaron las mejoras que se realizaron en este último período en lo que refiere a la infraestructura y el mantenimiento de la Terminal.

Consultado por este medio, José, dueño de un puesto de diarios y revistas desde hace más de 35 años, manifestó que la falta de personal en este momento no sólo se traduce en inseguridad para los pasajeros y empleados de la estación, sino también en un caos generalizado. "Los remises circulan por carriles que no deberían, los coches particulares dejan los autos en cualquier parte y después hay que adivinar quién fue para que lo mueva en caso de que se necesite el espacio, la gente camina y se sienta en el pasto, cruzan la zona de maniobras de los colectivos y eso ahora nadie controla".

Asimismo, el comerciante observó que en este último período "aparecieron muchos vendedores ambulantes de desconocida procedencia y muchos de ellos, en realidad, vienen con segundas intenciones", haciendo referencia a la presencia cada vez más visible de "punguistas", oriundos de países limítrofes en su gran mayoría.

Por su parte, el gerente de Tránsito cuestionó la medida del gobierno en tanto que "si brindan un buen servicio, no hay razón para sacarlo; realmente no entiendo por qué se saca lo que funciona bien".

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