Suspenden por dos meses el tarifazo de electricidad y gas

Suspenden por dos meses el tarifazo de electricidad y gas
Los usuarios recibirán en sus facturas bonificaciones para recuperar lo que pagaron de más
Superado por una situación que no previó en el momento de tomar las decisiones, enfrascado en polémicas entre funcionarios del área energética y ante un aluvión de críticas de usuarios, asociaciones de consumidores y la oposición, el Gobierno tomó ayer una drástica medida: suspendió por dos meses los explosivos aumentos en las tarifas de electricidad y gas con los que pretendía ahorrarse este año 800 millones de pesos en subsidios.

La medida fue anunciada sorpresivamente en el Congreso por el ministro de Planificación, Julio De Vido, el funcionario que, hasta pocas horas antes, se había convertido en el principal defensor de esos incrementos. En noviembre del año pasado, delante de La Nacion, De Vido había limitado los alcances del tarifazo a "esos que usan el gas para calefaccionar sus piletas".

Así, los 530.000 clientes residenciales de electricidad del área metropolitana y el millón de usuarios de gas de todo el país que, desde febrero, habían empezado a recibir facturas con alzas en algunos casos de hasta diez veces ?en una combinación de tarifa, cargos específicos y penalidades por no ahorrar- quedarán exentos y volverán a los niveles que pagaban el año pasado. La diferencia les será devuelta mediante sucesivas bonificaciones de las distribuidoras.

La decisión, que fue tomada por el matrimonio Kirchner y le costará al fisco $ 493 millones, modifica el núcleo del incremento, ideado para reemplazar, ante la falta de fondos, el subsidio con que se les pagan las importaciones de gas natural a Bolivia, el gas natural licuado (el que viene en barco) a Repsol YPF, el fueloil y el gasoil a Venezuela, y la ganancia a las petroleras que producen en la Argentina.

El bimestre junio-julio volverá entonces a ser subsidiado en un 100% por el Gobierno. Y el lapso agosto-septiembre, en un 70%. Se extenderá además 30 días (hasta el 30 de septiembre) la norma que excluye de las subas a quienes consuman menos de 1500 metros cúbicos anuales de gas en la Capital Federal y el conurbano bonaerense. En el Ministerio de Planificación agregaron que la iniciativa era transitoria: ambos cuadros tarifarios, el de electricidad y el de gas, no serían derogados. Una sentencia que en realidad las empresas no creen. "Nooo, esto es el acta de defunción del aumento. ¿Quién va a volver a ponerlo?", dijo un ejecutivo.

En efecto, la medida no fue sencilla. Provocó, por ejemplo, por la mañana, rumores sobre la renuncia de De Vido, luego negada desde el Ministerio de Planificación. Las versiones indicaban que la presidenta Cristina Kirchner responsabilizaba al ministro de no haberle comunicado cabalmente los alcances del tarifazo. De Vido y Cristina nunca se han llevado del todo bien.

Ayer al mediodía, recompuesto y seguro en el cargo, el arquitecto culpó a las distribuidoras. "Vimos la enorme cantidad de reclamos que se produjeron en las últimas semanas en función de una mala evaluación del mercado eléctrico hecha por las concesionarias, que nos llevó a realizar una segmentación, que en principio contemplaba que en estos meses iban a tener un nivel de consumo menor, pero que se contradice. Esta mala valuación estuvo basada en que la gente ha utilizado en forma masiva la energía eléctrica para calefaccionarse", explicó De Vido. Horas antes, en los gremios y en las empresas energéticas se había hablado de su renuncia.

El apuro con que se tomó la decisión (De Vido reconoció ante las cámaras que se había quedado hasta las 4 de la madrugada trabajando en la iniciativa) complicó las cosas. Primero, dentro del Gobierno. Daniel Cameron, secretario de Energía, hacía por la mañana ante la Comisión Bicameral de Energía una tajante defensa de los aumentos y fue alertado de los cambios por los legisladores [ver aparte]. Este ingeniero santacruceño, cuya plataforma de mayo de 2003 incluía alzas residenciales para el primer año y medio de gestión kirchnerista (aplicados seis años más tarde), quedará en la historia energética nacional como el mayor apuntalador de medidas que no comparte.

Otro ejemplo del desconcierto de ayer: sediento de explicaciones tras las palabras de De Vido, un ejecutivo se comunicó con Luis Miguel Barletta, vicepresidente del Ente Nacional Regulador de Electricidad (ENRE). Respuesta de Barletta: "Está hablando De Vido en TV, vamos a ver si lo explica". Una respuesta no muy distante de la que recibían, al mismo tiempo, los que llamaban al Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas). "Estamos esperando. No sabemos nada de nada. Debería haber una resolución", contestaron en otra empresa.

El tarifazo que no fue tiene en realidad, según ejecutivos que negocian con el Gobierno, un padre ideológico: el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. El funcionario que, suelto de cuerpo, en el convulsionado invierno de 2007, en medio de una campaña electoral amenazada por los cortes diarios a la industria, les adelantó a los ejecutivos que, desde entonces, el secretario de Energía sería él. "Alguien calculó mal -resumieron ayer en una compañía-. Pensaron que esto les pegaba a Amalita Fortabat y a Macri, pero terminó afectando a jubilados."

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